Dr. Orlando Palma Hematólogo

Dr. Orlando Palma Hematólogo Tu hematólogo en Mérida 🩸. Medicina basada en evidencia, docencia y atención humana. Ciencia clara y cercana, con un estilo único. 🔬

30/12/2025

El cansancio constante no siempre es estrés ni falta de sueño.
A veces es la primera señal de algo mucho más serio.

Escuchar a tu cuerpo, hacerte estudios a tiempo y acudir a valoración médica puede marcar la diferencia entre llegar tarde o llegar a tiempo.

No normalices síntomas que persisten.
La detección temprana salva vidas.

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📲9993952143

-Orlando Gabriel Palma Moreno.
-Universidad Autónoma de Campeche C.P. 8571924.
-Universidad Nacional Autónoma de Mexico C.P. 12164954.
-Centro Médico de las Américas. Calle 54 #365, Zona Paseo Montejo, Centro, 97000 Mérida, Yuc. Consultorio 301
-5581007698.

27/12/2025

TP53 es el “guardián del genoma”: decide si una célula se repara o muere.
Cuando se muta, las células con errores sobreviven, el cáncer progresa y el pronóstico empeora.
Por eso hoy TP53 no es solo un dato genético, es una clave para anticipar agresividad y elegir estrategias avanzadas.

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En esta Navidad quiero mandarles un abrazo muy especial a mis pacientes y a sus familias que hoy están pasando estas fec...
25/12/2025

En esta Navidad quiero mandarles un abrazo muy especial a mis pacientes y a sus familias que hoy están pasando estas fechas dentro del hospital. Sé que no es fácil, que estos días pueden sentirse largos y distintos a lo que uno esperaba, y que la preocupación y el cansancio pesan más 🤍.

A mis pacientes, quiero decirles que su esfuerzo y su fortaleza importan, incluso cuando no se sienten fuertes 💪. Cada día que están aquí es un paso más en su camino de recuperación. Y a sus familias, gracias por estar, por acompañar, por no soltar la mano aun cuando el ánimo flaquea 🤝; su apoyo es una parte fundamental del tratamiento.

Quiero que sepan que no están solos. Estoy aquí con ustedes, acompañándolos y trabajando todos los días para que este momento sea solo una etapa más que pronto quedará atrás 🩺✨. Mi deseo esta Navidad es que encuentren un poco de calma, esperanza y confianza, incluso en medio de la dificultad 🌟.
Les mando todo mi cariño y mis mejores deseos. Que esta Navidad traiga luz, fuerza y la certeza de que seguimos avanzando 🎄💫.

Con afecto,
Dr. Orlando Palma 🤍

24/12/2025

El BCR-ABL no solo explicó el origen de la leucemia mieloide crónica; cambió la forma de entender y tratar el cáncer. Al pasar de combatir células a interpretar mensajes moleculares, nació la medicina de precisión: una medicina que no ataca a ciegas, sino que escucha, comprende y corrige el error en su origen.

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21/12/2025

A veces la urgencia no se ve en el paciente, se ve en los análisis.

La bioquímica puede advertirnos antes de que la clínica explote: cuando la sangre deja de fluir como debería, el laboratorio ya lo está diciendo.
En hematología, los números también salvan vidas.

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🧠✨ ¿Y si muchas enfermedades no fueran cáncer… sino errores de señal?Una idea random de un hematólogo un sábado por la t...
20/12/2025

🧠✨ ¿Y si muchas enfermedades no fueran cáncer… sino errores de señal?
Una idea random de un hematólogo un sábado por la tarde...

Hoy fue un día muy pesado. Un día largo, cargado de trabajo, de emociones y de decisiones que uno va tomando casi en automático mientras por dentro todo sigue en movimiento. De esos días en los que necesitas apagar un poco el cerebro, no para dejar de pensar, sino para pensar distinto. Así que decidí regresarme caminando a casa, un sábado por la tarde, sin prisa, dejando que las ideas aparecieran solas 🚶‍♂️.

Y mientras caminaba, se me ocurrió algo que al principio sonó medio absurdo, pero que entre más lo pensaba, más sentido tenía. ¿Qué pasaría si existiera un grupo de enfermedades que no se clasificara por órgano, ni por tejido, ni siquiera por si son cáncer o no, sino por algo mucho más básico? ¿Qué pasaría si habláramos de señalopatías?
Las señalopatías serían enfermedades cuyo problema central no es la célula en sí, sino el lenguaje que usa para comunicarse. Enfermedades donde las señales que regulan crecimiento, maduración, inflamación o metabolismo están distorsionadas. No porque la célula esté “loca”, sino porque recibe mensajes que no debería recibir, amplifica señales mínimas o pierde la capacidad de apagarlas. Son errores del diálogo celular, no solo del ADN como concepto abstracto 🧬.

En ese marco, JAK2 encaja perfecto como ejemplo fundador. Las enfermedades mieloproliferativas durante años se describieron por sus consecuencias clínicas: demasiados glóbulos rojos, demasiadas plaquetas, esplenomegalia, trombosis. Pero con el descubrimiento de la mutación JAK2 V617F, el enfoque cambió por completo. Ya no se trataba solo de producción excesiva, sino de una vía de señalización permanentemente activa, un interruptor que quedó encendido sin que nadie lo apagara. La médula no produce más porque quiera, sino porque obedece una señal falsa que cree legítima.

A partir de ahí, la idea de las señalopatías empieza a expandirse casi sola. Yo las agruparía primero como señalopatías mieloides de proliferación, donde la señal de crecimiento está constantemente activada. Aquí entrarían la policitemia vera, la trombocitemia esencial y la mielofibrosis asociadas a JAK2, CALR y MPL, pero también la leucemia mieloide crónica con BCR-ABL. No son enfermedades definidas solo por el exceso de células, sino por una orden interna de proliferación que nunca se detiene 🔁.

Después estarían las señalopatías de diferenciación, donde el problema no es tanto crecer, sino no saber madurar. Muchas leucemias agudas encajan aquí. Alteraciones como FLT3, NPM1, IDH1/2, KMT2A o NUP98 no solo empujan a proliferar, sino que distorsionan las señales que deberían guiar a la célula hacia una identidad madura. La célula queda atrapada en un estado inmaduro porque el mensaje de “ya es momento de diferenciarte” nunca llega o llega mal.
También incluiría las señalopatías inflamatorias, que son particularmente interesantes porque muchas ni siquiera se piensan como cáncer. Enfermedades autoinflamatorias, ciertos síndromes de activación inmune y algunas patologías reumatológicas tienen en el fondo vías como JAK-STAT, NF-κB o interferón permanentemente activadas. No hay tumor, pero hay células inmunes comportándose como si siempre hubiera una amenaza. Inflamación como estado basal 🔥.

Otro grupo serían las señalopatías metabólicas, donde las vías de crecimiento y energía están alteradas. La vía PI3K–AKT–mTOR es un ejemplo claro. Cuando está sobreactivada, la célula se comporta como si siempre hubiera abundancia de nutrientes, activando programas de crecimiento incluso cuando el contexto no lo justifica. Esto conecta cáncer, trastornos metabólicos y síndromes de sobrecrecimiento bajo una misma lógica de señal distorsionada ⚡.
Incluso podrían existir señalopatías neurológicas, donde el problema central no es la estructura de la neurona, sino la transmisión de señales sinápticas. Muchas enfermedades del neurodesarrollo y epilepsias tienen que ver con errores en receptores, canales o cascadas de señalización. No es una neurona rota, es una neurona que interpreta mal el mensaje 🧠.
Pensar las enfermedades como señalopatías cambia algo fundamental: el tratamiento deja de ser simplemente destruir células y se convierte en modular señales. Inhibidores, frenos parciales, bloqueos selectivos. Exactamente lo que ya hacemos con inhibidores de JAK, BTK, FLT3, MEK o mTOR. No estamos corrigiendo el gen, pero sí el mensaje. Y al cambiar el mensaje, cambia el comportamiento de la enfermedad 💊.
Mientras caminaba, me di cuenta de que tal vez ya vivimos en la era de las señalopatías, solo que seguimos usando nombres antiguos. Cada vez tratamos menos órganos y más vías. Menos consecuencias y más mecanismos. Tal vez no necesitamos cambiar toda la nomenclatura, pero pensar así ayuda a entender por qué la medicina moderna se parece cada vez menos a una guerra y cada vez más a una conversación con señales que hay que aprender a escuchar… y a apagar cuando toca 🔇.

🧠🩸 Etamsilato (Dicynone): por qué no es evidencia y por qué debemos dejar de tratar el sangrado con tradiciónEste texto ...
20/12/2025

🧠🩸 Etamsilato (Dicynone): por qué no es evidencia y por qué debemos dejar de tratar el sangrado con tradición

Este texto no es para pacientes ni para redes generales. Es para médicos 👩‍⚕️👨‍⚕️. Para quienes toman decisiones perioperatorias y prescriben hemostáticos con la intención genuina de reducir sangrado y mejorar desenlaces. Precisamente por eso, es indispensable separar con claridad lo que tiene sustento fisiopatológico y evidencia clínica robusta de lo que sobrevive por costumbre 📚.

Etamsilato no actúa sobre la cascada de la coagulación ❌. No repone factores, no inhibe fibrinólisis, no mejora la generación de trombina ni corrige trombocitopenia. Su mecanismo propuesto —mejoría de la estabilidad capilar y aumento inespecífico de la adhesión plaquetaria— es impreciso, difícil de medir y, sobre todo, pobremente vinculado a desenlaces clínicamente relevantes 🧪. Hasta aquí, esto no lo invalida por sí solo. Lo que lo invalida es la evidencia.

Cuando se revisan los estudios que históricamente se citan a favor de etamsilato, el patrón es consistente ⚠️: ensayos pequeños, muchos de ellos previos a los estándares modernos de investigación clínica, con tamaños muestrales insuficientes para detectar diferencias reales en eventos clínicos importantes. La mayoría carece de cegamiento adecuado, utiliza poblaciones quirúrgicas heterogéneas y se apoya en desenlaces blandos como “volumen de sangrado estimado”, “mejor campo operatorio” o “menor sangrado postoperatorio subjetivo”. Estos endpoints son altamente susceptibles a sesgo del observador y no se correlacionan necesariamente con reducción de transfusiones, reintervenciones, morbilidad o mortalidad 🩸📉. De hecho, cuando se analizan revisiones sistemáticas y metaanálisis, el beneficio de etamsilato es inconsistente y, en muchos escenarios, clínicamente irrelevante.

Contrastemos esto con ácido tranexámico 💊. La diferencia no es sutil; es estructural. Tranexámico tiene un mecanismo claro y reproducible: inhibición competitiva de la activación del plasminógeno, con reducción directa de la fibrinólisis 🔬. Sabemos exactamente en qué punto del sistema hemostático actúa y por qué funciona. Pero, más importante aún, sabemos que funciona porque ha sido evaluado en ensayos clínicos grandes, bien diseñados y con desenlaces duros.

El estudio CRASH-2 incluyó más de 20 000 pacientes con trauma y demostró reducción significativa de mortalidad por sangrado cuando el ácido tranexámico se administra tempranamente, sin incremento de eventos trombóticos 🧠🩸. El ensayo WOMAN, con más de 20 000 mujeres con hemorragia postparto, mostró reducción de muerte por sangrado, nuevamente con un perfil de seguridad sólido. En cirugía ortopédica, cardiaca y otras especialidades, múltiples ensayos controlados y metaanálisis han demostrado reducción consistente de sangrado y requerimientos transfusionales. Estas no son observaciones anecdóticas ni estudios pequeños: son datos reproducidos, multicéntricos y con impacto real en guías clínicas internacionales 📊📘.

Y el análisis no termina ahí. El manejo moderno del sangrado perioperatorio se basa en estrategias integradas con evidencia: corrección de anemia preoperatoria, evaluación adecuada de plaquetas y función plaquetaria, manejo racional de anticoagulantes y antiagregantes, uso dirigido de antifibrinolíticos, indicaciones precisas de transfusión y hemostasia quirúrgica adecuada ⚙️🩸. Todo esto está respaldado por literatura sólida y recomendaciones formales. Etamsilato no forma parte de estas estrategias en guías serias, no porque “nadie lo haya pensado”, sino porque no ha demostrado beneficio clínico relevante cuando se le somete al mismo rigor metodológico.

Aquí es donde debemos ser honestos como médicos 🧠. El hecho de que un fármaco “se haya usado por años” no equivale a evidencia. La experiencia sin evaluación crítica no es ciencia. Si un medicamento no reduce transfusiones, no disminuye complicaciones mayores y no impacta desenlaces duros, no puede ocupar el mismo lugar terapéutico que fármacos y estrategias que sí lo hacen.

Así que, colega cirujano 🔪, aquí están las herramientas reales: fisiopatología clara, antifibrinolíticos con evidencia sólida, estrategias perioperatorias integrales y colaboración interdisciplinaria. Etamsilato no es una de ellas. No porque sea “malo”, sino porque no ha demostrado ser útil donde importa. Las opciones existen. Los datos están ahí 📖. A partir de ese punto, la decisión es tuya.

Lo que una receta automática nos dice sobre cómo pensamos la coagulación: vitamina K y Dicynone 🩺🧠En el consultorio hay ...
20/12/2025

Lo que una receta automática nos dice sobre cómo pensamos la coagulación: vitamina K y Dicynone 🩺🧠

En el consultorio hay historias que se repiten con pequeñas variaciones, pero con los mismos protagonistas 📄. Pacientes que llegan angustiados porque “algo anda mal con su coagulación”, con bolsas llenas de recetas previas donde aparecen vitamina K y etamsilato casi como reflejo automático 💉, y con estudios de laboratorio interpretados como si fueran sentencias absolutas. Cada vez que eso ocurre, me obliga a regresar a la ciencia básica y a la evidencia clínica para explicar por qué estas prácticas, aunque bien intencionadas, no siempre tienen el sustento que creemos.

El etamsilato, mejor conocido como Dicynone, es un ejemplo muy claro de cómo un mecanismo teórico atractivo puede sobrevivir durante décadas sin una validación clínica sólida en los escenarios donde más se usa 🧪. En teoría, mejora la estabilidad capilar y favorece la adhesión plaquetaria sin intervenir directamente en la cascada de la coagulación. El problema empieza cuando uno revisa cómo se generó la evidencia que lo respalda 🔍. La mayoría de los estudios son antiguos, con pocos pacientes, poblaciones heterogéneas, sin cegamiento adecuado y con desenlaces débiles, como “menor sangrado estimado” o “mejor impresión clínica”, en lugar de resultados duros como reducción real de transfusiones, reintervenciones o complicaciones mayores 🩸📉. Además, muchos de estos trabajos se realizaron en contextos quirúrgicos muy distintos a la práctica actual, antes de técnicas modernas de hemostasia, anestesia controlada o del uso de antifibrinolíticos con evidencia mucho más robusta.

Cuando se analizan esos estudios con mirada crítica, el sesgo es evidente ⚠️. Muchos sangrados postoperatorios disminuyen solos, con medidas locales o simplemente con el paso del tiempo ⏳. Si eso ocurre después de administrar Dicynone, el crédito se le atribuye al fármaco, cuando en realidad estamos observando la evolución natural del sangrado. Es la confusión clásica entre correlación y causalidad 🔄❌➡️✔️. Así, un medicamento termina consolidándose más por repetición y costumbre que por demostrar un beneficio clínico real.

La vitamina K plantea un problema diferente, pero igual de frecuente 🧬. Es una herramienta fundamental cuando está bien indicada: déficit real de factores vitamina K dependientes, colestasis, malabsorción, uso de antagonistas de vitamina K o una prolongación clara y explicable del tiempo de protrombina. Fuera de esos escenarios, su uso pierde lógica fisiopatológica 🤷‍♂️. Dar vitamina K no corrige sangrados mecánicos, no mejora una técnica quirúrgica deficiente, no detiene una hemorragia por trombocitopenia ni arregla una coagulopatía de consumo. Aun así, se prescribe con facilidad ante cualquier sangrado, como si fuera una forma de “reiniciar” la coagulación 🔄, cuando en realidad la cascada es un sistema complejo, dinámico y finamente regulado ⚙️.

Todo esto se agrava con la forma en que seguimos interpretando los tiempos de coagulación 🧾. TP y TTPa se leen muchas veces como pruebas diagnósticas aisladas, cuando en realidad son estudios de tamizaje, sensibles a múltiples variables preanalíticas, a reactivos de laboratorio y a alteraciones que no siempre se traducen en sangrado clínico. Un TTPa discretamente prolongado no equivale automáticamente a un trastorno hemorrágico, así como un TP normal no garantiza una hemostasia adecuada ❗. La coagulación no ocurre en tubos de ensayo 🧪; ocurre en un sistema vivo donde interactúan endotelio, plaquetas, factores plasmáticos y fibrinólisis 🩸🧬.

Cuando se juntan estas tres cosas —uso acrítico de hemostáticos, vitamina K sin indicación clara y lectura aislada de los tiempos— lo que obtenemos no es mejor medicina, sino medicina reactiva 🚨. Se prescriben cosas para tranquilizar al médico, no porque el problema fisiopatológico lo requiera. Y aunque esa tranquilidad es comprensible, no mejora desenlaces ni ayuda al paciente a entender realmente qué está pasando.

Con el paciente de hoy, como con muchos otros, no había una coagulopatía clínicamente relevante que tratar ni un déficit real que corregir. Lo que sí había era ansiedad 😟, información fragmentada y decisiones tomadas más por tradición que por razonamiento. Explicar eso toma más tiempo que indicar una ampolla, pero también devuelve algo esencial: la lógica clínica y la confianza en una medicina que piensa antes de actuar 🧠✨.

Y al final, más que señalar lo que otros hacen, la pregunta que de verdad importa es honesta y necesaria: ¿yo uso etamsilato en mi práctica diaria? 🤔 La respuesta es clara: no, nunca lo uso. No por postura personal ni por llevar la contraria, sino porque cuando reviso la fisiopatología y la evidencia disponible, no encuentro una indicación sólida que justifique su uso. Y cuando no tengo una razón clara para prescribir algo, prefiero detenerme, leer, preguntar e investigar antes de repetir una receta automática 📖🔍. En medicina, muchas veces no se trata de hacer más, sino de pensar mejor antes de escribir.

🧬 POST 7 — Cómo se estudia la epigenética de verdad (y por qué no se parece ni remotamente a esos reportes comerciales)L...
20/12/2025

🧬 POST 7 — Cómo se estudia la epigenética de verdad (y por qué no se parece ni remotamente a esos reportes comerciales)

Llegados a este punto, ya entendimos qué es un gen, cómo se lee, qué lo enciende o lo apaga, y qué mecanismos usa la célula para abrir o cerrar regiones enteras del ADN 🧠🧬. Así que ahora toca explicar cómo los científicos estudian todo esto en la vida real. Porque mucha gente cree que basta con mandar saliva a un laboratorio comercial para recibir un análisis epigenético, cuando en realidad un estudio epigenético auténtico es una de las tareas más complejas de la biología moderna. No se hace con máquinas portátiles ni con kits de bienestar 🚫📦. Se hace con técnicas moleculares especializadas que requieren instrumentación costosa, bioinformática avanzada y una interpretación que, honestamente, ni siquiera muchos médicos generales están entrenados para hacer.

Un estudio epigenético real no dice “vitaminas bajas”, “energía celular”, “post-viral state” o “estrés oxidativo elevado” ❌. Eso no es epigenética. Un estudio epigenético describe, con precisión, qué regiones del ADN están metiladas, cuáles no lo están, qué modificaciones tienen las histonas, qué tan accesible es la cromatina en determinados puntos y cómo esas marcas cambian el patrón de genes que una célula puede leer 🔬. Sus resultados no son barras verdes o rojas, sino matrices enormes de datos, gráficos de calor, mapas de metilación, curvas de acceso a cromatina y listados con coordenadas específicas del genoma 📊🧪.

La primera técnica que se utiliza es la bisulfito-secuenciación, que consiste en tratar el ADN con un reactivo químico que revela qué citosinas están metiladas. Eso se secuencia después con tecnología de alto rendimiento, y el resultado es un mapa que muestra, letra por letra, qué regiones tienen estas marcas epigenéticas 🔎. Esto no se interpreta visualmente como un “semáforo”, sino como un patrón global que indica si un gen está silenciado o activo. Es un análisis lento, caro y extremadamente detallado, que no tiene nada que ver con estudios comerciales.

Otra herramienta esencial son los arrays de metilación, que funcionan como una especie de microchip capaz de leer cientos de miles de sitios del ADN al mismo tiempo 💾. Estos estudios generan imágenes complejas, parecidas a mapas de calor donde cada punto representa el nivel de metilación de un sitio específico. La mayoría de estos mapas requieren programas especializados para procesarlos. Los laboratorios comerciales que prometen “epigenética en 24 horas” no usan ninguna de estas tecnologías, porque requieren infraestructura que no está disponible fuera de centros académicos o de investigación 🏛️.

Está también ATAC-seq, una técnica que identifica qué partes del ADN están abiertas físicamente. Es literalmente un estudio que mide la accesibilidad de la cromatina 🧬➡️📖. El resultado se ve como colinas y valles sobre el genoma, indicando qué regiones pueden leerse y cuáles están completamente cerradas. Y luego está ChIP-seq, que permite ver qué histonas tienen qué marcas químicas en qué lugares del ADN. Ninguna de estas técnicas produce reportes simples, porque no lo son. Son estudios densos, llenos de datos en bruto, que necesitan análisis estadístico y bioinformático 📈💻.

Y cuando se aplican a cáncer —como en leucemias— los reportes reales incluyen firmas epigenéticas completas, comparaciones contra bases de datos mundiales, clasificación de subtipos por patrones de metilación, y correlaciones entre el estado epigenético y la expresión de genes específicos 🧬🩸. Es común ver tablas con cientos de posiciones del genoma, gráficas de accesibilidad, diagramas de secuencias y heatmaps que muestran cómo la célula leucémica perdió su identidad epigenética.
Nada de eso se parece a un PDF que te dice “tu Omega-6 está alto”, “tu sistema inmune está comprometido” o “mejor toma probióticos” 📄🚫. Eso no es epigenética. Eso es marketing disfrazado.

Si alguien te entrega un “estudio epigenético” sin genes, sin secuencias, sin posiciones genómicas, sin porcentajes de metilación, sin técnica utilizada, sin controles y sin análisis bioinformático, entonces no es un estudio epigenético. Es un producto ⚠️.
Y aunque esta parte pueda parecer técnica, vale la pena mostrarle a la gente cómo se ven los resultados reales, para que puedan distinguir ciencia de pseudociencia de una vez por todas 🧠✨.

Miedos al iniciar un tratamiento con quimioterapia...Cuando una persona recibe un diagnóstico de leucemia y se habla por...
19/12/2025

Miedos al iniciar un tratamiento con quimioterapia...

Cuando una persona recibe un diagnóstico de leucemia y se habla por primera vez de iniciar tratamiento, no solo entra a un hospital o a un protocolo médico: entra a un territorio desconocido lleno de miedo 😟. De pronto todo parece peligroso. Las pastillas “dan miedo”, la quimioterapia se siente tóxica solo con nombrarla 💊, la comida genera dudas 🍽️, el celular parece emitir algo dañino 📱, y hasta tocar el medicamento se vuelve motivo de angustia. Esta ansiedad no es ignorancia ni exageración; es una respuesta humana al enfrentarse a una enfermedad seria sin tener aún un mapa claro de lo que sí es riesgo real y lo que no.

Uno de los miedos más frecuentes es la radiación ☢️. El término se usa como si fuera una sola cosa, pero en medicina sabemos que no toda la radiación es igual. La radiación que realmente puede dañar el ADN y aumentar el riesgo de cáncer es la radiación ionizante, como los rayos X, las tomografías o la radioterapia, y aun ahí el riesgo depende de dosis altas, repetidas y no justificadas. Los teléfonos celulares, el WiFi, el Bluetooth y los electrodomésticos emiten radiación no ionizante, que no tiene la energía suficiente para romper enlaces químicos ni dañar el ADN 🧬. Esto no es una opinión: es física básica y está respaldado por estudios poblacionales grandes 📊. A la fecha, después de más de 20 años de uso masivo de teléfonos móviles, no se ha demostrado un aumento consistente en leucemias u otros cánceres atribuible al uso del celular, incluso en personas que lo usan de manera intensiva. Si existiera un riesgo clínicamente relevante, ya lo habríamos visto reflejado en las estadísticas mundiales 🌍.

También aparece el miedo a “contaminarse” con el medicamento. Fármacos como venetoclax no emiten radiación, no generan vapores tóxicos ni representan un peligro por contacto casual 🚫☢️. No es necesario usar guantes para tocar la caja, no pasa nada si alguien más lo acomoda, y no existe riesgo por tenerlo cerca. La recomendación de manipulación cuidadosa no es porque sea peligroso para quien lo toca, sino para asegurar que el paciente reciba la dosis correcta y que el medicamento no se degrade. Confundir precaución farmacológica con toxicidad ambiental solo aumenta el miedo sin aportar protección real.

La comida es otro campo minado 🍎🥩. Muchas familias piensan que “cualquier cosa” puede interferir con el tratamiento o “activar” la enfermedad. La realidad es que el riesgo alimentario real en pacientes con leucemia tiene que ver con infecciones: alimentos crudos mal lavados, carnes mal cocidas o productos no pasteurizados en pacientes con defensas bajas 🦠. No tiene que ver con la energía del microondas, con recipientes normales, ni con que alguien más cocine la comida. Comer es una necesidad biológica y emocional ❤️, y convertirlo en una fuente constante de miedo solo debilita al paciente y a su entorno.

Es importante decirlo con claridad: el mayor riesgo al inicio del tratamiento no es el celular, ni tocar la caja del medicamento, ni el WiFi. El mayor riesgo es la enfermedad no tratada, las infecciones reales, y la ansiedad descontrolada que paraliza, desgasta y rompe la confianza ⚠️. El tratamiento está diseñado con base en años de investigación, ensayos clínicos y seguimiento estrecho 🔬. No es improvisación, no es experimento, y no es una sustancia misteriosa que “irradia” daño alrededor.

Parte de mi trabajo como hematólogo no es solo indicar un fármaco, sino ayudar a distinguir entre los riesgos reales y los miedos comprensibles pero infundados 🩺. La ciencia no elimina el miedo por arte de magia, pero sí lo ordena. Pone límites claros: aquí hay que tener cuidado, aquí no; esto sí importa, esto no 🧭. Y cuando ese mapa se entiende, el tratamiento deja de sentirse como un enemigo invisible y empieza a verse como lo que es: una herramienta diseñada para recuperar el control 🤍.

Iniciar una terapia da miedo, siempre. Pero no todo lo que da miedo es peligroso, y no todo peligro viene de donde parece. Entender eso es uno de los primeros pasos para atravesar el tratamiento con menos angustia y más claridad ✨.

🧬 POST 6 — Por qué la epigenética importa en enfermedades, especialmente en cáncer y en las leucemiasDespués de entender...
19/12/2025

🧬 POST 6 — Por qué la epigenética importa en enfermedades, especialmente en cáncer y en las leucemias

Después de entender cómo la célula abre o cierra regiones del ADN usando metilación, modificaciones de histonas y cambios en la accesibilidad de la cromatina 🧬, llega el punto donde esto deja de ser teoría y se convierte en algo que vemos todos los días en la clínica 🏥: la pérdida de control sobre qué genes se prenden y cuáles se apagan. Mucha gente piensa que las enfermedades del ADN se deben únicamente a mutaciones, como errores en las letras de la receta 📖, pero en realidad una parte enorme de la biología del cáncer tiene que ver con que las recetas correctas están inaccesibles y las incorrectas están abiertas cuando no deberían.

La identidad de una célula depende completamente de su organización epigenética 🔬. Una célula sanguínea sabe que es sanguínea porque su patrón de cromatina le permite leer los genes necesarios para madurar, responder a infecciones y hacer su función 🩸, mientras mantiene cerrados todos los genes que no le corresponden. Cuando ese sistema empieza a desorganizarse, la célula pierde la estructura interna que la define. Esto puede empezar de manera silenciosa, con pequeñas alteraciones en la metilación o en las histonas, pero conforme avanza, la célula deja de comportarse como una célula normal y empieza a actuar de manera desordenada, inmadura o proliferativa ⚠️. Y eso es la esencia de muchas neoplasias hematológicas: no es solo que el ADN esté mutado, es que está mal regulado.

En las leucemias esto es particularmente evidente 🧠. En una médula ósea sana, las células madre hematopoyéticas tienen un programa epigenético muy fino que determina si se van a convertir en glóbulos rojos, plaquetas, neutrófilos o linfocitos 🩸🧪. Ese programa implica abrir ciertas regiones del ADN en un orden específico, cerrar otras para que no interfieran y mantener un equilibrio que garantice que la sangre se renueve sin que ninguna línea celular tome el control. Cuando aparece una alteración epigenética, ese equilibrio se rompe. A veces la célula queda atrapada en un estado inmaduro, incapaz de diferenciarse, lo que explica por qué en las leucemias agudas vemos tantos blastos sin capacidad de maduración. No siempre es porque “el gen se dañó”, sino porque la página que contiene la instrucción para madurar dejó de ser accesible 📕🔒.

Esto también explica por qué dos leucemias con mutaciones similares pueden comportarse de manera diferente 🤔: su epigenética no es la misma. Hay subtipos de leucemia mieloide aguda que se distinguen no por una mutación puntual, sino por patrones de metilación específicos que determinan su agresividad, su respuesta a la quimioterapia o incluso su sensibilidad a fármacos particularmente dirigidos a remodelar la cromatina 🎯. Los estudios modernos han demostrado que el perfil epigenético de una célula leucémica puede predecir su comportamiento con tanta precisión como un estudio genético tradicional.

Además, en hematología vemos genes cuyo objetivo es modificar la epigenética de otras células 🧬. DNMT3A, TET2, ASXL1, IDH1/2, EZH2 y otros forman un grupo de genes que no dan instrucciones para fabricar una proteína final, sino que actúan como reguladores epigenéticos. Cuando estos genes se dañan, la célula pierde la capacidad de mantener el ADN ordenado. No es que la célula tenga una mutación en un gen de maduración directamente; es que su arquitecto interno dejó de funcionar correctamente 🏗️. Esto explica por qué mutaciones en estos genes pueden aparecer años antes de que una leucemia sea evidente clínicamente, en lo que hoy llamamos CHIP (clonal hematopoiesis of indeterminate potential). Es un desajuste epigenético silencioso que abre la puerta a enfermedades futuras 🚪.

También es gracias a la epigenética que existen tratamientos dirigidos como los hipometilantes 💊, que no reparan mutaciones, pero sí ayudan a reabrir regiones del ADN que estaban excesivamente cerradas, permitiendo que la célula vuelva a comportarse de forma más ordenada o más madura. Esto no cura la enfermedad por sí solo en la mayoría de los casos, pero es una herramienta que actúa directamente sobre ese nivel epigenético que mueve los hilos detrás de la expresión génica 🧵.

Lo importante es que la gente entienda que las enfermedades hematológicas no son solo un asunto de “genes dañados”, sino también de “genes silenciados cuando deberían estar activos” o “genes activados cuando deberían estar silenciosos”. Y eso es epigenética: no cambiar lo que está escrito ✍️, sino cambiar la forma en que el libro está organizado 📚. Una célula con un ADN perfecto puede actuar como si estuviera dañada si su programa epigenético está desordenado, y una célula con mutaciones puede funcionar relativamente bien si su epigenética la mantiene estable ⚖️.

Con esto ya podemos entrar al siguiente tema 👀, que es mostrar cómo se estudia todo esto en el laboratorio y qué diferencia tiene un estudio epigenético real con esos reportes pseudocientíficos que andan circulando. Ese será el POST 7, donde por fin contrastamos ciencia con charlatanería con evidencia visual clara 🔬📊.

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