20/12/2025
🧠✨ ¿Y si muchas enfermedades no fueran cáncer… sino errores de señal?
Una idea random de un hematólogo un sábado por la tarde...
Hoy fue un día muy pesado. Un día largo, cargado de trabajo, de emociones y de decisiones que uno va tomando casi en automático mientras por dentro todo sigue en movimiento. De esos días en los que necesitas apagar un poco el cerebro, no para dejar de pensar, sino para pensar distinto. Así que decidí regresarme caminando a casa, un sábado por la tarde, sin prisa, dejando que las ideas aparecieran solas 🚶♂️.
Y mientras caminaba, se me ocurrió algo que al principio sonó medio absurdo, pero que entre más lo pensaba, más sentido tenía. ¿Qué pasaría si existiera un grupo de enfermedades que no se clasificara por órgano, ni por tejido, ni siquiera por si son cáncer o no, sino por algo mucho más básico? ¿Qué pasaría si habláramos de señalopatías?
Las señalopatías serían enfermedades cuyo problema central no es la célula en sí, sino el lenguaje que usa para comunicarse. Enfermedades donde las señales que regulan crecimiento, maduración, inflamación o metabolismo están distorsionadas. No porque la célula esté “loca”, sino porque recibe mensajes que no debería recibir, amplifica señales mínimas o pierde la capacidad de apagarlas. Son errores del diálogo celular, no solo del ADN como concepto abstracto 🧬.
En ese marco, JAK2 encaja perfecto como ejemplo fundador. Las enfermedades mieloproliferativas durante años se describieron por sus consecuencias clínicas: demasiados glóbulos rojos, demasiadas plaquetas, esplenomegalia, trombosis. Pero con el descubrimiento de la mutación JAK2 V617F, el enfoque cambió por completo. Ya no se trataba solo de producción excesiva, sino de una vía de señalización permanentemente activa, un interruptor que quedó encendido sin que nadie lo apagara. La médula no produce más porque quiera, sino porque obedece una señal falsa que cree legítima.
A partir de ahí, la idea de las señalopatías empieza a expandirse casi sola. Yo las agruparía primero como señalopatías mieloides de proliferación, donde la señal de crecimiento está constantemente activada. Aquí entrarían la policitemia vera, la trombocitemia esencial y la mielofibrosis asociadas a JAK2, CALR y MPL, pero también la leucemia mieloide crónica con BCR-ABL. No son enfermedades definidas solo por el exceso de células, sino por una orden interna de proliferación que nunca se detiene 🔁.
Después estarían las señalopatías de diferenciación, donde el problema no es tanto crecer, sino no saber madurar. Muchas leucemias agudas encajan aquí. Alteraciones como FLT3, NPM1, IDH1/2, KMT2A o NUP98 no solo empujan a proliferar, sino que distorsionan las señales que deberían guiar a la célula hacia una identidad madura. La célula queda atrapada en un estado inmaduro porque el mensaje de “ya es momento de diferenciarte” nunca llega o llega mal.
También incluiría las señalopatías inflamatorias, que son particularmente interesantes porque muchas ni siquiera se piensan como cáncer. Enfermedades autoinflamatorias, ciertos síndromes de activación inmune y algunas patologías reumatológicas tienen en el fondo vías como JAK-STAT, NF-κB o interferón permanentemente activadas. No hay tumor, pero hay células inmunes comportándose como si siempre hubiera una amenaza. Inflamación como estado basal 🔥.
Otro grupo serían las señalopatías metabólicas, donde las vías de crecimiento y energía están alteradas. La vía PI3K–AKT–mTOR es un ejemplo claro. Cuando está sobreactivada, la célula se comporta como si siempre hubiera abundancia de nutrientes, activando programas de crecimiento incluso cuando el contexto no lo justifica. Esto conecta cáncer, trastornos metabólicos y síndromes de sobrecrecimiento bajo una misma lógica de señal distorsionada ⚡.
Incluso podrían existir señalopatías neurológicas, donde el problema central no es la estructura de la neurona, sino la transmisión de señales sinápticas. Muchas enfermedades del neurodesarrollo y epilepsias tienen que ver con errores en receptores, canales o cascadas de señalización. No es una neurona rota, es una neurona que interpreta mal el mensaje 🧠.
Pensar las enfermedades como señalopatías cambia algo fundamental: el tratamiento deja de ser simplemente destruir células y se convierte en modular señales. Inhibidores, frenos parciales, bloqueos selectivos. Exactamente lo que ya hacemos con inhibidores de JAK, BTK, FLT3, MEK o mTOR. No estamos corrigiendo el gen, pero sí el mensaje. Y al cambiar el mensaje, cambia el comportamiento de la enfermedad 💊.
Mientras caminaba, me di cuenta de que tal vez ya vivimos en la era de las señalopatías, solo que seguimos usando nombres antiguos. Cada vez tratamos menos órganos y más vías. Menos consecuencias y más mecanismos. Tal vez no necesitamos cambiar toda la nomenclatura, pero pensar así ayuda a entender por qué la medicina moderna se parece cada vez menos a una guerra y cada vez más a una conversación con señales que hay que aprender a escuchar… y a apagar cuando toca 🔇.