30/08/2022
😞 El deterioro en la salud del cerebro a medida que envejecemos, es una condición prácticamente inevitable. Se han identificado disminuciones volumétricas en varias regiones específicas del cerebro, relacionadas con las funciones ejecutivas y la memoria episódica (p. ej., Hipocampo y corteza prefrontal). De hecho, la tasa de reducción de la masa neuronal hipocampal, es hasta del 1% por año a partir de la media adultez.
😱 Más allá de los deterioros fisiológicos mediados por el envejecimiento, también existe un mayor riesgo de desarrollo de enfermedades de tipo neurodegenerativo en la vejez (p. ej., Demencia, Alzheimer, Parkinson). No obstante, estas enfermedades tienen su génesis décadas atrás en edades más tempranas, por lo que la prevención es un enfoque de importancia crítica para evitar el establecimiento patológico en el envejecimiento, más aún, cuando se sabe que hasta ahora, no existe un tratamiento farmacológico que al menos retrase la progresión de la enfermedad, debido a que los medicamentos usualmente prescritos en estos casos, solo pueden mitigar los síntomas presentes, al tiempo que cuentan con varios efectos adversos secundarios no deseados.
💪🏿 Por tanto, los enfoques dirigidos a los cambios en los estilos de vida, parecen ser una alternativa importante a tener en cuenta para prevenir y/o tratar el declive cognitivo y las enfermedades neurodegenerativas.
🚵 La actividad física y el ejercicio, son de los factores conductuales que cuentan con mayor evidencia de eficacia y pocos efectos adversos. Sus efectos son tanto directos (mejora de la sinapsis, la supervivencia neuronal, la neurogénesis, la vascularización, el volumen de la corteza prefrontal y el hipocampo, reducción de la neuroinflamación y acumulación de proteína Beta Amiloide.), como indirectos (disminución de factores de riesgo cardiometabólico como la hipertensión arterial, la resistencia a la insulina y la dislipidemia, así como la mejora de la composición corporal, la reducción del exceso de adipocidad central, atenuación de la inflamación crónica, y la mejora de aspectos psicosociales).
🧠 Todo esto lleva a mejorar múltiples procesos cognitivos (p. ej., Funciones ejecutivas, memoria episódica, etc.), lo que puede permitir la atenuación de la velocidad del declive cognitivo con la edad y la reducción del riesgo de desarrollo de patologías asociadas, para lo cual las intervenciones de ejercicio parecen ser muy potentes.
🙂 Cuando la enfermedad ya esta establecida, la eficacia del ejercicio es un tanto equivoca. Sin embargo, en general, las intervenciones pueden ser muy positivas para retrasar la tasa de progresión de la enfermedad y la sintomatología, máxime cuando la aplicación de ejercicio se produce en los estadios tempranos de la patología ya establecida.
✅ Queda por aclarar las dosis óptimas (intensidad, volumen, frecuencia, etc.) y los tipos de ejercicio más eficaces y adecuados para la prevención y/o el tratamiento del deterioro de la salud cerebral. No obstante, la Intervención debe ser siempre individualizada, para responder adecuadamente al contexto particular.