05/02/2026
Ojo ahí, no le confíen su salud a cualquiera 👀
Una chica le lee a su mamá, que es nutrióloga, la “dieta” que un entrenador de gym le dio a su amiga, solo para ver su reacción.
Empieza diciéndole: “¿Estás lista?” y se pone a leer:
Kilocalorías: 2000
Proteínas: 160 g
Hidratos de carbono: 190 g
Grasas naturales: 65 g
Comida 1: Tres huevos enteros y dos panes blancos. Y ya.
Y la señora le pregunta:
—O sea, ¿tres huevos cómo? ¿Hervidos, revueltos o qué?
Pues no sabemos, solo dice tres huevos, así solitos.
Comida 2: 70 g de avena cruda, blueberries al gusto y cinco corazones de nuez.
Y la mamá la interrumpe:
—¿Avena cruda así, como pajarito o cómo? ¿Y las blueberries para que se me baje, supongo? ¿Y las nueces ni siquiera la porción completa, cuando la porción son de 6 a 8?
Y la chica dice:
—¿Y la avena será remojada en agua? Guácala.
A lo que la mamá responde:
—Pues es que si no especifica, el paciente no sabe qué hacer. ¿Qué tal si se la come seca?
Sigue leyendo.
Comida 3: 120 g de carne roja magra, puede ser bistec o New York. 120 g de pasta cocida y 100 g de piña miel.
Y la señora voltea a verla y le dice:
—¿Y las verduras?
La chica sigue.
Comida 4: 150 g de papa o camote, 120 g de pechuga de pollo.
Y la señora señala:
—Eso es un pedacito, es muy poquito.
La hija asiente y sigue leyendo:
—Y pimientos.
Y la señora se ríe:
—Ah bueno, ahí está la verdura que no encontraba. No, hombre, con la pasta y el pan, tapadísima.
Comida 5:
La señora dice:
—A ver qué rescatamos…
Y la chica lee:
—Tres huevos enteros y 100 g de camote.
La señora responde:
—Órale, seis huevos al día, ¿es todo? ¿Y las grasas? ¿Apoco todo el día nada más esas cinco nueces? Ay no, pobre de su piel, su cerebro, su intestino, su pelo. El cerebro es grasa, hija.
Y la chica contesta:
—Sí, pero es todo lo que viene. Si mi amiga siguiera esa dieta, se le empezarían a quebrar las uñas, se le caería el cabello, la piel reseca, los labios también… todo eso pasa cuando no comes suficiente grasa.
Y la señora dice:
—Grasa de la buena: aguacate, aceite de oliva, aceitunas, almendras, pistaches… ay no, todo mal.
Y lo peor es que todavía no se acababa la dieta.
La chica sigue leyendo:
—Suplementación.
Y a la señora se le sale una carcajada:
—Ay no, qué valor, este hombre es valiente.
La chica lee:
—Citrato de magnesio antes de la última comida. No dice cantidad, gramos ni marcas. Y tambien citrato de potasio.
La señora ahora sí se pone seria:
—Qué peligroso. Puede hipercontracturar, y si tiene algo en los riñones lo acelera, o si está tomando algo para la presión se contrapone.
La chica sigue:
—También viene vitamina C.
Y la señora responde:
—Al fallo… —y se empieza a reír.
La chica le muestra la dieta en el teléfono para que vea que todo es real y le pregunta:
—¿Qué piensas, mamá?
Y la señora, muy educadamente, dice:
—Oigan, de verdad vayan con un nutriólogo, por favor. No dejen que alguien que no es nutriólogo les haga un plan. O sea, los nutriólogos no somos chefs, pero sí podemos dar buenas ideas y, sobre todo, que la dieta esté equilibrada. No eso de tres huevos con dos panes, eso está mal.
La chica le pregunta:
—A ver, ¿cuánto crees que esta paciente aguante con esta dieta?
Y la señora responde:
—Pues yo no aguantaría ni dos días, ya estaría fastidiada.
La hija dice:
—Mira, si lo tiene como propósito de año nuevo, yo diría que dos meses, pero estoy exagerando. Se va a hartar.
Y la señora finaliza:
—No, cómo crees. Para empezar le va a doler la cabeza y seguramente va a estar estreñida. Por favor, no se hagan eso.
Suplementos al fallo renal JAJAJA