29/01/2026
Enseñémosle a nuestros hijos a mirar con el corazón, a acercarse, a preguntar, a incluir... a jugar.
En los parques, en las áreas de juego, muchas veces hay niños que quedan al margen. No porque no quieran jugar, sino porque son diferentes. Porque tienen un diagnóstico. Porque se mueven distinto, hablan distinto o necesitan apoyos distintos.
La empatía no nace sola. Se aprende. Y se aprende en casa. Cuando como familias les enseñamos a nuestros hijos que existen personas diferentes, que no todos viven, sienten o juegan igual, les estamos regalando una lección para toda la vida. Les enseñamos que la diferencia no es algo malo.
Que no da miedo. Que no se evita. Les enseñamos que todos merecemos un lugar, una oportunidad, una mano que invite a jugar. Incluir no es un acto grande.
A veces empieza con algo tan simple como decir: "¿Quieres jugar conmigo?". Eduquemos niños empáticos, conscientes y amorosos.
Porque un mundo más humano comienza en nuestro hogar... y se construye desde la infancia. 💙🩷