11/12/2025
Lo que ves en una crisis sensorial es solo la punta del iceberg.
Debajo, el sistema nervioso está tratando de manejar intensidad, imprevisibilidad y sobrecarga en uno o varios sistemas sensoriales (auditivo, táctil, vestibular, visual, propioceptivo, interocepción).
Una crisis no es un “mal comportamiento”.
Es una respuesta neurobiológica ante estímulos que el niño no puede modular, filtrar o predecir en ese momento. Su cerebro está haciendo lo que puede para protegerse, regularse y recuperar equilibrio.
Cuando entendemos lo que no se ve:
– el esfuerzo por organizar el cuerpo,
– la dificultad para filtrar sonidos o tacto,
– el cansancio acumulado,
– la falta de claridad de dónde está su propio cuerpo,
– el miedo real a perder control,
podemos acompañarlos con más calma, presencia y sensibilidad.
El objetivo nunca es “evitar todas las crisis”, sino comprender el procesamiento sensorial, sostener la regulación y ofrecer ambientes predecibles y seguros.