23/01/2026
Muchas veces pensamos la lectura como una habilidad que se aprende desde las letras.
Pero en la práctica clínica, leer es un resultado, no un punto de partida.
Para que un niño pueda leer y comprender, su sistema nervioso necesita primero estar disponible: sostener el cuerpo, organizar la mirada, integrar ambos lados y coordinar lo que ve con lo que escucha.
Cuando esas bases no están, la lectura se vuelve esfuerzo, no sentido.