23/11/2025
✨ Mentir en terapia también es humano
A veces, cuando vamos a terapia, sin darnos cuenta nos creamos un personaje. Una versión de nosotros que se siente más segura, menos vulnerable. No lo hacemos por engañar; lo hacemos porque abrirnos puede dar miedo, y eso es profundamente humano.
Por eso, en ocasiones contamos historias acomodadas, minimizamos algo que duele o exageramos algo que no sabemos cómo nombrar. No es malicia; es protección. Pero esa distancia entre lo que sentimos y lo que decimos también puede convertirse en una barrera para avanzar hacia lo que realmente necesitamos trabajar.
A veces también decimos frente a otras personas: “Mi terapeuta dijo que yo debía hacer esto”, aun cuando no haya sido así. En el fondo no buscamos claridad, sino apoyo para sostener decisiones que aún no nos sentimos listos para asumir.
Y en otros momentos decimos que estamos yendo a terapia cuando no es cierto, o describimos sesiones que nunca ocurrieron. Puede ser una manera de sentir que estamos haciendo algo… sin permitirnos dar el paso real que podría ayudarnos.
Por eso es importante recordar que el terapeuta no es un juez. No está para decirte qué está bien o mal, ni para castigarte, ni para ponerte una etiqueta. Tampoco es tu enemigo. Es un acompañante que camina contigo para que puedas mirarte con honestidad, a tu ritmo y sin máscaras, y descubrir lo que necesitas para estar mejor.
La terapia no requiere una verdad perfecta. Requiere tu verdad posible. La honestidad no es para el terapeuta; es un acto de cuidado hacia ti. Porque cuando te permites ser auténtico, comienza a abrirse el camino hacia tu propio bienestar🤍.