15/02/2026
No perdiste a nadie. Te devolvieron a la única persona que realmente te pertenece: Tú.
Las rupturas no son el final de una historia; son el fin de un préstamo de energía. Pasaste meses (o años) invirtiendo en un proyecto que ya no era rentable para tu paz mental.
El vacío que sientes no es falta de esa persona. Es el espacio que quedó libre para que dejes de ser "la mitad de algo" y vuelvas a ser "el total de todo".
No te "rompieron" el corazón. Te lo abrieron para que sacaras lo que ya no cabía y recordaras que tu valor no es una moneda de cambio que depende de que alguien decida quedarse o irse.
Llora lo que tengas que llorar, pero hazlo mientras te reconstruyes el altar. La soltería no es una sala de espera; es el escenario principal.
¡No estás solo!
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