05/01/2026
𝐄𝐥 𝐝𝐢𝐧𝐞𝐫𝐨 𝐡𝐮𝐲𝐞 𝐜𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐧𝐨 𝐡𝐚𝐲 𝐪𝐮𝐢𝐞́𝐧 𝐥𝐨 𝐬𝐨𝐬𝐭𝐞𝐧𝐠𝐚
El dinero se desordena cuando no hay orden sistémico.
Muchas personas reciben su sueldo, pagan algo y, de inmediato, sienten un n**o en el cuerpo:
“ya se me va a acabar”
“otra vez quedé en ceros”
“esto no es suficiente”.
Ese pensamiento y en ese microsegundo, el sistema nervioso ya le dio una instrucción al dinero.
Desde la mirada sistémica, el dinero responde al lugar interno desde donde una persona se para frente a la vida. Y ese lugar está profundamente vinculada a los padres
No solo son una figura biológica. Representan estructura, dirección, permiso para avanzar, ESTRUCTURA y SOSTÉN para ir al mundo.
Cuando ese vínculo está dañado —por ausencia, debilidad, violencia, desvalorización o juicio— la persona puede generar dinero, pero le cuesta sostenerlo, ordenarlo o hacerlo crecer. Falta un eje interno.
Por eso vemos patrones que se repiten:
Ya sea que se trabaje mucho, pero siempre están justas,
Ingresos que entran y se van rápido.
Culpa al gastar, miedo constante a que “no alcance”o una sensación interna de estar sobreviviendo aunque objetivamente haya recursos.
Es un cuerpo sin respaldo interno.
El cerebro, a través del sistema reticular activador, busca confirmar la creencia más profunda que tenga grabada. Si internamente aprendiste que no hay sostén, que tienes que arreglártelas solo o que el mundo es un lugar inseguro, tu mente hará todo lo posible para demostrarte que tenía razón. Incluso cuando el dinero llega.
En muchos casos, ese aprendizaje nació en la relación con el padre:
un padre ausente, desbordado, infantilizado, temido o no disponible emocionalmente.
Cuando los padres no ocuparon su lugar, el hijo quedó sin una referencia interna firme. Y sin esa referencia, el dinero se vive como algo inestable, que no se puede confiar.
Por eso, pagar algo puede sentirse como pérdida en lugar de un intercambio.
Recibir dinero puede generar angustia en lugar de alivio.
Es importante dar orden, tomar la fuerza de ambos padres y así:
El cuerpo deja de estar en alerta.
La mente atrae las buenas finanzas.
Y el dinero deja de huir.
A partir de ahí, también cambia el diálogo interno. No desde frases vacías, sino desde una base más real:
“Puedo sostenerme.”
“Hay dirección en mí.”
“No necesito correr.”
“El dinero puede quedarse.”
Si este post te resonó, no es casualidad.
Te invito a constelar la relación con la energía del dinero y alinearte a recibirlo y sostenerlo con facilidad.