03/10/2025
Ya te dijeron en la guardería o en tu familia que le quites esa “maña” de chuparse el dedo a tu bebé…
Pues te tengo noticias: no es una maña. Es normal, instintivo y natural.
De hecho, muchos bebés lo hacen desde el útero de mamá.
La succión es un reflejo innato y primitivo que asegura la supervivencia porque facilita la alimentación, pero también calma y ayuda a autorregularse.
Con el tiempo, el dedo se convierte en una forma accesible de:
•Tranquilizarse.
•Conciliar el sueño.
•Explorar y descubrir su propio cuerpo.
¿Hasta qué edad es normal?
•De 0 a 3 años: hábito completamente esperado.
•Entre los 3 y 4 años: la mayoría lo deja de manera natural, sobre todo cuando encuentran otras formas de consuelo.
•Después de los 5-6 años: si el hábito persiste, conviene intervenir, ya que puede haber consecuencias bucodentales.
La verdad es que la mayoría de los niños abandonan el hábito por sí solos, sobre todo si no se les presiona.
¿Cuándo poner atención?
Si después de los 5 años el hábito sigue siendo muy frecuente, o antes, si tu pediatra u odontopediatra notan:
•Cambios en la mordida o posición de los dientes.
•Alteraciones en la forma del paladar.
•Dificultad para pronunciar algunos sonidos.
Es importante aclarar que no todos los niños que se chupan el dedo presentan estos problemas. Mucho depende de la intensidad y la frecuencia con la que lo hacen.
¿Cómo ayudar?
No lo regañes, no lo castigues y mucho menos le pongas chile o mostaza.
Refuerzo positivo: reconoce y elogia cuando logra no chuparse el dedo.
Ofrece alternativas: mantén sus manos ocupadas con juegos, peluches o mantitas.
Establece buenos ritmos de sueño: así no dependerá solo del dedo para relajarse.
Acompañamiento gradual: recordatorios suaves como guantes o vendajes nocturnos, siempre con su consentimiento y colaboración.
En casos persistentes: un odontopediatra o pediatra puede orientar sobre dispositivos y técnicas de apoyo.
Tal vez si conociéramos mejor la naturaleza de nuestra cría mamífera, seríamos menos juiciosos… y menos metiches.