29/10/2022
¿Sabes cual puede ser su conflicto emocional?
Puede deberse a un abuso, a un conflicto de separación o miedo a alguno de sus padres.
A veces la enuresis se da en un contexto de separación abrupta e inesperada sufrida por los hijos. Es muy común que empiece a manifestarse cuando se producen divorcios o separaciones. La nueva situación familiar que surge lleva a los hijos a sentir de forma angustiosa la separación o salida del hogar de uno de los progenitores.
Por un lado, el anhelo de marcar y delimitar un territorio que no es el habitual en el que desarrollan sus vidas, un nuevo hogar que todavía no sienten como propio.
Otras veces esa combinación conflictiva de seguridad y delimitación territorial que origina la enuresis está referida al miedo del hijo hacia uno de los progenitores, sobre todo al padre. La enuresis siempre pone en evidencia que el niño que la sufre reprime sus emociones. No encuentra la vía de salida para expresar sus angustias y sus miedos. Niños que sienten la angustia de no cumplir las expectativas puestas en ellos. En otros casos, menos frecuentes, el conflicto que está detrás de la enuresis no es la angustia por la separación sino, precisamente, el anhelo del hijo de mantener alejado a alguien. Esta circunstancia se da cuando, por ejemplo, un niño o una niña han sido abusados o violados por alguna persona, normalmente perteneciente al núcleo familiar. La enuresis, con la suciedad y el hedor que la acompañan, representa en estos casos una barrera biológica, una tentativa inconsciente para disuadir y ahuyentar al abusador.
Sólo desde la búsqueda y localización de los conflictos emocionales subyacentes es posible proceder a su correcta descodificación y, por ende, a la curación definitiva.
Así que ya sabes, si presencias algo similar acude a terapia con tu hijo o hija.