31/12/2025
Discurso de Cierre 2025 y Apertura 2026
Hoy no solo cerramos un año; honramos un camino de caídas, decisiones valientes y crecimientos necesarios. El 2025 no fue un año cualquiera: fue iniciático. Nos confrontó con límites y cansancios, pero también con nuestra fuerza más auténtica, dejándonos una madurez que no cabe en calendarios.
Este año nos enseñó que no todo se resuelve corriendo ni se gana sacrificándose. Aprendimos que soltar es un acto de amor, que descansar no es rendirse y que poner límites es sagrado. El 2025 nos mostró qué vínculos suman y qué batallas realmente nos pertenecen. Agradecemos incluso lo incómodo y lo que dolió, pues rompió estructuras para hacernos más honestos, congruentes y libres. Gracias, 2025, por obligarnos a mirar el cuerpo y las emociones, enseñándonos que la verdadera abundancia no se mendiga: se habita.
Con gratitud, abrimos la puerta al 2026. Este nuevo ciclo no llega para exigirnos más, sino para alinearnos mejor. Será un año de integración y coherencia entre pensamiento, sentimiento y acción; donde el esfuerzo sea elección, el trabajo sea creación y el amor sea sostén.
En el 2026 aspiramos a relaciones honestas, cuerpos escuchados y almas tranquilas. Esperamos un año donde seamos suficientes simplemente siendo, donde el éxito se mida en paz y no en desgaste. Nos invita a ocupar nuestro lugar sin culpa, a brillar sin miedo y a prosperar sin pedir permiso ni traicionarnos.
Que en este 2026:
* La claridad supere al miedo.
* La calma supere a la prisa.
* La verdad supere a la apariencia.
* El amor propio supere al sacrificio.
Cerramos el 2025 con gratitud y recibimos el 2026 con el corazón abierto y el alma disponible. Estamos listos porque ya aprendimos, despertamos y sabemos quiénes somos.
Gracias 2025. Bienvenido 2026.