Mi psicóloga

Mi psicóloga Terapia psicológica: Depresión, Ansiedad, Ira, Estrés, Heridas de la infancia, Conducta suicida, Trastornos. Problemas de conducta y aprendizaje.

Pruebas psicológicas, evaluación y diagnóstico. Conferencista, cursos, talleres y capacitación.

La transferencia de energía es real, pero no de una forma mística lejana, sino en algo muy cotidiano y comprobable: cómo...
26/12/2025

La transferencia de energía es real, pero no de una forma mística lejana, sino en algo muy cotidiano y comprobable: cómo te sientes después de convivir con alguien. Hay personas con las que terminas una charla sintiéndote ligero, claro y en calma. Y hay otras con las que, sin saber por qué, acabas cansado, irritable o con un n**o en el pecho. Eso no es imaginación: es tu sistema nervioso reaccionando.

Nuestro cuerpo es honesto aunque la mente intente justificar. Puedes decirte “no pasa nada”, “así es su forma de ser” o “no debería afectarme”, pero si después de ver a alguien necesitas aislarte, distraerte o dormir para recuperarte, ahí hay información importante. La energía no siempre se siente como luz o oscuridad; muchas veces se siente como tensión, desgaste o desconexión contigo mismo.

Elegir con conciencia no significa juzgar a los demás, significa reconocer cómo te impactan. Hay personas buenas, incluso amorosas, que simplemente están en procesos distintos al tuyo. No son malas, pero tampoco compatibles con tu momento actual. Forzarte a permanecer ahí por lealtad, costumbre o miedo a decepcionar también tiene un costo emocional.

La paz interior no se construye solo meditando, se construye eligiendo mejor tus conversaciones, tus entornos y tus relaciones. Se construye cuando te das permiso de alejarte de dinámicas que te drenan, aunque no tengan un “drama evidente”. A veces lo más dañino es lo sutil, lo constante, lo que normalizaste por años.

No estás aquí para cargar con el estado emocional de otros. Acompañar no es absorber. Amar no es agotarte. Escuchar no es perderte. Cuando empiezas a respetar tu energía, algo cambia: dejas de sentirte responsable por todo y por todos, y empiezas a habitarte con más presencia.

Elegir con conciencia es un acto de madurez emocional. Es aceptar que tu bienestar importa, que tu calma es valiosa y que no necesitas explicarte tanto para cuidarte. Quien realmente te aprecia, entiende tus límites. Y quien no, probablemente se beneficiaba de que no los tuvieras.

Al final, tu energía es tu hogar. Y no dejas entrar a cualquiera a tu casa. La cuidas, la ordenas y decides quién puede quedarse.

Para mi linaje femenino, pasado, presente y futuro.Hoy honro a todas las mujeres que vinieron antes que yo, a aquellas q...
26/12/2025

Para mi linaje femenino, pasado, presente y futuro.

Hoy honro a todas las mujeres que vinieron antes que yo, a aquellas que amaron, lucharon, lloraron y soportaron lo que les fue impuesto. Reconozco su dolor, su fuerza y su entrega. Cada lágrima que derramaron, cada cicatriz que cargaron, forma parte de nuestra historia y de la fortaleza que hoy siento en mi corazón.

Hoy honro mis propias emociones: la tristeza, la nostalgia, el dolor de traición, el abandono , el rechazo, la humillación, la ilusión que creí y la fuerza que me permitió decir hasta aquí. Reconozco todo lo que sentí y siento, porque todo eso me ha hecho más consciente, más valiente y más libre.

Hoy libero lo que ya no me pertenece: los abusos que nos marcaron, las cadenas de miedo y culpa, la necesidad de justificar lo que otros hicieron mal. Lo libero con amor, con gratitud por la enseñanza, y con la certeza de que el dolor no define nuestra historia, solo nos prepara para la libertad.

Hoy me reconozco como la mujer que rompe ciclos, que pone límites, que elige amor propio y paz sobre todo lo demás. Mi entrega, mi corazón y mi fuerza son ahora luz para mí, para mis hijas y para todas las generaciones que vienen.

Que esta luz nos acompañe, nos sostenga y nos recuerde siempre que somos dignas, poderosas y libres, y que cada emoción que sentimos es un acto sagrado de conexión con nuestra verdad.

Con amor 💕💗

Mi hija dejó de contarme cosas. No me di cuenta hasta que se las contó a su profesora.15:47. Jueves. Tutoría con los pad...
25/12/2025

Mi hija dejó de contarme cosas. No me di cuenta hasta que se las contó a su profesora.

15:47. Jueves. Tutoría con los padres.

Su profesora sonrió con delicadeza y dijo: "Emma me ha contado que a veces se siente triste en casa. Ha dicho que mamá se enfada mucho."

Me quedé allí sentada. Paralizada. Sonriendo como si todo estuviera bien mientras por dentro me derrumbaba.

Mi hija de 7 años no se sentía segura para hablar conmigo. Le había contado a una desconocida lo que no podía contarle a su propia madre.

No estoy hablando de convertirme en una "madre más tranquila". Ni de comprar otro libro sobre crianza. Ni de prometerme que respiraré hondo en la próxima rabieta.

Estoy hablando del momento en que me di cuenta de que mi hija había aprendido a esconderse de mí. Emocionalmente. En su propia casa.

Esta no fue la primera señal.

El mes pasado, se encogió cuando levanté la voz por un vaso derramado. Antes de eso, empezó a decir "porfa no te enfades" antes de contarme cualquier cosa. Antes de eso, dejó de pedirme que jugara con ella. Antes de eso, empezó a cerrar la puerta de su habitación. Antes de eso...

Esto es lo que no podía admitir a nadie — ni a mi marido, ni a mis amigas madres, ni siquiera a mí misma: no gritaba porque Emma fuera difícil. Gritaba porque todo me parecía demasiado. El desorden me parecía caos. Los lloros me parecían un ataque. El constante "mamá, mamá, mamá" me hacía sentir que me ahogaba.

¿La ironía? Dirijo un equipo en el trabajo. Soy a quien acuden todos cuando las cosas se ponen estresantes. Mis amigas me llaman "la tranquila del grupo".

Y sin embargo, allí estaba, perdiendo los nervios porque una niña pedía una merienda.

Había intentado arreglar esto. Durante más de un año. Me descargué podcasts sobre crianza respetuosa. Compré los cuadernos de ejercicios. Le prometí a mi marido — y a mí misma — que mañana sería diferente.

Nunca lo era.

Porque en el momento en que Emma hacía algo, yo ya estaba reaccionando. Ya estaba desbordada. Ya estaba escuchando la voz de mi propia madre salir de mi boca. La voz que juré que nunca usaría con mis hijos.

Fui al psicólogo. Me ayudó a entender de dónde venía — mi infancia, mi sistema nervioso, años tragándome todo. Pero entender no me impedía explotar en la cena. Todos decían lo mismo: "Tienes que regularte tú primero." Como si no lo supiera ya. Estaba agotada de intentar regularme.

¿Sabes lo que es tener miedo de ti misma como madre?

¿Ver cómo cambia la cara de tu hija y saber que lo has provocado tú? ¿Pedir perdón tantas veces que las palabras dejan de significar nada? ¿Llorar en el baño después de acostarla, prometiéndote que mañana será diferente? ¿Ver cómo tu hija aprende a ir con pies de plomo — exactamente lo que tú aprendiste de pequeña?

Esa noche, después de la tutoría, algo se rompió dentro de mí.

No quería que Emma creciera como yo. Escudriñando la habitación en busca de cambios de humor. Sin relajarse nunca del todo en su propia casa. Aprendiendo que el amor viene con imprevisibilidad.

Empecé a buscar de otra manera. No "cómo dejar de gritar a los niños". Sino "por qué reacciono de forma exagerada a cosas pequeñas".

Esa búsqueda me llevó a un lugar inesperado.

Una comunidad donde madres hablaban de por qué los momentos cotidianos de la crianza pueden resultar tan abrumadores. De por qué nuestros cuerpos reaccionan antes de que nuestro cerebro pueda procesarlo.

Una madre escribió: "Por fin lo entiendo — mis reacciones no tenían que ver realmente con mis hijos. Mi sistema nervioso estaba atrapado en modo supervivencia. Lo aprendió hace décadas."

Hice un test esa noche. Hacía preguntas que ningún libro de crianza había hecho jamás.

No sobre estrategias de disciplina. Sobre cómo responde mi cuerpo al estrés. Sobre qué pasa en los segundos antes de que reaccione. Sobre cómo me hizo sentir mi propia infancia.

Luego me mostró algo que me hizo llorar.

Una explicación de por qué las madres que crecieron en hogares impredecibles o tensos pueden sentirse activadas por el caos normal de la infancia — incluso cuando no hay una amenaza real. Explicaba que cuando creces en modo supervivencia, tu cuerpo aprende a tratar las pequeñas alteraciones como emergencias.

El zumo derramado no era el problema. Mi cuerpo estaba respondiendo como si lo fuera.

No era una mala madre. Simplemente nunca había aprendido otra forma de responder. Y el camino hacia adelante no pasaba por más fuerza de voluntad. Ni más promesas. Ni más culpa.

Pasaba por enseñar a mi sistema nervioso una nueva forma de responder — antes de que el viejo patrón tomara el control.

El enfoque de Liven era diferente a todo lo que había probado.

Se centran en algo llamado el Método Micro-Ciclo. Prácticas diarias cortas — solo cinco minutos — que te ayudan a pillarte en tiempo real. Antes de reaccionar como siempre.

No leer sobre mantener la calma. No escribir un diario sobre tus desencadenantes. Interrumpir de verdad el patrón. En el momento. Antes de que te controle.

La app creó un plan personalizado basado en mis desencadenantes específicos: los lloriqueos, el desorden, sentirme ignorada, la sobrecarga sensorial, esa rabia que aparece cuando ya no aguantas más que te toquen.

No creía que fuera a funcionar. Pero también era la madre cuya hija se había desahogado con su profesora en vez de con ella. Así que, claramente, lo que estaba haciendo no funcionaba.

Después de unas semanas, noté que algo cambiaba.

Emma derramó los cereales. La vieja sensación empezó a subir — ese calor en el pecho, la tensión en la mandíbula. Pero esta vez, lo pillé. Le puse nombre. Lo dejé pasar.

Le di un trapo. Ella lo limpió. Seguimos desayunando. Sin sermón. Sin tensión. Solo una mañana normal.

Unas semanas después, estaba teniendo una crisis por unos zapatos que "le hacían raro". La antigua yo habría estallado. Le habría dicho que se los pusiera y punto. Nos habría hecho infelices a las dos.

Esta vez, me puse a su altura. La ayudé a encontrar otros calcetines. Se calmó en minutos.

Esa noche, se subió a mi regazo y dijo: "Mami, ya no das miedo."

La abracé y lloré.

Tres meses después, Emma vuelve a contarme cosas. Se ríe más fuerte. Ya no se encoge. Me pide que juegue con ella.

Y yo no me odio al final del día.

Pienso en las madres que siguen atrapadas donde yo estaba. Prometiéndose que lo harán mejor. Sintiéndose fracasadas. Preguntándose si están dañando a sus hijos.

Más promesas no van a cambiarlo. No hasta que aprendas a interrumpir el patrón antes de que tome el control.

Eso no es un defecto. Así funcionan los sistemas nerviosos. Y se pueden reentrenar.

No eres una mala madre. No elegiste este patrón. Simplemente nunca aprendiste otra manera. Y Liven puede ayudarte a encontrarla.

Personalizado para tus desencadenantes específicos. Cinco minutos al día. Basado en ciencia real.

53.487 madres ya están en este camino. El 83% dice sentirse más presente y en control de lo que se ha sentido en años.

No sé si estás leyendo esto después de un momento difícil, o tumbada en la cama reviviendo algo que desearías poder borrar.

Pero sé esto: entender tus patrones no es suficiente. Necesitas una forma de interrumpirlos. En tiempo real. Antes de que tomen el control.

Feliz recalentado amada familia.
25/12/2025

Feliz recalentado amada familia.

¡Feliz Navidad! 🎄✨De parte de tu psicóloga Jessica Flores. Gracias por confiar en mi trabajo y en mis servicios. Seguiré...
24/12/2025

¡Feliz Navidad! 🎄✨
De parte de tu psicóloga Jessica Flores.

Gracias por confiar en mi trabajo y en mis servicios. Seguiré esforzándome cada día para acompañarte con compromiso y calidad, creciendo juntos para descubrir y fortalecer ¡Tu Versión Mejorada!
Con gratitud y los mejores deseos para estas fiestas.

Te deseo una Navidad llena de paz, esperanza y amor en familia.

No todas las celebraciones necesitan ruido,ni mesas llenas,ni sonrisas forzadas.A veces, la verdadera paz está en quedar...
24/12/2025

No todas las celebraciones necesitan ruido,
ni mesas llenas,
ni sonrisas forzadas.

A veces, la verdadera paz está en quedarse,
en bajar el ritmo,
en apagar las expectativas de otros
y encender la tranquilidad propia.

Pasar el 24 y el 31 en casita
no es soledad,
es cuidado.
Es elegir descanso, silencio y seguridad.

Normalicemos celebrar la vida
sin tener que demostrar nada.
Porque la calma también es un regalo
y el hogar, cuando hay paz,
siempre es el mejor lugar.

Te abrazo con mi alma mi amada. A ti, que será una navidad diferente y difícil.
23/12/2025

Te abrazo con mi alma mi amada.

A ti, que será una navidad diferente y difícil.

🎭 Mr. Bean hizo reír al mundo… pero una vez dijo una verdad que dueleMr. Bean, el personaje que hizo reír a millones sin...
23/12/2025

🎭 Mr. Bean hizo reír al mundo… pero una vez dijo una verdad que duele

Mr. Bean, el personaje que hizo reír a millones sin apenas decir una palabra, en la vida real es muy distinto a lo que muchos imaginan. Tranquilo, reflexivo, reservado.
Y un día dijo algo que vale más que mil chistes:

“Dejé de ayudar, dejé de invitar, dejé de llamar… y me di cuenta de que el amigo era yo, no ellos.”

Y qué verdad tan incómoda.

A veces pasamos la vida sosteniendo amistades que solo existen porque uno las mantiene vivas.
Eres tú quien llama.
Eres tú quien pregunta cómo están.
Eres tú quien invita, recuerda cumpleaños, propone encuentros.

Mientras tanto, los demás apenas notan si estás… o si ya no estás.

Y cuando te cansas y sueltas, el silencio lo dice todo.
No llegan mensajes.
No hay llamadas.
Nadie aparece.

Al principio duele.
Pero después… libera.

Porque entiendes que no perdiste amigos.
Solo dejaste de insistir en relaciones vacías.

Mr. Bean, con su manera simple de ver el mundo, lo entendió mejor que muchos:
La verdadera amistad no se ruega ni se persigue.
Fluye sola, incluso con distancia o con silencio.

Recuerda esto:
A veces no te estás quedando sin amigos…
solo estás descubriendo quiénes lo eran de verdad.

Cuando dejas de sostener, la vida te muestra
quién se queda por cariño
y quién solo estaba por costumbre.

Aprende a soltar sin rencor.
A valorar sin exigir.
A entender que el amor verdadero —también en la amistad—
no necesita pruebas constantes,
solo presencia sincera.

Me contó mi abuela: los seres que sienten mucho y que empatizan con el dolor ajeno, atraerán a personas inconscientes qu...
03/12/2025

Me contó mi abuela: los seres que sienten mucho y que empatizan con el dolor ajeno, atraerán a personas inconscientes que no tienen la valentía de sentir.
Que no se atreven a empatizar con el dolor de los demás, que no tienen ganas de trabajar en su interior y de sanar su corazón enfermo.

Y los atraen porque son capaces de sentir lo que ellos se niegan. Lo que necesitas tener en cuenta es que pueden ser abusivos, pueden dejarte sin aliento, pueden ch**ar de ti lo que puedan.

Ellos vendrán a mostrarte un amor más grande. Vendrán para que aprendas a poner limites, vendrán para que te hagas consciente de que por complacer a los demás, te has olvidado de ti misma.

Hazte consciente de lo drenada que terminas, de lo cansada que terminas después de sostener relaciones donde no hay reciprocidad y corresponsabilidad.

Observa que si buscas salvar o sanar a otros que son incapaces de sentir, de admitir y de aceptar, la que terminará enferma serás tú.

Puedes mandarle mucho amor a esa persona e inspirarla amándote a ti y dejando de insistir.
El amor que emana de abrazarte, de dejar de complacer para tomarte, será capaz de inspirar a quien tenga ganas de entrar en su profundo bosque para sanar.

No puedes entrar en un corazón que está blindado por el dolor. El hielo solo se derrite con la luz de la consciencia, y para llegar ahí a veces es necesario tocar fondo.

Me encanta la idea de que el corazón sana cuando comprende, no cuando olvida.Es tan fácil querer huir de nuestro dolor, ...
02/12/2025

Me encanta la idea de que el corazón sana cuando comprende, no cuando olvida.
Es tan fácil querer huir de nuestro dolor, de nuestras decepciones, de nuestros adioses. Pero olvidar no es la solución. Es como intentar tapar el sol con la mano. El dolor sigue ahí, latente, y puede resurgir en cualquier momento.
El verdadero camino a la sanación es la comprensión. Es aceptar el dolor, mirarlo a la cara, entender sus causas y sus consecuencias, y permitirnos sentirlo sin juicio.
Es un proceso que requiere tiempo, paciencia y autocompasión. Es como dar una caricia a nuestra propia alma, reconfortándola, diciéndole que está bien sentir lo que siente, que no está sola.
Y al final del camino, no morimos. Renacemos. Más fuertes, más sabios, más resilientes.

Fuera de ti no esperes encontrarlo que dentro de ti nunca has buscado.No es más hermoso el sol de otros lugares,por leja...
02/12/2025

Fuera de ti no esperes encontrar
lo que dentro de ti nunca has buscado.
No es más hermoso el sol de otros lugares,
por lejanos que estén:
lo que importa es la luz que da vida a tus ojos.
No fatigues tus días
en recorrer países en busca de otros mundos.
No tardes en emprender el viaje a tu interior,
no vaya a ser que pronto sea tarde:
no estás de ti tan cerca como crees,
ni es tanto el tiempo de que aún dispones
para descubrirte y conquistarte.

Ángel Guinda (Zaragoza, 1948).

🔥 “No fue maldad… fue instinto. Pero aun así dolió.”A veces la vida junta almas que nunca debieron cruzarse…Una tan frág...
02/12/2025

🔥 “No fue maldad… fue instinto. Pero aun así dolió.”

A veces la vida junta almas que nunca debieron cruzarse…
Una tan frágil como una mariposa.
Y otra tan marcada como un escorpión.

La mariposa llegó con su luz, con esa forma suave de mirar el mundo…
El escorpión llegó con cicatrices, con defensas, con un aguijón que aprendió a levantar para sobrevivir.

No eran iguales.
Pero por alguna razón… se eligieron.

Ella veía más allá del veneno.
Él, por primera vez, sintió que alguien lo miraba sin miedo.

Y aun así, había algo que ninguno quería aceptar:

💔 Hay naturalezas que aman… pero también hieren.
No por maldad, sino por historia.
No por intención, sino por reflejo.

Una noche cualquiera, sin odio, sin intención, sin aviso,
la cola del escorpión se movió…
y perforó las alas que había prometido cuidar.

La mariposa despertó adolorida.
—“Dijiste que no me lastimarías…” —susurró.
Él bajó la mirada:
—“Lo dije… pero hay partes de mí que no siempre controlo.”

Y fue ahí donde ella entendió la verdad más dura:

✨ No toda herida viene del odio.
A veces viene de quien no sabe amar sin dañar.

Por eso, con dignidad, la mariposa se alejó.
No por falta de amor…
sino por amor propio.
Porque quedarse significaba perder sus alas…
y sin alas no puede volar.
Y sin volar… deja de ser quien es.

🌿 Moraleja:
Puedes amar a alguien profundamente,
pero si amarle significa renunciar a tu esencia,
no es amor… es sacrificio.

Y las mariposas no nacieron para sacrificar sus alas.
Nacieron para volar alto. 🦋🦂

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