24/10/2025
Una de las experiencias más frecuentes en el sí mismo es descubrir cómo, desde muy temprano, se aprende a ligar la bondad con la expectativa de amor y reconocimiento. “Si soy bueno, me querrán”.
De esa forma, la conducta se acomoda como estrategia de pertenencia.
Pero el encuentro con la realidad revela algo distinto…el otro no siempre responde con reciprocidad, y entonces aparece la sensación de vacío,
de injusticia,
de protesta en el cuerpo
y en el alma.
Lo que se derrumba no es una teoría, sino una vivencia… el pacto infantil que unía amor y virtud.
Y en ese derrumbe se abre el campo de la experiencia presente, donde la persona puede darse cuenta de que su valor no depende de cumplir un guion aprendido, sino de habitarse plenamente como sujeto en relación.
En el silencio compartido de la terapia, lo que emerge no es la idea de ser “bueno” o “malo”, sino la posibilidad de reconocerse tal cual se es, aquí y ahora, en contacto con el propio deseo y con el otro. ✨
¿Cómo sería el habirte ain cumplir un guión? 🍃
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