21/01/2026
Sembrar el bien, aun en terrenos difíciles
A lo largo de la vida escuchamos el dicho: “donde fueres, haz lo que vieres”. Pero cuando una persona está bien cimentada en sus valores, puede transitar por cualquier entorno sin permitir que la corrupción, la indiferencia o el abuso la contaminen.
Psicológicamente, incluso en la adultez, seguimos buscando figuras de guía: padres, autoridades, jefes, maestros, médicos o líderes espirituales. En ellos depositamos confianza.
Cuando quienes ostentan un rango superior no están bien formados ética y emocionalmente, el daño que pueden causar es profundo, pues confunden, silencian o normalizan conductas que lastiman.
Muchas personas callan tras vivir decepciones, humillaciones o traumas. No por falta de verdad, sino por miedo a incomodar, a ser señaladas o porque una autoestima herida les hace creer que “estorban”. Ese silencio es comprensible.
Sin embargo, el silencio de quienes saben, escuchan y pudieron hacer algo, también perpetúa el mal.
Desde la filosofía y el derecho, la coherencia entre palabra y acción es el verdadero reflejo de la justicia. La ley es una sola y su fundamento ético es accesible a todos; el problema no es la ley, sino cuando sus representantes no están a la altura de ella.
Elegir hacer el bien no siempre es cómodo, pero siempre es necesario. Que las malas experiencias o los falsos guías no te lleven a torcer tu camino. Mantente firme, sin amargura, con dignidad, claridad y diligencia.
Y recuerda que aun en situaciones difíciles, no debemos perder la esperanza ni la entereza.
Sembrar el bien sigue siendo un acto de valentía🫂