21/10/2025
𝗔𝗿𝘁í𝗰𝘂𝗹𝗼 𝗱𝗲 𝗳𝗼𝗻𝗱𝗼: 𝗣𝗲𝗹í𝗰𝘂𝗹𝗮 “𝗡𝘂𝗲𝘃𝗲 𝘀𝗲𝗺𝗮𝗻𝗮𝘀 𝘆 𝗺𝗲𝗱𝗶𝗮”
𝗣𝗼𝗿 𝗦𝗲𝘅ó𝗹𝗼𝗴𝗼 𝗣𝗮𝗯𝗹𝗼 𝗠𝗼𝗻𝘁𝗲𝗹𝗼𝗻𝗴𝗼 (𝗦𝗲𝗽𝘀𝗶 𝗣𝗮𝗯𝗹𝗼)
“El tiempo es un microbús que solo cruza una vez esta breve y absurda comedia, y yo no soy Mickey Rourke, ni tu Kim Basinger, ni tengo nueve semanas y media” escribió alguna vez el cantautor español Joaquín Sabina.
"Nueve semanas y media" es el título de una película hecha en Estados Unidos en el año de 1986, fue dirigida por el británico Adrian Lyne, quien también dirigió "Flashdance" y "Atracción fatal" y está basada en la novela semi-autobiográfica de Ingeborg Day quien publicó esta obra con el seudónimo de Elizabeth McNeill. La historia cuenta una intensa y compleja relación entre Elizabeth McGraw (Kim Basinger), una vendedora de arte, divorciada y John Gray (Mickey Rourke), un adinerado e intrigante corredor de bolsa de Wall Street.
Ingeborg Day (1940-2011), autora del libro en el que se basa la película, fue una escritora austriaco-estadounidense que relató en su novela publicada en 1978 una experiencia personal de una relación que pasó por el sadomasoquismo y la sumisión. Adrian Lyne (1941-Actual) es conocido por manejar temáticas eróticas y controversiales en sus películas y dirigió la adaptación cinematográfica buscando plasmar la intensidad y complejidad de la relación descrita en el libro.
Al momento de su estreno en México, se clasificó como “Clasificación C” que son películas destinadas para un público de adultos mayores de 18 años por su contenido violento, sexual o maduro. "9 ½ Weeks" que es su título en inglés, causó revuelo y generó una considerable polémica a nivel mundial debido a sus explícitas escenas de contenido sexual y su representación de una relación de dominación y sumisión, algo poco visto en esa época. A pesar de la controversia inicial, con el tiempo se ha convertido en una película que algunas personas la pudieran considerar como “Cine de Culto” dentro del género erótico.
La película hoy en día ha sido criticada por perpetuar estereotipos de género, presentando al hombre heteropatriarcal, privilegiado y dominante y a la mujer en un rol sumiso. Esta dinámica ha sido objeto de debate, algunos argumentos proponen que se refuerzan nociones tradicionales y problemáticas sobre las relaciones de poder sexogenérico. Además, la representación del erotismo asociado al poder masculino y la sumisión femenina ha sido señalada como una limitación en la exploración de las relaciones sexoafectivas y la sexualidad humana.
Esta obra cinematográfica aborda temas como el sadomasoquismo y los juegos de poder en las relaciones sexuales que en los años 80 se consideraban como temas tabúes. La película muestra cómo una relación puede transitar y transformarse hacia dinámicas de control y dominación, llevando al público a reflexionar sobre los límites del deseo y el consentimiento, y, por otra parte, también ha sido criticada por romantizar prácticas que podrían considerarse abusivas.
Al ver esta película da una primera impresión de que pretende ofrecer una visión profunda de una relación intensa y poco convencional, pero después de un análisis se queda en una representación superficial y que le da más importancia al erotismo por sobre el desarrollo psicológico y las motivaciones de los personajes. Como producto en el ámbito de la sexualidad debería, a mi parecer, tener la responsabilidad de no normalizar y no romantizar dinámicas de poder desiguales sin un análisis crítico, ya que esta puede influir en la percepción generalizada sobre lo que constituye una relación sana y consensuada.
Como sexólogo educativo, es para mí fundamental el abordar la película "Nueve semanas y media" con una mirada crítica. Si bien es cierto, la película puede servir como punto de partida para discutir temas relacionados con la sexualidad, el poder y el consentimiento, es esencial y necesario contextualizar su contenido. Desde la Educación de la Sexualidad Integral es importante destacar que las prácticas sexuales deben basarse en el consentimiento mutuo, la comunicación abierta y la salud física y emocional. Además, es crucial subrayar la diferencia entre fantasía y realidad, y no tomar este filme como un modelo a seguir en las relaciones sexoafectivas. Como sexólogo educador es mi deber el promover relaciones equitativas y saludables, donde las partes involucradas se sientan seguras y valoradas.
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