09/03/2026
A muchas mujeres nos enseñaron a pensar que el dolor era culpa nuestra:
◾ “si te duele es porque no supiste”,
◾ “si te quedaste es porque permitiste”,
◾ “si te afecta es porque exageras”.
Y cuando el dolor se vuelve “falla personal”, pasa algo muy conveniente para el sistema: tú te castigas… Y lo estructural queda intacto.
Mirarlo distinto no es victimizarte.
Es recuperar claridad.
Comprender el origen del dolor no te quita responsabilidad: te quita el látigo.
Y desde ahí, sí se vuelve posible elegir respuestas nuevas: límites, red, decisiones, reparación.