05/01/2026
Vivimos apurados por “rendir”, incluso cuando estamos cansados. El pensamiento da vueltas, el cuerpo pide pausa, y una se queda ahí, habitando la duda.
No es improductivo ese tiempo: es un tiempo distinto.
Uno en el que algo se acomoda sin apuro, aunque no sepamos todavía qué.
Hay momentos en los que no se puede más que sostenerse, escuchar lo que aparece, dejar que el cansancio diga algo.
No todo crecimiento se nota hacia afuera.
Hacer lo que se puede, en silencio, sin exigirse de más, también tiene un peso, también tiene sentido.