31/12/2025
Cuarenta días con Romina y todavía no sé quién le dio más vida a quién.
La vi tan frágil, llena de cables, hoy se va con una cicatriz en la cabeza y una historia que nos cambió a los dos.
Me enseñó de fe, de ciencia y de paciencia,
de quedarse incluso cuando el cansancio grita,
de creer en lo invisible cuando los números no alcanzan.
No sé quién fue, pero lo de Romina fue un milagro.
Fue un honor cuidarla y verla irse a casa antes de que termine el año, espero con ansias el día en que vuelva caminando
a contarme de su vida.
Al final, por cada desvelo, cada nota, cada decisión… el agradecimiento que me hizo llegar su madre me hace saber que TODO valió la pena.