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24/11/2016
1- La ansiedad no es el problema, sino un síntoma de que algo no está bien en nuestra vida, a nivel emocional o personal...
23/05/2016

1- La ansiedad no es el problema, sino un síntoma de que algo no está bien en nuestra vida, a nivel emocional o personal. Sería como cuando tienes fiebre, la fiebre es un síntoma, no es una enfermedad y habría que averiguar que la ha producido para que no se agrave. De la misma manera hay que actuar con la ansiedad. Primero intentar calmarla, y luego averiguar el motivo que la desencadenó.

2- La ansiedad no es tu enemiga. Aunque cueste creerlo, es una respuesta adaptativa y necesaria gracias a la cual, en muchísimas ocasiones, nos habrá ayudado a salir de determinadas situaciones de riesgo. Cuando percibes un peligro, tu cerebro intenta protegerte enviándole a tu sistema nervioso determinadas señales para que tu cuerpo se ponga en alerta pudiendo así, huir o enfrentarte a la amenaza. Estas señales son los famosos síntomas de la ansiedad que ¡Ojo!, son DESAGRADABLES, PERO NO PELIGROSOS. Dolores de espalda debido a la tensión, dolor de pecho, mareos, sofocos, inquietud, problemas para conciliar el sueño, n**o en el estómago, náuseas, sudoración, el corazón se acelera, hiperventilación, temblores, sensación de irrealidad, temor a morir… entre otros. ¿Cuándo deja de ser adaptativa? Cuando el peligro no es real sino imaginado. Cuando se trata de una posibilidad (anticipando situaciones) o una interpretación errónea sobre algún acontecimiento.

3- Nadie muere de ansiedad: Nos asustamos cuando sentimos que la ansiedad toca la puerta. Enfocamos nuestra atención a esas sensaciones y creamos pensamientos catastrofistas sobre las consecuencias que pueden tener sobre nosotros y, como resultado, los síntomas se amplifican. Recuerda siempre, que la mente es como una lupa. Todo lo que enfoque aumenta. El problema se agrava cuando esas sensaciones limitan nuestro día a día y evitamos situaciones por miedo a que aparezcan los síntomas. De esta manera pensamos que estamos controlando la ansiedad, pero si tratamos de controlarla, aumentamos el miedo y, nuestros síntomas se magnifican. El control, lleva al descontrol. Poco a poco, sentimos que no disfrutamos con nada, nos ahogamos en pensamientos catastróficos y sentimos que ya no somos los mismos.

4- Deja fluir la ansiedad. No luches contra ella, tan solo intenta calmarla. De la misma manera que viene se va. La respiración abdominal puede servirte de mucha ayuda. Entrénala a diario. ¡Desenamórate de la ansiedad! Deja de prestar tanta atención a lo que sientes y atiende a lo que pasa a tu alrededor. No olvides que detrás de esa sensación se esconde el problema. Trabaja tú pensamiento.

16/05/2016

FATIGA EMOCIONAL

La fatiga en sí misma es un cansancio extremo o debilidad generalizada que se puede manifestar tanto de forma física como emocional.
La física suele aparecer a medida que va avanzando el día, debido al cúmulo de tensiones a las que exponemos a nuestro cuerpo, en cambio, la emocional es más perceptible en la mañana.

Quién no ha pensado alguna vez, al sonar el despertador: "Solo de pensar todo lo que me queda por delante ya me hace sentir cansado; no me encuentro con ánimo de batallar con los demás hoy; siento que por más empeño que le pongo a lo que hago no me salen como quisiera, etc. Este tipo de manifestaciones son consecuencia de la Fatiga Emocional.

Se trata de un cansancio emocional o agotamiento que suele venir asociado con sentimientos de angustia, estrés y depresión. A un nivel elevado se presentan problemas de atención y la sensación de que los pensamientos se van ralentizando cada vez más.

Pero, ¿es posible combatirla?, o lo que es más importante ¿la podemos prevenir para que no llegue a asediarnos? La respuesta es Sí. Veamos cómo lo podemos hacer:

La mejor prevención siempre será aprender a gestionarnos emocionalmente de una manera saludable. ¿Eso cómo se hace? Cogiendo como guías nuestras propias emociones. Éstas nos servirán de brújula, mientras que las sensaciones positivas nos indicarán que vamos por el camino adecuado, las sensaciones más molestas nos dirán que algo debemos cambiar para acercarnos al equilibrio que buscamos. Entonces, ¿Cómo combatimos la fatiga emocional cuando ya se ha convertido en nuestra compañera de viaje?

El primer paso siempre será reconocerla.
Podemos pensar que no hay un motivo aparente, pero lo hay. Todo es consecuencia de algo: una decisión, un pensamiento, una mala gestión del tiempo, etc.

Ejemplos que la desencadenan: preocupación excesiva, asuntos sin resolver, desorden mental, discusiones diarias, problemas en el trabajo a los que no se le ve salida, relaciones tóxicas, etc.

Una vez identificamos el origen de tal fatiga entonces nos tenemos que enfrentar a ella, una buena manera de hacerlo puede ser:

1. Calmar la mente. Ayudémonos de ejercicios de respiración, meditación, mindfulness, etc. Este tipo de ejercicios bajan el ritmo cardíaco y con ello nos empieza a invadir una sensación de paz y relajación muy placentera.

2. Dormir las horas suficientes. El ciclo del sueño no se puede ver alterado porque sino se desregula nuestra mente. Se necesitan ciertos hábitos diarios y dormir al menos ocho horas.

3. Hidratarnos bien.
El agua es como la gasolina de nuestra mente. Beber dos litros al día y verán que se sentirán más serenos. Yo siempre recomiendo beberse al menos un buen vaso de agua nada más levantarse, ya que al llevar tantas horas durmiendo el cerebro está menos oxigenado, de este modo lo ayudaríamos a despertar de una forma mucho más activa y beneficiosa para el buen funcionamiento de los patrones mentales.

4. Realizar ejercicio físico. ayudará a eliminar toxinas y generará endorfinas, las llamadas hormonas de la felicidad.

5. Aprender a establecer prioridades.
No se puede abarcar todo a la vez, establecer una lista de pequeñas metas alcanzables y abordarlas de una en una, favorecerá el aumento de la confianza al sentirnos reconfortados cada vez que vayamos consiguiéndolas.

6. Hay que saber decir no, establecer límites.
Debemos ser el centro de nuestra vida, ni otras personas, ni el entorno, nosotros. ¿Nos convierte esto en egoístas? Por supuesto que no, para estar bien con los demás debemos primero estar bien con nosotros mismos.

7. Comunicarnos asertivamente.
Es decir, decir lo que pensamos y sentimos sin caer en conductas sumisas o reproches. Una buena comunicación es la solución a muchos malestares emocionales.

Merece la pena intentarlo, ¿no creen?

Dirección

Centro Medico San Francisco, Loma Grande #2717 Int. PB-16 Col. Lomas De San Francisco
Monterrey
64710

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