23/01/2023
CONSEJOS DE LA ABUELA PARA CADA DÍA
Lava tus manos con agua y sal para quitar las energías
distorsionadas que absorbes todos los días.
Toma un vaso de agua con limón exprimido por la mañana te ayudará a mejorar la digestión y acelerar el metabolismo. Por la noche te ayudará a limpiar el colon y riñones.
Enciende una vela al menos una vez en la semana y pide al abuelo fuego que queme y transmute cualquier energía de baja vibración.
Coloca una Gema de amatista o una bolsita con flores de lavanda bajo la almohada y tendrás dulces sueños.
Limpia tu casa con agua y vinagre desde dentro hacia fuera para quitar malas energías.
Sahuma tu casa con hojas de naranja para la armonía familiar y canela para la prosperidad.
Asa ajo con su piel. Luego lo aprietas y tienes un puré de ajo delicioso para condimentar tus comidas que sirve como antibiótico natural.
Si te sientes cargado límpiate con sal marina la piel o cuelga de la ducha un atadito de romero y salvia cuando te das tu baño.
Cuando abras el agua para ducharte recuerda agradecer a la abuela agua que nos limpia el cuerpo y el aura llevando todo lo que no te pertenece.
Enciende incienso de rosas para atraer el amor, sahumerio de sándalo para favorecer la meditación y de menta para actividad intelectual. Y agradece al abuelo aire por llevarlo a cada ambiente.
Suelta tu cabello un ratito cuando haya viento así dejarás ir lo que esté atrapado.
Pon cuarzos en tu casa, en mesitas y rincones del hogar para que gestionen las energías indeseables.
Elige las piedras pasando tu mano encima y prestando atención a la temperatura que sientes. En realidad ellas te escogen a ti.
Recoge tu pelo en trenzas, o átalo con un pañuelo cuando no quieras recibir tantas energías de los demás.
Coloca la gema hematite junto a tus dispositivos electrónicos, tablets, monitores. Ellas ayudan a remover energía electromagnética.
Deja abajo de tu cama un limón para que mientras duermes se limpie toda energía negativa.
Planta ruda en la entrada de tu casa y ella te ayudará a mantener tu puerta despejada. Y agradece a la abuela tierra por su amor.
Veronica Heiland