26/09/2025
¿Qué es la regulación emocional y cómo se trabaja?
La regulación emocional es la capacidad de gestionar y modular nuestras emociones de manera que no nos desborden ni controlen nuestras acciones. No significa reprimir lo que sentimos, sino entenderlo, aceptarlo y decidir cómo responder ante ello. Es algo que todos necesitamos, porque sin regulación emocional, incluso situaciones cotidianas pueden sentirse imposibles de manejar.
Cuando no regulamos nuestras emociones, la ira puede explotar en momentos inadecuados, la ansiedad puede paralizarnos y la tristeza puede consumirnos. Esto afecta relaciones, trabajo, salud e incluso nuestra autoestima. Por eso, aprender a regular emociones no es un lujo, sino una habilidad esencial para vivir con equilibrio.
Trabajar la regulación emocional implica reconocer primero lo que sentimos. Nombrar la emoción: “Estoy enojado”, “Siento miedo”, “Me siento frustrado”, es el primer paso para dejar de ser arrastrados por ella. La conciencia emocional nos da la distancia necesaria para elegir cómo actuar en lugar de reaccionar impulsivamente.
Luego, se pueden aplicar estrategias prácticas: respiración profunda, pausas, reflexión antes de responder, reestructuración de pensamientos negativos o incluso expresarlos mediante escritura o conversación. Cada persona encuentra su combinación de herramientas que funciona mejor según su contexto y personalidad.
También es importante entender que la regulación emocional no es automática. Se entrena con práctica y constancia. En psicoterapia, por ejemplo, se pueden usar técnicas de mindfulness, terapia cognitivo-conductual o terapias de tercera generación como ACT (Aceptación y Compromiso) para fortalecer esta habilidad.
Aprender a regular nuestras emociones no es solo una técnica: es un acto de libertad. Cada vez que respiramos antes de reaccionar, que nos permitimos sentir sin ser controlados por la ira, la ansiedad o el miedo, estamos reclamando el control sobre nuestra vida. La regulación emocional no elimina el dolor ni las dificultades, pero nos da el poder de decidir cómo responder, y eso, en definitiva, cambia nuestra manera de vivir.