20/01/2026
La mayoría de las personas cree que meditar es “poner la mente en blanco”.
Y por eso se rinden rápido… porque se sientan, cierran los ojos, y la mente empieza:
“¿Y si no estoy haciendo esto bien?”
“Me falta algo…”
“Me acuerdo que tengo que contestar ese mensaje…”
“¿Por qué no puedo parar de pensar?”
Pero aquí va lo importante: eso NO significa que estés meditando mal.
Eso significa que estás viendo tu mente por primera vez con claridad.
Meditar no es dejar de tener pensamientos.
Meditar es dejar de pelear con ellos.
Es aprender a sentarte contigo mism@, como si te dijeras:
“Ok… aquí estás. Te escucho. Pero ya no me controlas.”
La mente es una herramienta increíble… pero cuando no la entrenas, se vuelve una alarma encendida todo el día.
Y vivir con esa alarma activa te drena sin que te des cuenta: te pone ansios@, te acelera, te hace reaccionar por impulso y te roba el presente.
Por eso la meditación es tan poderosa, pero por lo que realmente es:
✨ un entrenamiento de atención.
Cada vez que te das cuenta de que te fuiste en un pensamiento y vuelves a tu respiración…
eso es una repetición.
Eso es práctica.
Eso es fuerza interna.
Como en el gimnasio: no ganas por un día, ganas por constancia.
Una forma simple de meditar sin complicarte es esta:
✅ Siéntate cómodo
✅ Respira normal
✅ Pon atención al aire entrando y saliendo
✅ Y cuando llegue un pensamiento… no lo empujes
Solo nómbralo suavemente: “pensamiento”
y vuelve a tu respiración
Y si un día sientes que fue imposible… también cuenta.
Porque incluso darte cuenta de que estabas inquiet@, ya es conciencia.
Meditar no se trata de “arreglarte”.
Se trata de regresar a ti, una y otra vez.
Y en ese regreso, poco a poco… empieza a nacer la paz que no depende de nada afuera. 🌿🕊️