28/12/2014
LA AGORAFOBIA
Con Hipnosis Clínica tratamos la agorafobia con un 97% de éxito.
Aunque literalmente significa miedo a los espacios abiertos, la agorafobia es un miedo a quedar atrapado sin una manera práctica y sencilla de escapar en caso de sufrir un ataque de ansiedad.
Es un problema psicológico que limita e imposibilita a las personas que lo padecen incapacitándolas para efectuar viajes de trabajo o de placer, así como para llevar a cabo las responsabilidades domésticas: como ir al supermercado, llevar a los niños al médico, etc.
Los agorafóbicos sienten una gran incomprensión por parte de sus familiares y amigos que piensas que si no salen o no van a algún sitio es porque no quieren.
Podríamos definir la agorafobia como la aparición de ansiedad al encontrarse en lugares o situaciones donde escapar puede resultar difícil (o embarazoso) o donde en el caso de sufrir una crisis de angustia (ataque de pánico) puede no disponerse de ayuda.
El agorafóbico no sólo teme a los espacios abiertos como indica la etimología de la palabra, los temores suelen estar relacionados con un conjunto de situaciones características, entre las que se incluyen estar solo fuera de casa, mezclarse con la gente, montar en autobús, en el tren, en el metro, a viajar en automóvil, montar en el ascensor, pasar por un túnel, encontrarse en un atasco, ir al supermercado, ir a un centro comercial, ir al cine, teatro, etc.
Estas situaciones se evitan, y si hay que pasar por ellas, se resisten a costa de un malestar o una gran ansiedad. En muchos casos se hace indispensable la presencia de una persona conocida para poder soportarlas. El comportamiento de evitación de estas situaciones es lo que limita a los agorafóbicos.
¿QUÉ ES EL MIEDO?
El miedo es la emoción que se experimenta ante la percepción de un peligro, sea real o imaginario, que está presente o puede estarlo en un futuro. Es la forma de vivir el peligro que tiene el ser humano.
Podemos distinguir en la emoción del miedo una parte psicológica y una parte física.
• Psicológica, el cerebro es el que decide que una determinada situación sea percibida como peligrosa, o el que imagina una determinada situación de peligro. La historia personal de cada uno hace que se pueda tener más temor ante determinadas situaciones. Por ejemplo, una persona que haya sido atacada por un perro es más fácil que tenga miedo a los perros.
• Fisiológicamente, el miedo provoca que se nos acelere el ritmo cardíaco y la respiración, se contraen los músculos, tiemblan las manos, se nos pone la “carne de gallina”… El cuerpo se prepara para responder ante esa situación temida, generalmente con una respuesta de huída, aunque también mediante una respuesta de inmovilización o una de lucha.
El miedo, desde un punto de vista adaptativo, es un mecanismo de supervivencia y de defensa que nos permite responder, ante situaciones adversas, con rapidez y eficacia.
Es lógico tener miedo a lo desconocido. La sociedad nos proporciona información para detectar situaciones de peligro y poder movernos con tranquilidad. Por ejemplo, carteles informando sobre riesgos de avalancha si vamos a una montaña nevada; bandera azul, amarilla o roja para el estado del mar, etc...
Asimismo, en el proceso de socialización (en la familia, en la escuela…) nos enseñan habilidades sociales que nos ayuden a desenvolvernos correctamente, habilidades como vencer la timidez, tratar con desconocidos, hablar en público, etc. Pero muchas personas sufren las consecuencias de deficiencias en su formación social y presentan miedo a hablar en público, miedo a hablar con desconocidos, miedo al trabajo, etc.
¿QUÉ ES EL LA AGORAFOBIA?
Siguiendo los criterios del Manual de Diagnóstico Clínico DSM-IV-TR, podríamos definirlo.
• Aparición de ansiedad al encontrarse en lugares o situaciones donde escapar puede resultar difícil (o embarazoso) o donde, en el caso de aparecer una crisis de angustia inesperada o más o menos relacionada con una situación, o bien síntomas similares a la angustia, puede no disponerse de ayuda. Los temores agorafóbicos suelen estar relacionados con un conjunto de situaciones características, entre las que se incluyen estar solo fuera de casa; mezclarse con la gente o hacer cola; pasar por un puente, o viajar en autobús, tren o automóvil.
• Estas situaciones se evitan (p. ej., se limita el número de viajes), se resisten a costa de un malestar o ansiedad significativos por temor a que aparezca una crisis de angustia o síntomas similares a la angustia, o se hace indispensable la presencia de un conocido para soportarlas.
• Esta ansiedad o comportamiento de evitación no puede explicarse mejor por la presencia de otro trastorno mental como fobia social (p. ej., evitación limitada a situaciones sociales por miedo a ruborizarse), fobia específica (p. ej., evitación limitada a situaciones aisladas como los ascensores), trastorno obsesivo-compulsivo (p. ej., evitación de todo lo que pueda ensuciar en un individuo con ideas obsesivas de contaminación), trastorno por estrés postraumático (p. ej., evitación de estímulos relacionados con una situación altamente estresante o traumática) o trastorno de ansiedad por separación (p. ej., evitación de abandonar el hogar o la familia).
¿QUÉ CONSECUENCIAS PROVOCA LA AGORAFOBIA?
En la mayoría de los casos, las personas tratarán evitar distintas situaciones como estar solo fuera de casa, mezclarse con la gente, montar en autobús, en el tren, en el metro, a viajar en automóvil, montar en el ascensor, pasar por un túnel, encontrarse en un atasco, ir al supermercado, ir a un centro comercial, ir al cine, teatro, etc. Estas situaciones se evitan, y si hay que pasar por ellas, se resisten a costa de un malestar o una gran ansiedad. En muchos casos se hace indispensable la presencia de una persona conocida para poder soportarlas. El comportamiento de evitación de estas situaciones es lo que limita a los agorafóbicos.
Cuando no queda más remedio que enfrentarse a estas situaciones, este miedo se manifiesta con una serie de reacciones a nivel cognitivo (pensamientos), fisiológicas y/o conductuales.
• Las manifestaciones cognitivas más frecuentes son: dificultad para pensar, peor concentración, temor a ser observado, temor a no saber hablar de forma competente, temor a la crítica, a la evaluación negativa, tendencia a centrar la atención en uno mismo y especialmente en los síntomas de ansiedad, pensamientos negativos del tipo: voy a hacer el ridículo, me pondré rojo, seguro que me equivoco, etc. Aunque el hecho de que una persona tenga miedo a hablar en público no significa que tenga que tener todos estos pensamientos, con uno o dos puede ser suficiente para sentirse mal.
• A nivel fisiológico, las manifestaciones más frecuentes son: temblor de voz, tartamudeo, quedarse en blanco, sudoración, sonrojo, tensión muscular, palpitaciones, taquicardia, molestias en el estómago, otras molestias gástricas, dificultades respiratorias, sequedad de boca, dificultades para tragar, dolores de cabeza, mareo, náuseas etc. Las personas con miedo a hablar en público no tienen por qué manifestar todas estas conductas fisiológicas.
• La conducta más frecuente que suelen manifestar las personas cuando experimentan un miedo a hablar en público es evitar las situaciones sociales en las que puedan ser el centro de atención. Otras conductas para intentar reducir la ansiedad son: evitar hablar o hacerlo brevemente; si tiene que hablar, evitar los silencios, hablando mucho y de forma rápida; en el caso de tener que dar una charla, meditar y ensayar previamente lo que se va a decir; para disimular el rubor algunos se dejan barba o se abusa del maquillaje; para evitar el temblor en las manos, meterlas en los bolsillos, no coger objetos; con el miedo a sudar, evitar ingerir alimentos calientes, usar ropa ligera; para evitar desmayarse, apoyarse en la pared o la mesa, etc. Al igual que he comentado anteriormente, las personas con miedo a hablar en público no tienen por qué presentar todas estas conductas a la vez.
¿CÓMO SE PUEDE SUPERAR?
Todas las fobias se pueden superar, aunque en muchas ocasiones se necesite la intervención de un profesional de la salud (psicólogo o médico). Desde hace más de veinte cinco años, he aplicado técnicas de relajación física y mental, técnicas de visualización, técnicas de hipnosis clínica y técnicas cognitivo-conductuales con las que he ayudado a muchas personas a combatir su agorafobia.
En la consulta, entre otras cosas te enseñaré a:
1. Relajación completa, física y mental. Se aprende una forma de conseguir una relajación física y mental, denominada relajación completa, que te permitirá reducir el malestar físico y mental que provoca esa agorafobia.
2. Visualización del lugar de seguridad. Emplearemos nuestra capacidad de visualización para conseguir un estado de calma y tranquilidad que nos ayude a combatir el miedo.
3. Aprender a controlar una crisis de angustia o ataque de pánico. Aprenderemos una técnica que nos ayudará a detener una crisis de angustia cuando ésta empieza a producirse.
4. Desensibilización sistemática. Mediante esta técnica, inhibiremos la respuesta de ansiedad, de miedo, que se produce en las distintas situaciones temidas por la persona con agorafobia, por una respuesta antagónica como es la relajación.
5. Establecer una señal, un anclaje. Asociaremos una señal con el estado emocional de tranquilidad que nos proporciona nuestro lugar de seguridad para poder ponerlo en práctica en cualquier situación temida.
6. Visualizarnos sin miedo. Mediante técnicas de visualización te darás cuenta de los recursos internos que tienes para afrontar positivamente ese miedo en las distintas situaciones temidas.
Dr. Laercio Carvajal Alejandre