11/12/2025
Historia de la Estancia Para el Bienestar y Desarrollo Infantil No. 104
La historia de la Estancia para el Bienestar y Desarrollo Infantil No. 104 comenzó a escribirse un 2 de diciembre de 1988, en la esquina de Avenida Nocupétaro y Guadalupe Victoria, donde un pequeño grupo de personas llenas de vocación abrió por primera vez las puertas de un sueño: un espacio seguro, amoroso y formativo para los hijos e hijas de los trabajadores del Estado.
Ese primer día llegaron 15 niñas y niños, pequeños rostros curiosos que dieron vida a la Estancia. Fueron recibidos en 7 salas que, aunque sencillas, brillaban con la ilusión del futuro. A su cuidado estaban 21 personas dispuestas a entregar su tiempo, su dedicación y su corazón para que cada niño encontrara allí no solo atención, sino un verdadero segundo hogar.
La construcción del edificio continuó hasta 1993, mientras el servicio avanzaba con esfuerzo, creatividad y compromiso. Fue entonces cuando la Estancia terminó de levantarse, no solo como un espacio físico, sino como un refugio para la primera infancia: un lugar donde el juego se transformaba en aprendizaje, donde la risa llenaba los pasillos y donde cientos de historias comenzaron a florecer.
Con el paso del tiempo, la Estancia creció, se fortaleció y se adaptó a nuevas necesidades. Un acontecimiento importante llegó en 2013, cuando la EBDI No. 104 cambió su domicilio a Laguna de Parras 412, en la colonia Ventura Puente, espacio que desde entonces se ha convertido en el nuevo hogar de su comunidad educativa. Este traslado representó un nuevo comienzo: instalaciones más amplias, mejores condiciones y un entorno pensado para seguir abrazando la infancia.
A lo largo de 37 años de servicio, la Estancia ha sido guiada por 8 directoras, mujeres que han dejado una huella profunda en su desarrollo. Entre las figuras clave que han acompañado y fortalecido este trabajo destacan la Mtra. Blanca Piña, como Subdelegada de Prestaciones, y la Lic. María Luisa Vázquez, como Jefa del Departamento de Acción Social, quienes han conducido, respaldado y dirigido el servicio con visión, profesionalismo y un profundo compromiso con la niñez y las familias derechohabientes.
Hoy, la responsabilidad de dirigir la Estancia recae en la Lic. Elda Castillo, cuyo liderazgo sensible y firme mantiene viva la esencia de la institución. Actualmente, la EBDI No.104 cuenta con una capacidad para 240 infantes y una plantilla de 40 personas convencidas de que cada niño merece una infancia segura, digna y feliz.
En estas casi cuatro décadas, la Estancia ha acompañado el crecimiento de 36 generaciones. Niñas y niños que un día llegaron pequeños, temerosos o curiosos, y que hoy —ya adultos— recuerdan con cariño sus primeros juegos, sus primeras amistades y el calor humano que marcó sus primeros años de vida.
La misión que guía cada paso de esta Estancia es clara, profunda y humana:
“Proporcionar el servicio de Estancias para el Bienestar y Desarrollo Infantil a las niñas y niños que satisfaga las necesidades de desarrollo y aprendizaje; respetando sus derechos con la participación activa de los padres de familia, para fortalecer su seguridad y su confianza, facilitando su integración al entorno social.”
Esta misión no es solo un texto institucional: es la promesa que se renueva cada mañana cuando llega un niño en brazos, cuando una maestra calma un llanto, cuando una familia deposita su confianza en este lugar.
Hoy, la EBDI No. 104 es mucho más que un centro educativo.
Es un hogar de historias, un semillero de sueños, y una comunidad que abraza la infancia con dignidad, amor y esperanza.
Su legado vive en cada niña y niño que ha pasado por sus salas, en cada familia que ha confiado lo más preciado que tiene, y en cada persona trabajadora que ha entregado parte de su vida para construir este espacio de bienestar.
Y mientras existan niñas y niños que necesiten un lugar seguro para crecer, la Estancia No. 104 seguirá encendiendo sonrisas y sembrando futuro:
será siempre un abrazo, un refugio y un primer paso hacia un mundo lleno de posibilidades.