25/03/2026
Hay imágenes que duelen… y esta es una de ellas.
Un joven amarrado, señalado, cargando el peso de una decisión que le arrebató la vida a dos maestras. Nada justifica eso. Nada lo borra.
Pero también es imposible no preguntarnos en qué momento se perdió todo. En qué punto un adolescente cruza una línea tan dolorosa y definitiva. Porque nadie nace así.
Hoy más que nunca, esto nos obliga a mirar más allá del momento. A pensar en la falta de guía, en los entornos que fallan, en las señales que muchas veces ignoramos hasta que ya es demasiado tarde.
Que se haga justicia, sí. Pero que también nos haga reflexionar como sociedad. Porque cuando un joven llega a este punto, no solo falló él… fallamos todos en algún momento del camino.