01/04/2026
Hace ya muchos que vengo divulgando sobre los beneficios del entrenamiento de fuerza en la salud. El tejido muscular cumple funciones clave en nuestro organismo y la capacidad que tenemos de ejercer fuerza es uno de los mejores indicadores que existen para determinar nuestro estado de salud.
La capacidad de ejercer fuerza de una persona se correlaciona más con nuestro estado de salud que otros marcadores aislados como el colesterol, la tensión arterial, etc. Estas son cosas que ya mucha gente sabe por suerte (hace 15 años nos llamaban locos en los congresos). Sin embargo, a veces me da la sensación que para mucha gente esto se ha llevado al otro extremo. Pensar que mientras más masa muscular y más fuerza gozaremos de mejor salud es erróneo.
1.- Respecto a la masa muscular, hay que destacar que no se trata de cantidad, sino más bien de calidad. Con calidad me refiero a que el tejido muscular sea eficiente y funcional en su capacidad de ejercer fuerza. Ojo, fuerza en cualquiera de sus manifestaciones. Un ciclista tiene una alta capacidad de ejercer fuerza durante mucho tiempo y un powerlifter tiene una alta capacidad de ejercer fuerza en un instante. Por tanto, no se trata de tener mucho músculo, sino de que este funcione bien. Y es que un músculo funcional nos dice que está libre de inflamación, que hay buena conexión neuromuscular y que es sensible a la insulina.
2.- Respecto a la fuerza, debemos entender que no existe una correlación lineal ascendente donde a más fuerza tenemos mejor salud. Realmente esta relación representa una línea ascendente que rápidamente se vuelve una meseta. Me refiero a que niveles de fuerza por encima de los que se diagnosticarían en la sarcopenia ya son suficientes para tener una buena salud. No necesitas levantar muchos kilos o entrenar muy duro para obtener los beneficios para la salud del entrenamiento de fuerza. Con aplicar algo de tensión mecánica y ser constante (por ejemplo con unas gomas o tu propio cuerpo) ya obtendrás la mayor parte de dichos beneficios