29/01/2026
Maravilloso AmarNacer !!!!
No es casual que, a lo largo de la historia, múltiples tradiciones gnósticas, herméticas y también corrientes espirituales modernas, coincidan en señalar la existencia de entidades que operan entre planos. Los llamados reptilianos y arcontes no gobiernan desde un trono físico ni desde una geografía concreta. Su dominio se ejerce desde un plano intermedio, lo que muchos identifican como la 4D ( que ya hemos platicado que se encuentra en esta dimensión ) o plano astral; una zona de manipulación simbólica, emocional y mental.
Allí no crean mundos; los administran.
No generan Espíritu: lo parasitan.
Su poder no es creativo, es extractivo.
Estas entidades se camuflan en religiones, jerarquías, ideologías, causas nobles o discursos de salvación. Todo aquello que capture la atención humana y la mantenga dirigida hacia el sistema funciona como canal de drenaje. Sin embargo, por más poder que aparenten, tienen un punto débil claro. Y lo saben.
Lo que verdaderamente los aterroriza es el reconocimiento consciente del Espíritu.
Los arcontes prosperan mientras el humano se identifique con su alma, su cuerpo, su mente, sus emociones o su historia personal. Mientras alguien crea que eso es lo que es, permanece atrapado en la red astral. Pero cuando un ser recuerda que no es una chispa del Demiurgo ni una creación del sistema, sino un Espíritu increado, previo al universo manifestado, algo se quiebra.
Esa comprensión, sostenida con lucidez, comienza a disolver los lazos invisibles que lo sujetaban. Para ellos, eso es veneno.
En segundo lugar, les resulta insoportable la no-resonancia emocional.
Los arcontes y reptilianos se alimentan de estados anímicos densos: miedo, culpa, odio, ansiedad, deseo compulsivo, victimismo. Por eso necesitan crisis constantes y narrativas de amenaza. Un humano reactivo es una fuente abierta.
Pero una persona que deja de reaccionar mecánicamente, que no se identifica con la emoción inducida, que observa sin quedar atrapado en ella, se vuelve inaccesible. No hay enganche, no hay descarga energética. La imperturbabilidad del Espíritu actúa como un límite que el plano astral no puede atravesar.
también se alimentan del falso “amor” y de la falsa luz.,devociones ciegas, entregas emocionales indiscriminadas, positivismo superficial, cultos a la luz, rituales de “unidad” sin discernimiento.
Ese amor almico , sentimental y colectivo sigue siendo atención dirigida hacia el sistema.
Por eso fomentan religiones de paz y luz que, en el fondo, son cárceles emocionales disfrazadas de bondad.
Otro punto crítico es la coordinación entre Espíritus despiertos. Un individuo lúcido es una anomalía; varios Espíritus recordándose y actuando desde la claridad constituyen un peligro estructural. La red psíquica que ellos controlan se fractura cuando la atención colectiva deja de sostener la ilusión.
De ahí su obsesión por dividir, etiquetar, polarizar, enemistar, infiltrar y desacreditar. No temen al conflicto ,temen a la coherencia.
Les espanta también la verdad revelada sin miedo.
Estas entidades existen en la sombra y necesitan intermediarios: sistemas financieros, dogmas, gobiernos, religiones invertidas. Su poder no es físico, es sugestivo e hipnótico. Cuando son nombrados y comprendidos sin pánico ni adoración, pierden consistencia. La exposición los desorganiza.
Finalmente, lo que más los desestabiliza es el recuerdo del *Origen* ( el regreso a donde pertenecemos antes de haber caído en esta ilusión )
Ese recuerdo no pertenece a la mente ni al alma. Es una memoria profunda del Espíritu. Cuando un virya ,un Espíritu leal atrapado ;recuerda quién es y de dónde viene, comienza a reconocer la trampa astral, a romper contratos invisibles ( los cuales hemos estado rompiendo conscientemente ) y a desactivar los símbolos de poder que sostienen al sistema.
Ese acto no es individual en sentido lineal, resuena fuera del tiempo y debilita la estructura completa. Ellos saben que no necesitan millones dormidos; les basta con que una minoría lúcida recuerde para que la granja empiece a fallar.
En síntesis, los reptilianos y arcontes no temen al amor genérico ni a las buenas intenciones abstractas. Temen al Espíritu despierto, sobrio, imperturbable y activo.
Temen que la atención deje de alimentarlos.
Temen que las presas recuerden que nunca lo fueron. Esa es su verdadera pesadilla:
que la granja despierte…
Yo solo cuento chismes 😬😬 ….. lo importante es investigar 💜⭐️💜