26/12/2025
Las relaciones objetales son un concepto central del psicoanálisis que se refiere a la forma en que una persona se vincula con los otros (los “objetos”) y cómo esas experiencias quedan internalizadas y organizan su mundo psíquico.
¿Qué significa “objeto”?
En psicoanálisis, objeto no se refiere a una cosa, sino a una persona significativa, sobre todo en la infancia (madre, padre, cuidadores), o a representaciones internas de esas personas.
Definición básica
Las relaciones objetales son los vínculos emocionales tempranos que el sujeto establece con sus figuras significativas y que luego se internalizan como modelos inconscientes de:
cómo es el otro,
cómo soy yo en relación al otro,
qué puedo esperar del vínculo.
Estos modelos influyen en:
las relaciones amorosas,
la forma de amar y odiar,
el manejo de la dependencia, la pérdida y la separación,
la autoestima,
los conflictos relacionales repetidos.
¿Por qué son tan importantes?
Porque no nos relacionamos solo con personas reales, sino con:
las imágenes internas que tenemos de ellas.
Por ejemplo:
alguien puede vincularse con su pareja como si fuera abandónica, aunque no lo sea,
o sentirse constantemente no suficiente, porque ese fue el lugar que ocupó frente a un objeto temprano.
Desarrollo de las relaciones objetales
En los primeros momentos de la vida:
el bebé no percibe al otro como una persona completa, sino como objeto parcial (ej. “pecho bueno” / “pecho malo”, en Melanie Klein).
Con el desarrollo psíquico:
se integra el objeto como total, se tolera la ambivalencia: amor y odio hacia la misma persona.
Cuando este proceso falla o queda fijado, aparecen dificultades vinculares.
Autores clave
Melanie Klein: objetos parciales, posiciones esquizoparanoide y depresiva.
W. R. D. Fairbairn: la libido busca objetos, no placer.
Donald Winnicott: objeto transicional, madre suficientemente buena.
Otto Kernberg: relaciones objetales internalizadas y organización de la personalidad.
En síntesis
Las relaciones objetales explican que:
amamos, odiamos y sufrimos no solo por lo que el otro es, sino por lo que representa en nuestro mundo interno.