09/07/2024
Papá estaba bañando al bodoque por primera vez.
¡Ya era hora! él es tan responsable de la higiene del gordito como su mamá (aviso a la gente sensible: decirle "gordito" a un bebé no resulta ofensivo, menos aún para el gordito en cuestión, que ni entiende. Además es un apelativo cariñoso que se usa en México desde los tiempos de Moctezuma Ilhuicamina).
Papá también es responsable de alimentarlo, vestirlo, cambiarle los pañales y cantarle la canción "El sapo no se lava el pie", o la que sea.
En fin, me estoy desviando, pero quiero aclarar el punto de que papá es responsable de todo lo referente al cuidado del bodoque excepto darle pecho, porque eso sí no puede.
Regreso al tema de hoy, los ganglios: papá estaba bañando al bodoque y le tocó unas bolitas en cuello. Consultó en internet y se angustió. Ya saben... el Google. Ahí vio que podía ser un linfoma o algún tipo de cáncer muy feo. Alarmado, consultó con su tía Gertrudis. Quién sabe por qué. La tía Gertrudis le dijo que ella tenía una vecina que tenía una prima que tenía una niña que tenía una bolita igual y se murió toda. La angustia se tornó en pánico.
Por suerte llegó mamá. Le revisó la bolita al bebé y simplemente le habló al pediatra.
El pediatra explicó:
* Esas bolitas en el cuello son muy comunes.
* Son ganglios que están ahí como parte del sistema inmunológico.
* Suelen crecer con mucha frecuencia, porque el niño suele estar expuesto a muchos virus y los ganglios crecen para producir más linfocitos, que son células de defensa.
* La gran mayoría de las veces no representan ningún peligro, pero hay que vigilarlas.
cuando palpes bolitas en el cuello del niño (o en otra parte de su cuerpo), no entres en pánico, pero sí consulta con el pediatra.
Los ganglios que nos preocupan son aquellos que se palpan en la base del cuello (en el hueco de la clavícula), o en la parte de atrás de las rodillas. También aquellos que duelen, estén muy duros (consistencia pétrea), crezcan rápido o duren mucho tiempo.
Afortunadamente los linfomas y las enfermedades peligrosas son muy raras.
La mayoría de las veces, esos ganglios que detectas son inocentes. Observa a tu pediatra en la consulta de rutina y verás que siempre los palpa y los vigila.
Él sabe qué hacer.
¡Saludos!