03/02/2026
Mucha gente se rinde con el mindfulness por una razón simple: creen que “si sigo pensando, no me está funcionando”.
Y no. La calma no es la ausencia de pensamientos. Eso sería raro. Pensar es parte de estar vivo.
La calma real es otra cosa: es que tus pensamientos no te secuestren. Que puedas notar “me estoy acelerando”, regresar al presente y elegir mejor qué hacer con eso.
Porque el verdadero desgaste no viene de pensar… viene de pensar sin pausa, sin dirección y con el cuerpo en tensión. Viene del piloto automático: reaccionar, anticipar, rumiar, repetir.
Mindfulness te entrena para crear un espacio mínimo entre estímulo y respuesta. Y ese espacio cambia todo:
— contestas con más claridad
— duermes mejor
— te pierdes menos en el drama mental
Aquí va un ejercicio de 30 segundos (para vida real):
1) Exhala lento
2) Siente tus pies o tu espalda
3) Nombra: “aquí estoy”
No necesitas “lograr” nada. Solo regresar. Repetir. Entrenar.
✅ Si te sirve, guárdalo. Y si conoces a alguien que se frustra porque “no deja de pensar”, compárteselo: quizá lo que necesitaba era este reencuadre.