10/09/2020
LA OVEJA NEGRA DEL CLAN por José Vaso
Es la incomprendida y denostada: Puesta en tela de juicio de forma que se expresa un precedente conceptual sobre la misma.
Es el paria o la paria de la familia; "la que no sienta la cabeza" generalmente considerada persona irresponsable e inmadura.
Otras veces la víctima perpetuada y la condenada a vagar por los oscuros pozos de su dilema existencial; la inestable persona, el loco profeta de turno que "solo sabe perder el tiempo"; quienes desaprovechan su vida, "los que siempre están dando tumbos"...
A su vez, sirven como chivo expiatorio de toda la familia pudiendo erigirse el resto como "los cuerdos"; los "socialmente integrados"; trabajadores responsables o estudiosos en su mayoría; ímprobos, "inteligentes e intachables de conducta ejemplar": ahorradores, planificadores, bien estructurados y aparentemente fieles cumplidores de su rol social.
Posiblemente sin las ovejas negras quedarían un tanto perdidos al faltarles esa referencia fundamental, pues a la vez les dota de cierto sentido a sus vidas. Si no del todo basadas en ese contraste necesario, si como soporte para sostenerse en una posición de superioridad moral; económica, intelectual, espiritual, religiosa, cultural o ideológica; perfectamente adecuada a lo que se espera de "la corrección de una vida bien encauzada" (en cualquiera de sus formas).
Invariable e inconscientemente resentidos sin embargo casi siempre por motivos difíciles de valorar a primera vista, cavadores por lo tanto de su propia tumba muchas veces preparada decenas de años con minuciosa anticipación.
Es la oveja negra también la encargada de exponer las miserias del clan, pues con el tiempo conformarán la titularidad de esa parte de la historia de la debacle familiar, siendo en principio los peor parados de este proceso incluso durante décadas.
Las ovejas negras, capaces de afrontar los más duros embates de la sombra familiar; forjados a fuego lento en largas horas de soledad, incomprensión e inevitable abandono, son ahora los que habrán de asumir, también, la salvación del resto mientras se empoderan conscientes de la inefable programación que, antes o después, deberán asumir como propia para que ésta tenga alguna oportunidad de ser transformada.
Surge la sombra a borbotones en esta era donde colapsan todos los tiempos y, los locos de antaño; los inadaptados, los parias y los desterrados, hoy se erigen como los portadores de una información capaz de transformar todo alrededor:
Padres y madres adoptivos de los demás; conocedores de aquella cualidad de trascenderse a uno mismo en una aventura sin vuelta atrás, donde el patito feo se convierte en cisne y la oveja negra en la luz que brilla, constante e inalterable por encima de la tormenta.
José Vaso