10/01/2026
Esa frase suele leerse como promesa de amor.
Pero pocas veces nos detenemos a pensar qué pasa antes de eso.
Hay parejas que no se conocen en el camino.
No porque no se quieran, sino porque la relación se organiza alrededor de una promesa que hay que cumplir, más que alrededor de lo que va pasando entre dos personas reales.
Cuando una relación se sostiene solo por la idea de durar, el conflicto deja de ser información y se vuelve amenaza.
Porque cuestionar algo ya no es revisar el vínculo, es poner en riesgo “lo que se prometió”.
Y entonces muchas personas dejan de preguntarse, “¿cómo estamos?”
para empezar a preguntarse, “¿cómo aguanto?”
Conocerse en el camino es más incómodo que prometer.
Implica revisar, ajustar, hablar de lo que cambia
y aceptar que no todo lo que se sostiene, se elige.
No todo lo que dura está vivo.
Y no todo lo que se cuestiona se rompe.