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¿Qué hacer para superar un desamor?Claves prácticas para sanar una ruptura y recuperar estabilidad emocional.Luego del t...
08/12/2025

¿Qué hacer para superar un desamor?
Claves prácticas para sanar una ruptura y recuperar estabilidad emocional.

Luego del temido “tenemos que hablar” en el que una relación amorosa significativa se rompe, viene el dolor. El estómago se encoge antes de que tu mente alcance a entenderlo. Cuesta dormir, comer se vuelve un lío y aparecen recuerdos que hacen el proceso mucho más complejo.
Aunque intentes disimular, esa mezcla de tristeza, enojo y confusión se nota. No es exageración: hay estudios que muestran que una ruptura activa zonas del cerebro relacionadas con el dolor físico, así que sí, lo que sientes tiene una explicación. Lo importante ahora es encontrar una forma de caminar por este proceso sin sentir que retrocedes cada vez que crees haber avanzado un poco.

Entender lo que estás viviendo para ordenar tus emociones

Antes de pensar en “superarlo”, conviene comprender qué está pasando dentro de ti. El final de una relación no solo implica despedirte de alguien; desmonta también una serie de rutinas, expectativas y proyectos que habías imaginado, incluso aquellos que nunca dijiste en voz alta. Por eso tus días se sienten tan cambiados: es como si de repente tuvieras que reorganizar un espacio que antes conocías bien.
Todo esto forma parte del duelo amoroso, y no es una palabra exagerada. Tu sistema emocional reacciona ante la ruptura igual que ante otras pérdidas importantes. A nivel físico, aparecen señales como tensión constante, falta de apetito, insomnio o incluso esa sensación de vacío que te sorprende cuando algo cotidiano te recuerda a esa persona. Nada de esto significa que estés “atascado”; significa que tu cuerpo y tu mente están procesando un cambio grande.
La aceptación es un punto clave, aunque no llegue al inicio. No tienes que forzarla ni fingir que te da igual. Aceptar implica reconocer que la historia cambió y que tus emociones, incluso las que te incomodan, tienen un propósito. Este paso reduce esa lucha interna que desgasta más que el propio dolor de la ruptura. Y permitirte expresar lo que sientes también ayuda: hablarlo con alguien de confianza, escribirlo en un cuaderno o incluso soltar un llanto cuando lo necesites. Guardarlo todo solo crea más ruido mental. A medida que le das espacio a tus emociones y las observas con más calma, tu sistema interno comienza a ordenarse. No significa que dejará de doler de un día para otro, pero sí que empiezas a caminar en dirección a una recuperación más estable y realista.
Cuidarte para recuperar estabilidad

Una de las cosas más confusas del desamor es que parece que te quita energía incluso para las tareas más sencillas. Por eso, aquí no hablamos de llenar tu agenda con actividades sin pausa, sino de elegir acciones pequeñas y sostenibles. Son esas pequeñas decisiones las que te ayudan a sentir que te acompañas.
Algunas ideas prácticas para empezar a reconstruir tu equilibrio:
Mantener horarios parecidos de sueño, porque tu cuerpo se regula mejor.
Comer de forma más regular, sin castigarte ni descuidarte.
Hacer pausas reales durante el día, para no saturarte.
Elegir actividades que alivian en lugar de llenarte de ruido.
Hacer ejercicio y volverte, aunque sea poco, libera tensión y reduce ansiedad.
Tomar una distancia sana de tu expareja. Incluso revisar perfiles o releer mensajes.
Cómo volver a ti y recuperar tu identidad

Una relación, incluso una sana, mezcla pedazos de tu rutina con la de la otra persona. Cuando termina, es normal sentir que algo en tu identidad se afloja. No significa que te hayas perdido; significa que ahora toca recordar qué cosas te pertenecen a ti, no al vínculo. Este proceso no se da de un día para otro, pero sí puedes iniciarlo desde distintos frentes que te ayudan a reencontrarte con tu propia vida.
1. Retomar proyectos y hobbies en pausa

Volver a lo que antes te gustaba activa recuerdos de quién eras antes de la relación. Aunque al inicio cueste tomar vuelo, retomar estas actividades te devuelve una sensación de familiaridad y te ayuda a sentirte más conectado contigo.
2. Explorar actividades nuevas que despierten curiosidad

Probar cosas distintas abre espacios internos que quizá estaban dormidos. No buscas llenar el tiempo, sino crear opciones que amplíen tu mundo personal y despierten intereses frescos.
3. Observar tu diálogo interno y hacerlo más amable

En una ruptura, la autocrítica suele subir. Notar cómo te hablas y ajustar ese tono hacia algo más justo te sostiene mejor emocionalmente y fortalece tu autoestima en esta etapa sensible.
4. Trazar metas personales, incluso pequeñas

Marcarte objetivos alcanzables te da dirección y sensación de avance. No importa si son pasos cortos; lo valioso es recuperar la idea de que puedes mover tu vida hacia donde necesitas.
5. Rodearte de personas que te aportan calma

Elegir bien a quienes te acompañan en este momento ayuda mucho. La presencia de personas que escuchan sin juzgar y que te dan un ambiente tranquilo marca una diferencia real en cómo atraviesas la ruptura.
6. Explorar cosas nuevas para abrir caminos

Sumarte a clases, deportes o aprendizajes que te llamen la atención crea movimiento interno. Te recuerdan que puedes generar interés y disfrute desde otros lugares. A veces eso es justo lo que necesitas para recuperar impulso.
7. Pensar con más claridad para dejar atrás los bucles mentales

Una de las partes más desgastantes del desamor son los pensamientos repetitivos.** La mente repasa escenas, interpreta detalles y analiza posibilidades que ya no existen**. Estos bucles consumen energía y te hacen sentir atrapado, así que aprender a observarlos y ajustarlos se vuelve una herramienta importante.
Conclusiones

Mirar la relación con más objetividad ayuda más de lo que parece. El punto principal de esto no es juzgar ni culpar, sino evitar idealizaciones que te mantienen atado. Revisar la historia completa, incluidos los motivos del final, facilita el desapego. También conviene notar si te culpas por todo, si te comparas con otras personas o si te dices frases que te hunden. Detectarlo te permite trabajar esas ideas y cambiarlas por interpretaciones más justas contigo.
Además, crear pequeñas rutinas nuevas apoya tu proceso. Cambiar rutas, reorganizar tu espacio, ajustar hábitos ligados a la relación o introducir actividades frescas evita que tu día sea un desfile constante de recordatorios. No se trata de borrar nada, sino de construir un presente que se sienta tuyo.
Y si en algún momento sientes que el dolor se hace demasiado grande y se te dificulta soportarlo, puedes pedir apoyo a un psicoterapeuta que te ayude a ordenar todo eso que estás viviendo y que te dé herramientas para relacionarte de manera más sana en el futuro. Sumado a eso, permítete abrir los brazos al apoyo de personas cercanas, ya que eso te sostiene en los días en los que la emoción se te sube encima. Es importante tener mucha autocompasión, paciencia y dar pequeños pasos para volver a sentir estabilidad. Ese es el inicio de una vida que construyes desde ti, no desde la ausencia.

Paloma Rey. (2025, noviembre 27). ¿Qué hacer para superar un desamor?. Portal Psicología y Mente.

Claves prácticas para sanar una ruptura y recuperar estabilidad emocional.

08/12/2025
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Cómo el maltrato en la infancia construye adultos insegurosEn las edades tempranas, eventos traumáticos como el maltrato...
06/12/2025

Cómo el maltrato en la infancia construye adultos inseguros
En las edades tempranas, eventos traumáticos como el maltrato pueden llegar a marcarnos.

El maltrato infantil deja marcas que no desaparecen porque moldean la forma en que interpretas el mundo. De adulto lo notas cuando evitas discutir, cuando te disculpas demasiado o cuando te quedas callado incluso si algo no está bien, como ese café frío que preferías caliente.
Esas dudas que te acompañan hoy empezaron en un entorno donde hablar podía sentirse peligroso, cuando no recibiste la seguridad que necesitabas pero no tenías las herramientas necesarias para hacerle frente.

Hoy, entre adultos, hablaremos sobre cómo el maltrato en la infancia afecta a las personas a lo largo de su vida.
Infancia marcada por el miedo: cómo afecta el desarrollo y la sensación de seguridad

El maltrato infantil aparece en muchas formas: agresiones físicas, insultos, humillaciones, negligencia o un control tan estricto que no deja espacio para respirar.
Cuando un niño convive con estas dinámicas, su comprensión del mundo adopta una forma rígida y temerosa, ya que aprende que el cariño puede transformarse en dolor y que las figuras responsables no siempre protegen. Esto afecta la autoestima y la forma en que la persona entiende las relaciones.
La seguridad interna se construye en los primeros vínculos, y cuando estos fallan, el cuerpo y la mente desarrollan una alerta constante. El niño crece sintiendo que cualquier error trae consecuencias fuertes, así que en la adultez aparece una dificultad para expresarse con tranquilidad.
Y, claramente, esto no desaparece de un día para otro porque forma parte del sistema emocional que permitió sobrevivir.
Cómo el maltrato en la infancia influye en la seguridad de las personas

Los efectos del maltrato infantil se extienden más allá de la niñez porque influyen en la identidad, el apego y la capacidad de gestionar emociones. La inseguridad adulta no surge por aprendizajes que quedaron inscritos en épocas donde la persona no podía defenderse ni comprender lo que vivía.
Aquí te explicaremos cómo se forman esos patrones:
1. Autoestima baja desde etapas tempranas

El abuso emocional y la negligencia enseñan al niño que vale poco o que sus necesidades no importan. En la adultez esto aparece como dudas constantes, miedo a equivocarte y dificultad para sentirte válido.
Diversos estudios relacionan estas experiencias con niveles bajos de autoestima y con un estilo de apego ansioso o inseguro.
2. Apego inseguro que dificulta confiar en otros

Cuando quienes le debían proteger también le dañaban, el niño aprende que la cercanía emocional implica riesgo. De adulto, esto se transforma en miedo a la intimidad, celos, necesidad de aprobación o, al contrario, distancia excesiva.
3. Reacciones corporales que anticipan peligro

El cuerpo permanece alerta, ya que se acostumbró a detectar señales mínimas para evitar más daño. Esto provoca tensión, bloqueos, nervios y miedo intenso ante situaciones muy simples.
Por eso pedir que calienten un café o expresar una molestia activa respuestas desproporcionadas, aunque sean totalmente comprensibles para quien vivió así.
4. Dificultad para manejar conflictos

Haber crecido en un ambiente impredecible enseña que cualquier desacuerdo puede escalar. En la adultez, esta idea se mantiene y aparece la tendencia a evitar discusiones, ceder demasiado o guardar silencio para mantener la “calma”.
5. Patrones relacionales aprendidos

Algunos adultos repiten las dinámicas que conocieron, incluso sin querer. A veces buscan vínculos donde se sienten poco valorados, ya que eso les resulta familiar. En otros casos, pueden reaccionar con irritabilidad o impulsividad porque nunca aprendieron a expresar emociones de forma segura. Esto no ocurre por maldad, sino por aprendizaje.
6. Impacto en relaciones de pareja

Investigaciones recientes muestran que el trauma infantil afecta la satisfacción en relaciones románticas. El apego inseguro, la ansiedad emocional y la dificultad para confiar pueden deteriorar la manera en que te vinculas.
Y, ojo, aunque el apoyo social ayuda, no siempre basta para sanar lo que quedó marcado en la infancia.
Recomendaciones para manejar las secuelas en la adultez

Hay caminos que permiten reconstruir la seguridad interna y aprender nuevas formas de relacionarte contigo y con los demás. No son pasos perfectos, pero sí realistas y amables contigo. Aquí te compartimos algunas claves:
1. Explora el origen de tus reacciones

Comprender tu historia reduce el juicio interno. Cuando sabes que tu miedo actual tiene raíces antiguas, puedes acompañarte con más empatía.
2. Entrena límites de forma gradual

Empieza por peticiones pequeñas que te hagan sentir más dueño de tu vida diaria. Con el tiempo, tu cuerpo aprende que expresar algo no pone tu bienestar en riesgo.
3. Practica la autoafirmación

Hablar desde lo que piensas y sientes, sin atacar ni callarte, fortalece tu seguridad. Puedes ensayar frases en voz baja antes de conversaciones tensas.
4. Evalúa tus vínculos actuales

Observa si te relacionas con personas que minimizan tus emociones o te hacen sentir inseguro. Identificarlo es un paso importante para romper patrones.
5. Busca redes de apoyo reales

Tener al menos una o dos personas que escuchan y acompañan sin juzgar aporta contención emocional, y facilita revisar lo que viviste desde un espacio más seguro.
6. Acompañamiento terapéutico

Un profesional con experiencia en trauma infantil puede ayudarte a entender tus patrones y a desarrollar estrategias más estables para enfrentar la vida emocional.
7. Regula tu sistema nervioso día a día

Pequeñas prácticas como pausas conscientes, respiración profunda o escribir lo que sientes ayudan a disminuir el estado de alerta y a estabilizar tu día.

Si creciste en un entorno marcado por el miedo, es comprensible que hoy te cueste pedir cosas simples o enfrentar tensiones. Lo que viviste dejó huellas, pero ahora tienes más recursos, más comprensión y más herramientas para avanzar a tu ritmo.
Aquí estás, haciendo el esfuerzo de entenderte mejor, y eso ya dice mucho de ti.

Norma Conde. (2025, diciembre 2). Cómo el maltrato en la infancia construye adultos inseguros. Portal Psicología y Mente.

Así es como el maltrato en la infancia construye adultos inseguros cuando estos crecen, según la ciencia.

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