30/03/2026
El adolescente busca zonas de intimidad y soledad intensas, hasta vivir el vacío y no poder verse. Grupalmente busca el compartir y la reciprocidad, sobre la base de la confianza vincular y la capacidad expresiva. Una experiencia fundamental de dominio de sus deseos y de los deseos de los demás se produce cuando los deseos no son temidos. Cuando esta experiencia resulta difícil encontramos preocupaciones y vergüenza expresiva, ansiedad, o la fachada de indiferencia o de hostilidad. Se observa una mezcla de iniciativas y culpas, quejas y amenazas que le quitan libertad en la acción y condicionan y limitan sus propuestas. Para poder comenzar a dominar y expresar sus deseos el adolescente requiere una exigencia de autenticidad en sus interlocutores, pues necesita la estabilidad del otro frente a su propia variabilidad posicional y afectiva, frente a sus propios ensayos y fracasos. Critica la posición del adulto o de sus representantes sociales y sin embargo utiliza a la vez los principios del sí o no contradicción. Esta conflictividad se refiere a una abstención de ejecución o a una provisionalidad en el sostenimiento de la estructura proposicional y desiderativa. Cada generación de adolescentes plantea a los padres una mayor exigencia. Cada generación plantea un tipo de conflictividad entre deseos y miedos, y en la manifestación de los conflictos con los padres.