26/11/2017
PESAR DUELE
Hablar de obesidad pareciera un tema sencillo; mayor ingesta calórica = aumento de peso… ¡Qué fácil!… Sí la persona tiene obesidad o sobrepeso lo primero que viene a nuestra mente es una imagen de una enorme pizza, helado, hamburguesas, etc… y por supuesto “poca fuerza de voluntad”. Según la OMS “El sobrepeso y la obesidad se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud” (en adultos). Recomendaciones: limitar consumo de azúcar y grasas, hacer más ejercicio y comer más frutas y verduras… Lo de siempre, lo que ya sabemos.
Pero, pesar duele, y lo digo yo desde dos diferentes perspectivas, la profesional y la personal. Pesar duele, cuando los resultados que quisieras tener no los tienes, pesar duele cuando a pesar del sacrificio no consigues resultados, duele cuando no puedes comer lo que quisieras en las cantidades o en la forma que quisieras, duele cuando todos los días pasa por tu mente la preocupación de tu peso, de la ropa, del cómo te vez y que es lo que piensan los demás de ti, pesar duele cuando no puedes ser quien quieres ser por no tener el peso que quisieras tener… Duele cuando los resultados que lograste tener se van, cuando los cambios no se quedan, cuando regresa el peso que tanto te costó dejar, duele cuando los demás lo notan y duele más cuando sientes que tú misma te estas fallando, duele cuando la gente lo ve como una cuestión de voluntad y no más…. Duele cuando descubres en donde y en qué momento de tu vida empezó el problema, duele cuando comes a escondidas o tomas algún medicamento que sabes que no deberías estar tomando por qué estas poniendo en riesgo tu salud, duele saber que el problema de tu peso no empezó por la comida, que tal vez empezó por alguna persona que amas y que se ha ido reforzando de diferentes maneras a lo largo de los años, duele cuando después de años y años te das cuenta que el problema no comenzó cuando comiste o dejaste de comer, si no cuando sentiste o dejaste de sentir...
Y ¿por qué es tan difícil soltarlo?, ¿porque es difícil recocer cuando comenzó?, parece que es una cuestión fácil de tratar, parece que con solo seguir una dieta restrictiva, quitando alimentos, incluyendo otros, haciendo ejercicio, durmiendo mejor y modificando hábitos el “problema" se va a resolver, pero no puedo responder a estas preguntas con certeza porque cada persona tiene diferentes razones que lo atan. Te quisiera decir que cuando descubres la causa, es más fácil luchar contra él, pero no es así siempre, el proceso es largo y diferente para cada persona, son días con altas y bajas, hay días que te sientes de maravilla y sientes que por fin haz encontrado la solución y los cambios comienzan a llegar y lo empiezas a disfrutar, pero también habrá días que te darás por vencido y pensarás que una vez más estas gastando tu tiempo y energías volviéndolo a intentar, porque es algo desgastante, es una lucha constante que aún no sé si dure solo unos meses años o quizás para algunas personas toda una vida, no lo sé, pero hay herramientas que nos ayudan a llevarlo de una manera más sencilla y nos ayudan a vivir en paz.
Un peso no definirá quien eres, ni definirá qué puedes o que no puedes hacer, no busques un peso ideal. El peso ideal es una fórmula que crearon los científicos hace años (de utilidad en ciertos casos), sin conocerte, sin saber por qué has pasado, sin conocer tu estilo de vida, lo que te gusta y lo que no te gusta. Busca un peso saludable, que te haga mantenerte en forma contigo, un peso sostenible, que puedas comer lo que te gusta, de manera saludable sin que sientas culpa al comerte un chocolate, que puedas disfrutar de una ensalada y también de un pastel sin pensar que lo mereces o lo has ganado por seguir la dieta, un peso que te haga sentir feliz con lo que ves en el espejo, que te gustes en esos jeans, que te gustes a ti y no a la sociedad o al estereotipo actual de la mujer, un estereotipo casi imposible para muchas mujeres. La belleza no se mide en kg ni en cm, se mide en inteligencia, en experiencias, vivencias, etc...
Busca un peso en el que te sientas fuerte y preparada para hacer el ejercicio que te guste, un ejercicio que disfrutes y puedas mantener como estilo de vida. Busca un peso en el que te aceptes y no en el que te resignes, por qué en la ACEPTACIÓN está la clave, cuando te aceptas y crees en ti, las cosas fluyen.
Suena fácil aceptarnos, pero para muchas no lo es, es un proceso que puede tomar años porque por si fuera poco, hasta eso nos complica la sociedad...
Lo saludable se ve diferente en cada cuerpo, hay mujeres sanas que no son talla cero y al contrario, también hay mujeres tallas cero que son saludables.
Deja de poner excusas, mejor ponte metas reales, nuestro peso no solo se traduce en números si no vivencias. Ve más allá de tu alimentación, es un factor clave por supuesto (de los más importantes), pero no es el único, deja de verlo como una cuestión estética; es una cuestión de salud. Conócete, no tengas miedo en descubrir que fue lo que te hizo llegar a donde estas ahorita, deja de compararte con todo mundo y celebra tus logros así sean pequeños, cualquier cambio es bueno, no seas tan dura contigo misma, con el paso del tiempo te arrepentirás de haber pasado la mayor parte de tu vida preocupada por un número y por no hacer cosas por “pena”.
Descubre qué es lo que te está impidiendo soltarlo, los productos y soluciones milagros no existen, ni una cirugía te garantiza el éxito... Así que acepta quien eres y ÁMATE lo suficiente para comenzar, pues es posible que el problema con tu peso, no tenga nada que ver con la comida.