06/12/2025
Algunos de nosotros podemos preguntar: “¿Por qué debería desarrollar compasión?”. Podríamos sentirnos felices y exitosos en nuestra vida y sentir que no necesitamos desarrollar algo que parece no aportarnos mucho beneficio. Pero si nos sentimos felices y exitosos, podemos examinar y ver qué tanto de esto depende de otros, como de aquellos que cultivan la comida que comemos o aquellos que dan mantenimiento a los caminos que usamos. Sin los demás, ¿en dónde estaríamos?
Cuando entendemos que, de hecho, le debemos mucho al mundo que nos rodea, veremos que desarrollar compasión es la llave que abre una conexión más profunda con las demás personas, cercanas y lejanas. El Buda enseñó que todos los seres están interconectados y, por lo tanto, la felicidad y el sufrimiento de los demás están estrechamente ligados a los nuestros.
Cuando desarrollamos compasión, algo significativo sucede: empezamos a ver más allá de nosotros mismos y de nuestras necesidades, deseos y preocupaciones personales. Empezamos a reconocer que la felicidad y el bienestar de los demás importa tanto como los nuestros. Un hermoso ejercicio enseñado por los maestros tibetanos es imaginarnos de un lado, solos con nuestros deseos y necesidades, mientras que del otro lado están todos los demás – todos los seres vivos, cada uno con sus esperanzas y batallas. Y luego nos preguntamos a nosotros mismos: ¿las necesidades de quién son mayores, solo las mías o las incontables necesidades de todos los demás? Este cambio en la perspectiva no es solo acerca de ayudar a otros – sino que también nos libera de estar atrapados en nuestro propio egocentrismo, con el que solo pensamos en nosotros mismos.