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Mi Psicóloga dice El contenido es informativo o didáctico y no sustituye la consulta formal con una profesional.

Los duelos invisiblesNo todos los duelos tienen un funeral.No todos los dolores reciben flores, abrazos o permisos socia...
31/01/2026

Los duelos invisibles

No todos los duelos tienen un funeral.
No todos los dolores reciben flores, abrazos o permisos sociales para ser llorados.

Existen duelos invisibles: pérdidas que no siempre se nombran, que no siempre se validan y que, muchas veces, se viven en silencio. Son duelos por lo que no fue, por lo que no llegó, por lo que se esperaba y no ocurrió. Por relaciones que se rompieron sin muerte, por maternidades que no sucedieron, por proyectos truncados, por versiones de uno mismo que quedaron atrás.

Son duelos que suelen escucharse acompañados de frases como: “pero al menos tienes…”, “no es para tanto”, “ya supéralo”. Y es ahí donde el dolor se esconde, no porque sea pequeño, sino porque no encuentra un lugar seguro donde expresarse.

Desde la psicología sabemos que el duelo no depende del tipo de pérdida, sino del vínculo emocional que existía con aquello que se perdió. El cuerpo y la mente no distinguen entre una pérdida “legítima” y una “no reconocida”; ambas duelen, ambas desorganizan, ambas requieren elaboración.

Cuando un duelo no se valida, no desaparece: se transforma. Puede manifestarse como ansiedad, tristeza persistente, irritabilidad, culpa, somatizaciones o una sensación constante de vacío. No porque la persona sea débil, sino porque está cargando un dolor que no ha podido nombrar.

Hablar de los duelos invisibles es un acto de cuidado. Es permitirnos reconocer que perder también es perder expectativas, identidad, certezas y futuros imaginados. Es entender que no todo cierre es evidente y que no todo adiós tiene palabras.

Acompañar un duelo invisible no implica “arreglar” el dolor, sino sostenerlo. Escuchar sin minimizar. Validar sin comparar. Dar permiso para sentir.

Porque cuando el dolor es visto, empieza a sanar.
Y cuando el duelo se nombra, deja de vivirse en soledad.













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30/01/2026

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Para cada problema existen solo tres caminos.Aceptarlo, cuando no está en nuestras manos cambiarlo y resistir solo nos d...
29/01/2026

Para cada problema existen solo tres caminos.
Aceptarlo, cuando no está en nuestras manos cambiarlo y resistir solo nos desgasta.
Cambiarlo, cuando tenemos la capacidad, la responsabilidad y el valor de actuar.
O dejarlo, cuando insistir nos cuesta más de lo que nos aporta.
La paz no siempre viene de resolverlo todo, sino de elegir con honestidad qué camino tomar.

En psicología entendemos que ante cualquier problema existen tres alternativas posibles: aceptarlo, cambiarlo o dejarlo.
Aceptar implica reconocer la realidad sin lucha interna innecesaria.
Cambiar requiere conciencia, recursos y acción responsable.
Dejarlo supone soltar aquello que ya no contribuye a nuestro bienestar.
La salud mental no está en controlar todo, sino en elegir conscientemente la respuesta más sana.



26/01/2026
La gota que derrama el vaso no suele ser el enojo.Es el cansancio.El cansancio de explicar, de esperar, de sostener, de ...
26/01/2026

La gota que derrama el vaso no suele ser el enojo.

Es el cansancio.

El cansancio de explicar, de esperar, de sostener, de ceder.

El cansancio de callar lo que duele, de adaptarse una vez más,
de ser fuerte cuando nadie pregunta si ya no puedes.

El enojo aparece al final, como un mensajero torpe,
pero la historia empezó mucho antes:
cuando no descansaste,
cuando no pediste ayuda,
cuando te acostumbraste a cargar más de lo que te tocaba.

Por eso, a veces no necesitamos calmarnos…
necesitamos parar, soltar y cuidarnos.

Porque nadie explota por una gota,
explota por un vaso lleno desde hace tiempo.













Siempre creemos que habrá después: otra llamada, otro abrazo, otra oportunidad. Vivimos postergando lo importante, conve...
24/01/2026

Siempre creemos que habrá después: otra llamada, otro abrazo, otra oportunidad. Vivimos postergando lo importante, convencidos de que el tiempo nos pertenece. Pero el tiempo no avisa, no espera, no regresa. Un día, sin dramatismo, simplemente se acaba. Y entonces entendemos —a veces demasiado tarde— que lo único realmente nuestro era el ahora.

Vivimos con la idea silenciosa de que habrá más tiempo. Más días para decir lo que sentimos, más momentos para reparar, para atrevernos, para abrazar sin prisa. Dejamos para después lo importante porque lo urgente siempre parece ganar.

El tiempo, sin embargo, no se acumula ni se guarda. No entiende de planes futuros ni de promesas aplazadas. Avanza, constante, indiferente a nuestras excusas. Y mientras creemos que aún falta mucho, la vida va pasando en pequeñas decisiones: lo que no dijimos, lo que no hicimos, lo que dejamos pendiente.

Un día el tiempo se acaba. No necesariamente de forma dramática, a veces simplemente se cierra una puerta, se apaga una voz, cambia una etapa. Y entonces comprendemos que no era que faltara tiempo, sino presencia. Que lo valioso siempre estuvo ahí, esperando atención, no espera.

Tal vez la verdadera urgencia no sea correr, sino estar.
Decir hoy, amar hoy, elegir hoy.
Porque el tiempo no se pierde cuando pasa, se pierde cuando no se vive.















En un mundo obsesionado con las redes sociales, a veces olvidamos la única que realmente importa:la red que te sostiene ...
24/01/2026

En un mundo obsesionado con las redes sociales, a veces olvidamos la única que realmente importa:
la red que te sostiene cuando te caes,
la que no necesita likes para estar,
la que aparece cuando no tienes palabras, energía ni brillo.
No es la que te sigue,
es la que te carga.
No es la que mira tu historia,
es la que se queda cuando la historia duele.

La verdadera red social no se mide en contactos,
sino en brazos, en escucha, en presencia real.
Es esa que no te expone, te cuida.
No te consume, te contiene.
Porque al final, cuando todo se apaga,
la única red que importa
es la que te sostiene.






Todas las emociones son permitidas.No todas las conductas lo son.Sentir no nos hace malos, débiles ni incorrectos. La ir...
23/01/2026

Todas las emociones son permitidas.
No todas las conductas lo son.

Sentir no nos hace malos, débiles ni incorrectos. La ira, el miedo, la tristeza, la envidia o la frustración son respuestas naturales del sistema emocional ante lo que vivimos. Las emociones no se eligen, aparecen para informarnos de algo importante.

Lo que sí elegimos —y por lo que somos responsables— es cómo actuamos a partir de lo que sentimos.
Puedo sentir enojo, y eso es válido.
Pero no es válido golpear, humillar o destruir.
Puedo sentir miedo, y eso es legítimo.
Pero no justifica controlar, manipular o dañar a otros.
Puedo sentir dolor profundo.
Pero ese dolor no autoriza la violencia, ni hacia afuera ni hacia mí mismo.

Educar emocionalmente no significa reprimir lo que sentimos, sino aprender a reconocer, nombrar, regular y canalizar las emociones de manera segura y respetuosa. La madurez emocional no está en “no sentir”, sino en no convertir el sentir en daño.

Cuando validamos las emociones y ponemos límites claros a las conductas, creamos espacios más humanos, más seguros y más justos —con otros y con nosotros mismos.
Sentir es un derecho.
Elegir cómo actuar es una responsabilidad.



Blue Monday: cuando el cansancio no es debilidadSe le ha llamado Blue Monday al “día más triste del año”. Aunque su orig...
19/01/2026

Blue Monday: cuando el cansancio no es debilidad

Se le ha llamado Blue Monday al “día más triste del año”. Aunque su origen no es científico, sí pone palabras a algo muy real: el desgaste emocional que muchas personas experimentan en esta etapa.

No siempre es tristeza profunda. A veces es cansancio acumulado, expectativas no cumplidas, presión por “empezar bien el año”, duelos silenciosos, o simplemente la sensación de ir avanzando sin pausa.

Sentirse así no es falla personal. No es falta de gratitud, ni de voluntad. Es una respuesta humana a contextos exigentes, a ritmos poco amables y a emociones que no siempre tienen espacio para ser nombradas.

Este día puede ser una invitación a algo distinto:
▫️a escucharnos sin juicio,
▫️a bajar el ritmo sin culpa,
▫️a pedir apoyo sin vergüenza,
▫️a recordar que no todo malestar es patología, pero todo malestar merece atención.

La salud mental no se trata de estar bien todo el tiempo, sino de poder sostenernos —y ser sostenidos— cuando no lo estamos.

Hoy, más que exigirnos ánimo, quizá baste con tratarnos con un poco más de compasión.


La depresión masculina existe… pero muchas veces no se nombra.En México, a muchos hombres se les enseñó que sentirse mal...
14/01/2026

La depresión masculina existe… pero muchas veces no se nombra.

En México, a muchos hombres se les enseñó que sentirse mal es “aguantarse”, que pedir ayuda es señal de debilidad y que el dolor se guarda en silencio. Por eso, la depresión masculina suele enmascararse.
No siempre se dice “estoy deprimido”.
A veces se dice: “estoy muy estresado”.
O se calma con alcohol, dr**as o conductas de riesgo.

La depresión en hombres puede verse distinta:
▪️ Dolores de cabeza o problemas digestivos
▪️ Cansancio constante
▪️ Irritabilidad o enojo frecuente
▪️ Aislamiento emocional
▪️ Conductas impulsivas o autodestructivas
Muchos de estos síntomas se normalizan, pero no son normales.

A esto se suman factores que pesan en silencio:
🔹 La presión por ser el proveedor
🔹 La inseguridad laboral
🔹 Pérdidas importantes
🔹 La soledad
🔹 La falta de educación emocional desde la infancia

El resultado es preocupante:
📉 Solo alrededor del 20% de los hombres busca apoyo psicológico, frente a casi el 80% de las mujeres.
Hablar de salud mental masculina no es quitarle espacio a nadie, es salvar vidas.
Pedir ayuda no te hace menos hombre, te hace humano.
Si eres hombre y esto te resuena, no estás solo.
Y si conoces a uno, escuchar sin juzgar puede marcar la diferencia.
🖤 La depresión no siempre grita. A veces se esconde.
Nombrarla es el primer paso para sanarla.

Hoy, en el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, recordamos que la depresión no es debilidad, ni falta de volunta...
13/01/2026

Hoy, en el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, recordamos que la depresión no es debilidad, ni falta de voluntad, ni una etapa que se supere “echándole ganas”.
Es una condición de salud mental real, compleja y multifactorial, que afecta la forma en que una persona siente, piensa y vive su día a día.

Hablar de depresión es hablar de prevención, de acceso a atención psicológica y psiquiátrica oportuna, y de entornos que no juzgan ni minimizan el sufrimiento emocional.
Acompañar, escuchar sin invalidar y orientar hacia ayuda profesional salva vidas.
La salud mental también es salud.

La depresión existe.
No se quita con frases, se acompaña con comprensión y atención profesional.
Hoy, hablemos sin estigmas.
Escuchemos más.
Cuidemos la salud mental como cuidamos la física.
Pedir ayuda también es fuerza. 💛

La depresión no siempre se ve.
A veces sonríe, trabaja, cuida, cumple… y aun así duele.
No es flojera.
No es exageración.
No es falta de carácter.
Es una lucha silenciosa que muchas personas enfrentan a diario.
Hoy es un buen día para hablar sin miedo, para escuchar sin corregir, y para recordar que pedir ayuda es un acto de valentía, no de debilidad.
Si tú o alguien cercano lo está pasando mal, no tienen que hacerlo solos.

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