03/02/2026
No todo malestar es un problema individual.
Muchas conductas aparecen como intentos de adaptación a contextos hostiles, inestables o injustos.
A veces no se trata de “trabajarte más”, sino de reconocer que vivir en entornos precarios, inseguros o desgastantes tiene consecuencias reales en cómo pensamos, actuamos y nos relacionamos.
Hay cosas que se pueden revisar a nivel personal.
Y hay otras que no se corrigen hacia adentro porque se sostienen desde afuera.
A veces las personas sienten culpa por sentirse mal, como si su malestar fuera una falla personal o una incapacidad para “aguantar”. Pero muchas veces lo que aparece no es un problema interno, sino la respuesta esperable a contextos exigentes, injustos o desgastantes. Confundir esto suele llevar a responsabilizar a las personas por condiciones que no eligieron, cuando en realidad el malestar también puede ser una señal de que algo en el entorno no está funcionando como debería.