05/12/2025
1.- Es nutritiva. Sí, definitivamente. Contiene diferentes sustancias nutritivas como las vitaminas del grupo B (en especial, ácido fólico) y un ligero porcentaje de carbohidratos (maltodextrina) y alcohol. Los minerales también están presentes, especialmente el magnesio y el calcio, aunque varían dependiendo del agua con la que se fabrica. Por último, aporta fibra y antioxidantes.
2.- Previene el infarto. Por supuesto, siempre y cuando el consumo sea moderado. Estudios han determinado que evita la oxidación de las células, aumenta la cantidad de colesterol HDL (bueno) y protege frente a lesiones miocárdicas agudas asociadas al infarto. Contrario a lo que nos dice la industria de bebidas energéticas, la cerveza se vincula con un menor riesgo de cardiopatías isquémicas.
3.- Endurece los huesos. Un mal que, a medida que pasan los años, nos genera distintos malestares. Ingredientes como el silicio, que promueve la densidad ósea y evita la pérdida del hueso, o los fitoestrógenos, asociados a la mejora de los síntomas de la menopausia y la prevención de la osteoporosis, están presentes en la cerveza. Menos fracturas y osteoporosis.
4.- Protege contra el Alzheimer. Junto con el café, los plátanos, el agua, las judías verdes y las espinacas, entre otros alimentos, la cerveza es una de las principales fuentes de silicio en la dieta. Este ingrediente está asociado con la protección de enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer, y ayuda a reducir el riesgo de desarrollo de patologías neurodegenerativas importantes.
5.- Previene la diabetes. De nuevo, si el consumo es moderado. Componentes de la cerveza como la fibra soluble, los compuestos polifenólicos, los minerales y la baja graduación alcohólica actúan sobre los mecanismos y procesos que desencadenan la diabetes y sus complicaciones. Así lo demuestras distintos estudios realizados en varios países durante la última década.
6.- No engorda. Históricamente, el consumo de cerveza se asoció al vientre prominente que, a su vez, es el origen de diversas patologías graves. Sin embargo, esta idea es errónea. La aportación calórica de la cerveza es baja: una botella de 200 ml equivale a 90 kcal. La obesidad es la consecuencia de alimentación desequilibrada, la falta de ejercicio y la información genética.
7.- Prolonga la vida. ¿Lo sabías? Ahora, entonces, si bebes con moderación, también puedes hacerlo sin sentimiento de culpa. La cerveza contiene más de 2.000 componentes con propiedades antioxidantes. Beber con moderación ayuda a proteger al organismo de la oxidación y el envejecimiento de las células. Esto previene y/o retrasa la aparición de algunas enfermedades degenerativas.
8.- Aliada de los riñones. Por su alto contenido de agua (al menos, el 96 %) y su efecto diurético (no te quejes si debes ir al baño con frecuencia), el consumo moderado de cerveza contribuye a reducir el riesgo de desarrollar los molestos y muy dolorosos cálculos renales. Además, su alto contenido de potasio facilita la eliminación de diferentes toxinas (es decir, limpia tu cuerpo).
9.- Combate el insomnio. Este efecto es más notorio en la cerveza sin alcohol. Está comprobado que ayuda a conciliar mejor el sueño y que este, además, sea placentero y profundo durante más tiempo, lo que se traduce en un mayor descanso. Diversos estudios han establecido que el lúpulo de la cerveza actúa como sedante y genera un estado de calma del sistema nervioso central.
10.- Buena durante el embarazo. Sí, pero con una condición: que sea cerveza sin alcohol. Esta bebida contribuye a la hidratación y aporta ácido fólico, una vitamina clave para el proceso de regeneración de las células y la activación del sistema nervioso. También reduce el estrés, tan común durante el embarazo y el posparto. Y, ¿lo sabías?, retrasa la aparición de la menopausia.