14/03/2026
Día 30: fogonazo de energía y una noche sin sueños
En mi día 30 de ayuno me fui a la playa: caminata larga por la arena, baño en agua fría, ejercicios isométricos con respiración gamma… y un pico de energía tan fuerte que se me nubló la vista. En vez de asustarme, lo llevé al corazón y el resto del día me sentí ligero. Por la noche tuve hambre de verdad, pero seguí con el proceso. Y, por primera vez en mucho tiempo, no recordé ningún sueño: solo un silencio profundo, como si el cuerpo necesitara reparar sin contar ninguna historia.