19/10/2021
La tensión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias. Se considera que la persona presenta hipertensión cuando su tensión arterial es demasiado elevada.
La mayoría de personas hipertensas no sabe que lo son, pues la enfermedad no siempre va acompañada de síntomas o signos de alerta, por lo que se dice que mata silenciosamente. Por tanto, es muy importante que midas tu tensión arterial periódicamente, en especial si eres mayor de 60 años.
Como profesionales de la visión queremos resaltar los daños que puede producir en tus ojos.
Cuando provoca alteraciones en los vasos sanguíneos de la retina, hablamos de retinopatía hipertensiva. Las arterias se vuelven más gruesas, lo que dificulta el paso de la sangre. También pueden contraerse y estrecharse, entonces el flujo de sangre se hace más lento o se bloquea, provocando la falta de riego sanguíneo en algunas zonas de la retina. Además, aumenta la permeabilidad de las arterias, lo que facilita la salida de líquido y sustancias procedentes de estos vasos que se acumula en la retina inflamándola (edema de retina). Y, asimismo, todos estos daños pueden provocar hemorragias y daños severos que pueden llevar a la ceguera.
Hay factores que puedes modificar para evitar o controlar la hipertensión como: disminuir el exceso de sal, dietas ricas en grasas saturadas y grasas trans, además, debes ingerir suficientes frutas y verduras, hacer actividad física, no consumir tabaco ni alcohol, evitar el sobrepeso o la obesidad. Por otro lado, existen factores de riesgo no modificables, como los antecedentes familiares de hipertensión, la edad superior a los 65 años y la concurrencia de otras enfermedades, como diabetes o nefropatías.
Cuando la hipertensión es de larga evolución o severa, puedes notar visión borrosa, disminución de la agudeza visual o en los casos más graves, pérdida de visión.
Como en la mayoría de los casos la retinopatía hipertensiva no ocasiona síntomas, el mejor método para diagnosticarla es mediante el examen del fondo de ojo utilizando un instrumento denominado oftalmoscopio, que proporciona una visión directa de la retina y de sus vasos sanguíneos.