12/01/2026
EL ALCOHOLISMO, TIENE CURA? 🤔
Durante años, asociaciones como Alcohólicos Anónimos y la Organización Mundial de la Salud han definido al alcoholismo como “una enfermedad crónica e incurable”.
Pero vale la pena preguntarnos:
Actualmente ¿Qué tan cierto es eso?
Si la enfermedad del alcoholismo es la dependencia del alcohol, entonces…
al eliminar la dependencia, ¿no desaparece también la enfermedad?
A lo largo de mi vida he conocido a muchas personas que, como yo, dependían del alcohol para casi todo:
para convivir, para sentirse alegres, para relajarse, para celebrar, para sufrir, para hablar o simplemente para “refrescarse”.
La dependencia rara vez se ve como dependencia.
Casi siempre se disfraza.
Y en el fondo suele tener la misma raíz: huir de la realidad o anestesiar emociones que no queremos sentir.
No todo el que bebe es alcohólico.
También he conocido a muchas personas capaces de tomar una o dos cervezas y detenerse, sin perder el control, sin conflictos, sin consecuencias.
Entonces…
¿dónde nace la dependencia?
¿quién es realmente un alcohólico?
La dependencia nace el día en que el alcohol anestesia una emoción que no queremos enfrentar.
Nace cuando empezamos a usarlo como escape.
Cuando nos da el valor para decir o hacer lo que en sobriedad no podemos.
El alcohólico no es quien bebe.
Es quien necesita beber.
Quien ha caído bajo el dominio del alcohol.
Quien no se siente capaz de vivir la vida sobrio
y presente. Quién requiere una dosis de valor para atravesarla.
Tal vez el alcohol no sea el verdadero problema.
Tal vez solo sea el síntoma.
La verdadera raíz suele estar más abajo:
en lo que duele, en lo que no fue nombrado,
en las emociones que aprendimos a callar
y nunca supimos sostener sobrios.
No se sana solo dejando de beber. Dejar de beber solo es el principio del camino hacia la verdadera sanación.
Sanamos cuando nos atrevemos a mirar con honestidad qué emoción fue la primera que necesitó anestesia.
Cuando aceptamos los miedos que se esconden tras el velo del alcohol.
Sanamos cuando trabajamos sobre las heridas que antes pretendiamos ahogar en cada copa.
El camino no es contra el alcohol.
El camino es hacia adentro, la sanación en el