02/01/2026
A veces le damos al año nuevo un poder que no tiene. Como si cambiar el número fuera suficiente para enderezar lo que viene torcido desde hace tiempo. Pero no funciona así, y en el fondo lo sabemos. Ninguna fecha te empuja sola a hacer lo que vienes evitando.
Los cambios reales suelen empezar sin anuncio. Empiezan cuando dejas de prometerte cosas grandiosas y comienzas a hacerte cargo de lo pequeño. De lo repetido. De lo que cuesta sostener cuando nadie está mirando y cuando no hay ganas.
No es inspiración permanente, es responsabilidad. No es esperar señales, es decidirte. Y aunque al inicio no se note demasiado, ese movimiento interno, discreto, termina transformando más que cualquier comienzo simbólico.
Psic. Jonathan Olivera