Joven Católico

Joven Católico Grupo Católico Cristiano dedicado a jóvenes que buscan el amor de Jesucristo, nuestro ¡REY y SALVADOR! .

JESUCRISTO DIJO: AMARSE LOS UNOS A LOS OTROS, PERO JAMAS DIJO: QUE TODOS NOS AMARIAN, ES POR ESO QUE TENEMOS QUE PERSEVERAR EN EL CAMINO CON JESUS, PARA PONER TENER A LOS DEMAS Y A NOSOTROS MISMOS, TOMANDO EN CUENTA LAS ENSEÑANZAS DE NUESTRO AMADO PADRE.

29/12/2025

✨ MEDITACIONES PARA NAVIDAD 🎄
• MONS. LUIS MARÍA MARTÍNEZ ARZOBISPO PRIMADO DE MÉXICO 🇲🇽 Último Director espiritual de la Beata Concepción Cabrera

▫️Meditación 5 de 6

Jesús al venir a este mundo, necesitaba un regazo maternal, un corazón tiernísimo como el de una madre. El haberle preparado a Jesús en la tierra un pesebre para nacer y un siervo fiel y prudente para velar por El, no fue lo único ni lo principal que hizo el Divino Padre. Necesitaba ante todo y sobre todo a la siempre Virgen María. Ningún corazón comprende como el corazón de una madre. Ningún corazón pudo comprender a Jesús como el corazón de la Virgen Santísima. Podría haberse prescindido del pesebre y casi, casi de San José; pero no hubiera podido prescindirse de la Santísima Virgen María. Al venir Jesús a la tierra necesitaba una Madre. Siempre que Jesús nace necesita un corazón, un regazo maternal. Es preciso que nuestro corazón sea un Belén completo, que en el se encuentre un pesebre, un San José, una Santísima Virgen María para recibir a Jesús. Es necesario pues, que el amor que existe en nuestras almas tenga un matiz maternal. El amor maternal es un amor delicadísimo Podemos amar a Jesús así, con esa ternura, con ese desinterés, con esa abnegación, de tal manera que nuestro corazón sea un trasunto del corazón de la Santísima Virgen María. Que Jesús al nacer en nuestros corazones crea estar en el regazo de su Santísima Madre, esto es muy propio del espíritu de la Cruz. Debemos consolar a Jesús; ¿Quién puede consolar mejor que una madre? Preparemos pues a Jesús un amor maternal.

🎄

🔹 Beata Concepción Cabrera - Laica Mística y Apóstol 👩🏻

29/12/2025

✨ Jesús se estremece con el viento helado del invierno de las almas, que no se dejan amar; pero en la tuya no será así, ¿fría? eso jamás.

Una alma mortificada y que permanece en el amor de Jesús y constante renunciamiento, y que se deja amar de Él, no puede estar fría, ¡imposible! ¡¡Ser amada de Dios!!

¡Qué hermosa vida, mi hijita! Dios sostiene al alma que se deja amar, con ternura, que estrecha con sus manos la cabeza de su hijo llenándola de besos y de caricias.

Pero ¿sabes quienes son las almas que se dejan amar de Jesús y en las que tiene Él sus complacencias? Las almas humil­des, las almas puras y obedientes y sacrificadas; ellas son las únicas que reciben las irradiaciones de la bondad soberana. Sé siempre pura y poseerás a la fuente del amor que es Dios, lo verá tu alma y lo reflejará tu espíritu.

▫️Cartas • Religiosas de la Cruz del Sagrado Corazón de Jesús.

🔹 Beata Concepción Cabrera - Laica Mística y Apóstol 👩🏻

29/12/2025
29/12/2025
29/12/2025
29/12/2025

Jesús me enseñó a perdonar sin límites.
La Palabra también me enseñó a guardar mi corazón.
El perdón sana,
los límites protegen.

28/12/2025

Dios conoce lo que pasa por la mente y por el corazón de cada persona, incluso aquello que no sabe explicar con palabras. No necesita informes detallados ni esfuerzos por tener todo claro; ve la intención, el cansancio y la carga real que se lleva dentro.
Por eso, en ciertos momentos, lo más sensato no es pensar más ni controlar mejor, sino soltar. Confiar no es rendirse ni evadir responsabilidades, es aceptar que no todo depende del propio esfuerzo y que hay un orden más grande que sostiene la vida.
Confiar en Dios no hace desaparecer los problemas de inmediato, pero sí devuelve el equilibrio interior. Ordena la mirada, calma la ansiedad y permite enfrentar lo que viene con mayor lucidez y fortaleza.
En la vida diaria, esto se traduce en hacer lo que corresponde hoy y dejar lo que no se puede resolver en manos de Dios. Ese gesto sencillo libera más de lo que parece.
Vivir así es aprender a descansar en Dios en cualquier momento, como quien se deja sostener por un Padre que cuida incluso cuando no se entiende todo.

26/12/2025

🔔 Dios sigue llamando.

Tal vez no con truenos, pero sí en lo profundo de tu corazón.

No estás solo. Si algo dentro de ti arde por entregarlo todo, por vivir en fraternidad, en oración y en servicio… entonces, escucha.

Podría ser Él.

📩 Escríbenos si quieres hablar sobre tu vocación. Estamos para acompañarte.

26/12/2025

A finales del siglo XVIII e inicios del XIX vivió en Alemania la mística Ana Catalina Emmerick (1774-1824), quien experimentó los estigmas de Cristo y en los últimos años de vida se alimentó solo de la Eucaristía.

Dios le concedió revelaciones místicas de la vida de Jesús, San Juan Pablo II la beatificó en 2004 y el actor y director Mel Gibson se inspiró en sus visiones para realizar la película "La Pasión".

A continuación compartimos el relato que escribió Ana Catalina Emmerick sobre su visión del nacimiento de Jesús:

"He visto que la luz que envolvía a la Virgen se hacía cada vez más deslumbrante, de modo que la luz de las lámparas encendidas por José no eran ya visibles", escribió la beata.

"María -indicó-, con su amplio vestido desceñido, estaba arrodillada con la cara vuelta hacia Oriente. Llegada la medianoche la vi arrebatada en éxtasis, suspendida en el aire, a cierta altura de la tierra. Tenía las manos cruzadas sobre el pecho".

"El resplandor en torno a ella crecía por momentos. Toda la naturaleza parecía sentir una emoción de júbilo, hasta los seres inanimados. La roca de que estaban formados el suelo y el atrio parecía palpitar bajo la luz intensa que los envolvía".

"Luego ya no vi más la bóveda. Una estela luminosa, que aumentaba sin cesar en claridad, iba desde María hasta lo más alto de los cielos. Allá arriba había un movimiento maravilloso de glorias celestiales, que se acercaban a la Tierra, y aparecieron con claridad seis coros de ángeles celestiales. La Virgen Santísima, levantada de la tierra en medio del éxtasis, oraba y bajaba las miradas sobre su Dios, de quien se había convertido en Madre. El Verbo eterno, débil Niño, estaba acostado en el suelo delante de María".

"Vi a Nuestro Señor bajo la forma de un pequeño Niño todo luminoso, cuyo brillo eclipsaba el resplandor circundante, acostado sobre una alfombrita ante las rodillas de María. Me parecía muy pequeñito y que iba creciendo ante mis ojos; pero todo esto era la irradiación de una luz tan potente y deslumbradora que no puedo explicar cómo pude mirarla. La Virgen permaneció algún tiempo en éxtasis; luego cubrió al Niño con un paño, sin tocarlo y sin tomarlo aún en sus brazos".

"Poco tiempo después vi al Niño que se movía y le oí llorar. En ese momento fue cuando María pareció volver en sí misma y, tomando al Niño, lo envolvió en el paño con que lo había cubierto y lo tuvo en sus brazos, estrechándole contra su pecho. Se sentó, ocultándose toda ella con el Niño bajo su amplio velo, y creo que le dio el pecho. Vi entonces que los ángeles, en forma humana, se hincaban delante del Niño recién nacido para adorarlo".

"Cuando había transcurrido una hora desde el nacimiento del Niño Jesús, María llamó a José, que estaba aún orando con el rostro pegado a la tierra. Se acercó, lleno de júbilo, de humildad y de fervor. Sólo cuando María le pidió que apretase contra su corazón el Don Sagrado del Altísimo, se levantó José, recibió al Niño entre sus brazos, y derramando lágrimas de pura alegría, dio gracias a Dios por el Don recibido del Cielo".

"María fajó al Niño: tenía solo cuatro pañales. Más tarde vi a María y a José sentados en el suelo, uno junto al otro: no hablaban, parecían absortos en muda contemplación. Ante María, fajado como un niño común, estaba recostado Jesús recién nacido, bello y brillante como un relámpago. '¡Ah, decía yo, este lugar encierra la salvación del mundo entero y nadie lo sospecha!'".

"He visto en muchos lugares, hasta en los más lejanos, una insólita alegría, un extraordinario movimiento en esta noche. He visto los corazones de muchos hombres de buena voluntad reanimados por un ansia, plena de alegría, y en cambio, los corazones de los perversos llenos de temores. Hasta en los animales he visto manifestarse alegría en sus movimientos y brincos".

"Las flores levantaban sus corolas, las plantas y los árboles tomaban nuevo vigor y verdor y esparcían sus fragancias y perfumes. He visto brotar fuentes de agua de la tierra. En el momento mismo del nacimiento de Jesús brotó una fuente abundante en la gruta de la colina del Norte".

"A legua y media más o menos de la gruta de Belén, en el valle de los pastores, había una colina. En las faldas de la colina estaban las chozas de tres pastores. Al nacimiento de Jesucristo vi a estos tres pastores muy impresionados ante el aspecto de aquella noche tan maravillosa; por eso se quedaron alrededor de sus cabañas mirando a todos lados".

"Entonces vieron maravillados la luz extraordinaria sobre la gruta del pesebre. Mientras los tres pastores estaban mirando hacia aquel lado del cielo, he visto descender sobre ellos una nube luminosa, dentro de la cual noté un movimiento a medida que se acercaba. Primero vi que se dibujaban formas vagas, luego rostros, y finalmente oí cantos muy armoniosos, muy alegres, cada vez más claros".

"Como al principio se asustaron los pastores, apareció un ángel entre ellos, que les dijo: 'No temáis, pues vengo a anunciaros una gran alegría para todo el pueblo de Israel. Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo, el Señor. Por señal os doy ésta: encontraréis al Niño envuelto en pañales, echado en un pesebre'".

"Mientras el ángel decía estas palabras, el resplandor se hacía cada vez más intenso a su alrededor. Vi a cinco o siete grandes figuras de ángeles muy bellos y luminosos. Oí que alababan a Dios cantando: 'Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad'".

"Más tarde tuvieron la misma aparición los pastores que estaban junto a la torre. Unos ángeles también aparecieron a otro grupo de pastores cerca de una fuente, al Este de la torre, a unas tres leguas de Belén. Los he visto consultándose unos a otros acerca de lo que llevarían al recién nacido y preparando los regalos con toda premura. Llegaron a la gruta del pesebre al rayar el alba".

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