12/03/2026
La nostalgia de sentirse otra persona. «La sangre iluminada», de Iván Ávila
El año 2007 fue prolífico para el cine mexicano, entre las películas que se destacaron se encuentran la premiada en Sundance, Párpados Azules de Ernesto Contreras; la ganadora del Ariel y del Premio del Jurado en Cannes, Luz Silenciosa de Carlos Reygadas; Malos Hábitos de Simón Bross, entre otras. Con menor presencia y sin los múltiples premios otorgados por jurados internacionales, pero con una guión muy interesante y gran calidad, el director Iván Ávila Dueñas presentó su segundo largometraje titulado La sangre iluminada.
El filme inicia con Mateo, un hombre que absorto avanza hacia una fuente en la Ciudad de México para dejarse caer en el agua mientras le sangra la nariz. La locación se traslada a Zacatecas en donde Hugo, un inquieto niño de ocho años narra a un amigo y a su madre todo aquello que siente y que confunde a los adultos. Sin rodeos les confiesa que frecuentemente cambia de cuerpo, a veces es un viejo, otras una reflexiva mujer o un adulto casado; en uno de sus cambios decide marcharse de su hogar para encontrarse con una de sus tantas vidas. En total, son seis personajes transmutando entre sí a lo largo de su vida, algunos se conocen personalmente, otros sólo a través de los recuerdos de añejas transmutaciones.
La perplejidad y el sangrado les advierte de la llegada de un nuevo deslizamiento, y el cambio de un cuerpo a otro los impacta a todos de maneras diferentes. Confundidos, se relacionan con su entorno presos de la nostalgia que provocan los recuerdos de la última vez que habitaron el cuerpo al que regresan. De Mateo se sabe poco, parece el más sofocado, caminando bajo el sol, con pasos rígidos y en un tenso silencio hacia la fuente que lo recibirá; Hugo es percibido por los demás como un niño fantasioso, sin embargo, conforme crece, para su madre comienza a representar un problema de orden psicológico. Por otro lado, Eugenio es un hombre casado que está enamorado de otra mujer, en cada cambio confunde a ambas, pero adopta una actitud de indiferencia como si nada le sucediera, cuando en realidad el recuerdo de ambas y el vaivén de sus amoríos lo atormenta constantemente.
Gustavo Sánchez, Jostein Rounstand y Enoc Leaño son los actores que dan vida a Mateo, Hugo y Eugenio, respectivamente, provocando con su actitud una atmósfera de desconcierto que envuelve a la primera parte de la película, en donde lentamente y conforme cada personaje se presenta, los hechos que parecen aislados comienzan a explicarse.
Los otros tres personajes que llevan la segunda parte de la película se conocen, platican sobre lo que viven, saben que han estado en el cuerpo del otro en muchas ocasiones. Paloma, interpretada por Flor Payán, es el personaje más reflexivo, sabe lo que le sucede e intenta asimilar que así será toda la vida, desapegándose de aquellos a quienes ama, a quienes intermitentemente recuerda y olvida, y está decidida a errar solitaria en un mundo que ha conocido a través de los recuerdos de otros. Soriano, interpretado por Jorge Zárate, parece haber pasado por todo lo que enfrenta Paloma, mostrándose como un hombre solitario que únicamente se dedica a trabajar en una oficina, teniendo como rutina hundirse en papeleo y hacer una pausa para tomar café con un compañero de trabajo que parece ser lo más cercano a un amigo; Isaías, interpretado por Joaquín Cosío, es un viejo que esconde tanta sabiduría como dolor, con aspecto desaliñado se muestra como un vagabundo que toda la vida ha ido de calle en calle, de cuerpo en cuerpo, cansado de sentirse siempre alguien diferente y no encontrar una completa explicación; al igual que Soriano, convive con una persona a la que comparte más pensamientos que los que expresa el taciturno oficinista.
La película muestra en cada personaje crudas decisiones y sus consecuencias, reuniéndose en Isaías -el personaje de Cosío- el peso de todas las vidas que deben cursar los otros cinco más jóvenes. Las actuaciones de los seis son destacables, proyectando la extrañeza de identidades vulnerables, la nostalgia de sentirse siempre otra persona, añorando momentos del pasado y con pesimismo enfrentando la idea de un futuro que promete ser doloroso y enigmático.
La sangre iluminada es una película que al inicio confunde, pero conforme avanza se suman elementos que iluminan parcialmente todo aquello que parece extraño, pasando de hilar enigmáticos sucesos a un final anunciado. Por su osada historia y la forma en que se narra, con atinadas actuaciones aunadas a una agradable fotografía, La sangre iluminada es un filme mexicano recomendable en espera de pasar de un espectador a otro y plantear reflexiones similares a todos ellos.
Título: La sangre iluminada
Año: 2007
Director: Iván Ávila Dueñas
Guión: Iván Ávila Dueñas; José Ignacio Valenzuela
Fotografía: Ciro Cabello; Alejandro Cantú
País: México