23/12/2025
Contexto:
Dionisio (o Baco, para los romanos que eran igual de borrachos pero más organizados) era el dios del vino, del desmadre, del teatro y de la locura y si hubiera nacido en esta época le hubiera mamado el rave.
A pesar de ser un dios, no nació en cuna de oro. Resulta que su papá, el ojo alegre de Zeus, se acostó con una mortal llamada Sémele. Hera, la esposa oficial de Zeus y la mujer más celosa de la historia (con toda la razón del mundo), se disfrazó de anciana y le metió la duda a la muchacha: "¿Y si el vato que te visita solo es un doble como le pasó a la doña que creía que se la ligaba Enrique Iglesias? Pídele que se muestre en toda su gloria". La tonta de Sémele le hizo caso, Zeus se mostró con todo su rayo y esplendor, y ¡katram!, la pobre mujer quedó rostizada en un segundo porque no regular su voltaje a modo dios.
Pero como Zeus no quería perder la semilla divina, agarró al feto que todavía no estaba cocido, se hizo un tajo en el muslo y se lo cosió ahí adentro para terminar de gestarlo. (Justo como le harían en el IMSS) Así que Dionisio es el único dios "nacido dos veces" o si lo quieren ver de otra forma, el primer trasplante de la historia.
Creció siendo un bicho raro, medio hombre, medio mujer, siempre rodeado de sátiros que solo pensaban en lo que tú y yo sabemos, y de las Ménades, que eran unas mujeres que cuando se ponían borrachas no solo bailaban, sino que despedazaban hombres con sus propias manos si las hacían enojar. Digamos que es como si lo hubiera criado el Shrek y la Fiona Buchona.
Dionisio iba por el mundo enseñando a la gente a cultivar la vid y a ponerse hasta las manitas. Era el dios de la liberación, el que te decía: "el que tenga miedo de morir, que mejor no nazca.
Eso sí, cuidado con llevarle la contra. Una vez, unos piratas lo secuestraron pensando que era un joven rico para pedir rescate. El dios, mu**to de la risa, hizo que crecieran vides por todo el barco, convirtió los remos en serpientes y a los piratas los transformó en delfines cuando saltaron al agua por el pánico. Y ni hablemos del Rey Penteo, que quiso prohibir sus fiestas porque le parecían inmorales; Dionisio hizo que las propias tías y la madre del r