HARA equilibrio y poder

HARA equilibrio y poder SACERDOTISA.

Día de la pachamama gracias madre tierra por permitirnos habitar en ti
22/04/2026

Día de la pachamama gracias madre tierra por permitirnos habitar en ti

19/04/2026

Ya están disponibles!!!
Amor, pasión, dinero, limpieza y más.

✨️EL PSICOANÁLISIS EXPLICÓ POR QUÉ A VECES CARGAS CON TODOS COMO SI FUERA TU OBLIGACIÓN ✨️Muchas personas dicen:👉 “Siemp...
12/04/2026

✨️EL PSICOANÁLISIS EXPLICÓ POR QUÉ A VECES CARGAS CON TODOS COMO SI FUERA TU OBLIGACIÓN ✨️

Muchas personas dicen:

👉 “Siempre termino haciéndome cargo de todos.”
👉 “Me cuesta mucho no sentirme responsable.”
👉 “Si alguien está mal, siento que debo arreglarlo.”

Y suelen escuchar lo mismo:

👉 “Eres demasiado buena persona.”
👉 “Te metes de más.”
👉 “No sabes poner límites.”

Pero Alice Miller observó algo más profundo.

Miller mostró que muchos niños aprenden muy temprano a leer el estado emocional de los adultos para adaptarse y sostener el vínculo.

Se vuelven atentos, responsables, funcionales.

No porque quieran.

Porque sienten que el ambiente depende de ellos.

Y esa posición puede seguir en la adultez.

Por eso aparecen cosas muy comunes:

• culpa cuando priorizas tus necesidades
• agotamiento por cuidar a todos
• dificultad para decir “no me corresponde”
• sensación de que descansar es egoísmo

No es solo generosidad.
A veces es una forma antigua de supervivencia emocional.

La idea incómoda es esta:

👉 A veces no ayudas tanto porque quieras.
👉 Ayudas porque no aprendiste que podías no hacerlo.

Pero también hay algo importante.

Puedes empezar a salir de ese lugar sin dejar de ser sensible.

Poner límites no te vuelve cruel.
Te vuelve real.

Porque no naciste para sostener el mundo emocional de todos.

Y cuando dejas de cargar con todo,
tu propia vida por fin
empieza a tener espacio.

En la escuela no me hablaronde la luna y sus fases,de la tierra y sus ciclos,no me hablaron de la muertecomo nacimiento,...
11/04/2026

En la escuela no me hablaron
de la luna y sus fases,
de la tierra y sus ciclos,
no me hablaron de la muerte
como nacimiento,
no me hablaron de la sexualidad
como sagrada,
no me hablaron del cuerpo
como templo emocional.

Me hablaron de adaptarme,
de encajar,
me hablaron de sentarme
siempre en el mismo banco
y ver repetidamente un solo
ángulo de las cosas.

Me calificaron con números,
me hicieron sentir a veces más
pero casi siempre menos que otro.

A veces merecía,
otras veces no.

Me dijeron que era distraída,
rebelde e irrespetuosa,
me dijeron que me calle,
que estudie hasta lo que no me guste
y que saque una hoja
como amenaza.

Me quisieron dar miedo,
me quisieron sumisa,
me quisieron sistémica,,
me quisieron sin chistar,
me quisieron obediente,
me quisieron prolija.

Pero nunca nadie quiso
que me descubriera.

Nadie me esperó,
nadie me preguntó,
nadie se detuvo a mirarme.

¿Cuando va a existir una escuela
que nos mire a cada uno detenidamente?

¿Cuando vamos a dejar de querer ser todos iguales?

Somos lobos bautizados perros.

Quiero aullar a la luna
sin que me digan loca,
quiero vivir a mi ritmo
sin programarme metas.

Quiero sentir sin miedo.

Te regalo mi estructura,
te regalo mi productividad.

A mi dejame libre, creativa
y aunque no te guste,
y aunque te incomode,
dejame también
salvaje. 🌿🌕🌿

El rebozo no se consagra…se reconoce.Porque antes de llegar a tus manos,ya sabía a quién iba a sostener.Tómalo en silenc...
10/04/2026

El rebozo no se consagra…
se reconoce.

Porque antes de llegar a tus manos,
ya sabía a quién iba a sostener.

Tómalo en silencio…
sin prisa…
como quien sostiene algo vivo.

Y escucha:

“No soy solo hilo y tejido…
soy abrigo antiguo,
soy vientre,
soy resguardo.”

Acércalo a tu corazón…
cierra los ojos…
y permite que tu energía lo toque.

No necesitas hacerlo perfecto…
solo presente.

Pásalo por el humo del sahumerio…
y siente cómo su memoria se limpia,
cómo se vacía…
para volverse tuyo.

Colócalo sobre tu cabeza…
deja que caiga sobre tus hombros…

y en ese instante, comprende:

ya te está sosteniendo.

Susurra:

“Hoy te reconozco.
Hoy camino contigo.
Sé mi resguardo,
sé mi contención,
sé el abrazo que me recuerda volver a mí.”

Siente…

El rebozo responde en silencio,
se acomoda a tu energía,
aprende tu ritmo,
reconoce tu historia.

No lo fuerzas…
no lo programas…
solo lo permites.

Quédate unos momentos ahí…
respirando dentro de él,
como si regresaras a un lugar que siempre ha sido tuyo.

Cierre:

Llévalo a tu corazón una vez más
y escucha:

“Ya estoy contigo.
Cuando me necesites,
solo cúbrete…
y recuerda.”

El rebozo no quedó consagrado…
quedó unido a ti.

💫Las Muertes Iniciaticas del Alma💫Mucha gente camina por el mundo creyendo que la muerte es un evento final, algo que su...
08/04/2026

💫Las Muertes Iniciaticas del Alma💫

Mucha gente camina por el mundo creyendo que la muerte es un evento final, algo que sucede solo al final del viaje. Se equivocan. Para nacer de verdad, tienes que morir muchas veces en vida. Tienes que ver cómo se incendian las versiones de ti mismo que ya no te sirven.

Estas son las seis muertes iniciáticas que tu alma experimentará antes de abandonar este plano:

1. La muerte del "Yo Ideal" (El fin de la máscara)

Esta es la muerte de la marioneta. Durante años, construiste una identidad basada en las proyecciones de tus padres, los estándares de tu cultura y el hambre de validación. Esta muerte ocurre cuando el peso de esa máscara se vuelve insoportable. Es el momento devastador en el que admites que no quieres ese título, esa casa o esa aprobación. Duele porque te quedas "desnudo" ante el mundo, pero es en esa desnudez donde nace tu identidad soberana. Al morir el "quien debería ser", finalmente tiene permiso de nacer el "quien soy".

2. El entierro de la expectativa (La caída del mundo justo)

Crecimos con la ilusión infantil de que la vida es un intercambio transaccional: "si soy bueno, me pasarán cosas buenas". La gran revelación llega cuando el universo te golpea sin razón aparente, cuando pierdes lo que más amas o cuando la injusticia toca tu puerta. Ahí muere tu ingenuidad. Es un luto amargo por el mundo que creías conocer. Pero, al enterrar la expectativa, nace la aceptación radical. Dejas de pelear con la realidad porque comprendes que la vida no es justa ni injusta: es un flujo de experiencias necesarias para tu expansión.

3. El colapso del "Salvador" (El límite de la compasión)

Esta es la muerte del ego mesiánico; esa parte de ti que cree que tiene la fuerza para cargar con el dolor ajeno o la sabiduría para cambiar el destino de los demás. Ocurre cuando te agotas, cuando das todo y la otra persona elige seguir en su abismo. Esta muerte te enseña el respeto sagrado por el proceso del otro. Al soltar el papel de salvador, recuperas tu propia energía. Comprendes que la única luz que estás obligado a mantener encendida es la tuya, y que al hacerlo, iluminas el camino de los demás de forma natural, sin sacrificarte en el proceso.

4. La pérdida de la pertenencia (El exilio del espíritu)

Llega un día en que te miras en el espejo de tus círculos sociales y ya no te reconoces. Las conversaciones que antes te divertían ahora te drenan; los rituales colectivos te parecen vacíos. Esta es la muerte de tu necesidad de "encajar". Es un exilio espiritual donde te sientes solo incluso rodeado de gente. Sin embargo, este vacío es fértil. Es el peaje necesario para pertenecerte a ti mismo. Solo cuando dejas de buscar un lugar en la mesa de los demás, descubres que tú eres el banquete.

5. El fin del papel de Víctima (La toma de poder)

Esta es quizás la muerte más violenta, porque te quita el consuelo de la queja. Es el instante en que dejas de culpar a tu pasado, a tus traumas o a tus enemigos por el estado actual de tu vida. Al matar a la "víctima", pierdes el derecho de señalar afuera, pero ganas algo mucho más valioso: la autoría de tu destino. Entiendes que, aunque no elegiste las heridas, eres el único responsable de la cicatrización. Es el paso de ser un espectador de tus tragedias a ser el arquitecto de tu redención.

6. El silencio del Ego (La rendición final)

No es una muerte física, es la rendición de la voluntad pequeña ante la Voluntad Mayor. Es el momento en que dejas de intentar controlar cada detalle, dejas de manipular los resultados y dejas de empujar el río de la vida. Te das cuenta de que el control era solo una ilusión que te mantenía en tensión constante. Al morir esta resistencia, entras en un estado de Gracia. Comprendes que no eres una gota separada luchando contra el océano, sino que eres el océano expresándose a través de una gota. Dejas de sobrevivir y empiezas, por primera vez, a presenciar la vida.

¿En cuál de estos estados te encuentras hoy? No temas al dolor de la pérdida; es simplemente el sonido de las cadenas rompiéndose. Lo que sobrevive a estas muertes es lo que realmente eres: eterno, inquebrantable y libre.🙏💫♥️

Ceremonia de sanación del niño interior, para liberar emociones y heridas del pasado. conectemos con amor y comprensión ...
06/04/2026

Ceremonia de sanación del niño interior, para liberar emociones y heridas del pasado. conectemos con amor y comprensión de la mano de nuestro cacaito sagrado
Fecha: viernes 1° de mayo a las 6:00pm . Lugar: Shanti Yoga Estudio. ¡Ven conmigo a sanar y liberar! 💜 Intercambio amoroso: $200

—Pedro… necesito preguntarte algo que no me deja en paz.—Habla.—Aquella noche… cuando el Maestro se arrodilló ante ti… c...
03/04/2026

—Pedro… necesito preguntarte algo que no me deja en paz.

—Habla.

—Aquella noche… cuando el Maestro se arrodilló ante ti… cuando tomó tus pies… ¿qué ocurrió dentro de ti?

(Pedro no responde de inmediato. Sus ojos parecen ir hacia un lugar donde no hay palabras.)

—¿Sabes? —dice al fin—. Hay momentos en los que uno quisiera no haber comprendido nunca nada… porque comprender… duele.

—¿Te dolió?

—No… no como tú piensas. No fue un dolor del cuerpo… ni siquiera del alma como cuando uno sufre una pérdida… fue otra cosa…
fue como si me hubieran arrancado la última mentira con la que yo vivía en paz.

—¿Qué mentira?

—Que yo lo amaba.

(Silencio)

—¿No lo amabas?

—Creía que sí… ¡y estaba dispuesto a jurarlo!… a morir por Él… a defenderlo… a seguirlo donde fuera…
pero cuando se inclinó ante mí… cuando sus manos tocaron mis pies… entendí que mi amor… era todavía orgullo disfrazado.

—¿Orgullo?

—Sí… porque yo quería amar desde arriba… desde mi fuerza… desde mi fidelidad…
y Él…
Él vino a amarme desde abajo.

(Pedro aprieta los labios, como conteniendo algo antiguo.)

—Y eso es insoportable… ¿entiendes?… absolutamente insoportable para el hombre.

—¿Por qué?

—Porque nos desnuda…
porque deja al descubierto que no somos lo que creíamos…
que no somos fuertes…
que no somos fieles…
que ni siquiera sabemos amar.

(Silencio largo)

—Por eso le dije que no.

—“Jamás me lavarás los pies…”

—Sí… lo dije casi con violencia…
como si estuviera defendiendo algo sagrado…
pero en realidad… estaba defendiendo mi último refugio… mi imagen de mí mismo.

—¿Y qué ocurrió cuando Él te respondió?

—Cuando me dijo: “Si no te lavo, no tienes parte conmigo”…
sentí…
sentí algo terrible.

—¿Terrible?

—Sí… porque comprendí que no había alternativa…
o aceptaba ser amado así… o lo perdía para siempre.

(Pedro levanta la mirada, y hay en ella una mezcla de temblor y lucidez.)

—Y entonces… me rendí.

—“Señor, no sólo los pies…”

—Sí… pero no lo dije por generosidad…
lo dije por desesperación.

—¿Desesperación?

—Sí… la desesperación de un hombre que ha visto por un instante la verdad…
y sabe que ya no puede volver atrás.

(Silencio)

—Pedro…
¿y qué se queda en el corazón después de eso?

(Pedro sonríe, pero es una sonrisa herida.)

—Se queda una certeza que no te abandona… ni siquiera cuando caes más bajo.

—¿Cuál?

—Que Él te ha visto entero…
y no se ha retirado.

(Pausa)

—Y eso… es más difícil de soportar que el juicio.

—¿Más que el juicio?

—Mucho más…
porque el juicio te permite defenderte…
pero el amor…
el amor verdadero… no te deja ninguna excusa.

(Silencio denso)

—Pedro…
cuando lo negaste…

(Pedro cierra los ojos)

—Sí… dilo…

—¿qué pasó con todo eso?

—Nada… y todo.

—No entiendo.

—En el momento… nada…
porque el miedo es brutal… te reduce… te encierra… te hace pequeño… miserable…
y yo fui eso… absolutamente eso.

(Pausa)

—Pero cuando Él me miró…

(Su voz baja)

—ahí volvió todo…

—¿Todo?

—El agua… sus manos… su silencio…
esa manera de acercarse sin reproche…

—¿Y qué sentiste?

—Sentí que mi negación no era lo último…
que había algo más profundo…
algo anterior… algo que ya había sucedido…

—¿El lavatorio?

—Sí…
Él ya me había lavado… antes de que yo lo negara.

(Silencio largo)

—Pedro…

—Sí…

—¿Qué significa eso?

—Que mi traición no tuvo la última palabra.

(Pausa)

—Que mi miseria…
no pudo deshacer lo que Él ya había hecho.

(Silencio)

—Pedro…
si hoy Él se arrodillara ante mí…

—Se arrodilla… siempre lo hace…

—¿Qué debo hacer?

(Pedro me mira fijamente, con una gravedad que no admite evasión.)

—No intentes ser digno.

—…

—No intentes comprender del todo.

—…

—Y sobre todo…
no te defiendas.

(Silencio)

—Porque en el momento en que te defiendes…
lo rechazas.

(Pausa)

—Y entonces… te quedas solo con tu justicia…
que es lo más terrible que le puede pasar a un hombre.

(Silencio final)

Pedro se queda en silencio.
Y yo entiendo —no con la cabeza, sino con algo más hondo—
que aquella noche…

no fue Pedro quien fue examinado…

sino el amor mismo…

y nosotros…

no lo soportamos fácilmente.

△ P. Chacho ✍︎
“Pensar desde la fe, escribir desde el corazón”—Pedro… necesito preguntarte algo que no me deja en paz.

—Habla.

—Aquella noche… cuando el Maestro se arrodilló ante ti… cuando tomó tus pies… ¿qué ocurrió dentro de ti?

(Pedro no responde de inmediato. Sus ojos parecen ir hacia un lugar donde no hay palabras.)

—¿Sabes? —dice al fin—. Hay momentos en los que uno quisiera no haber comprendido nunca nada… porque comprender… duele.

—¿Te dolió?

—No… no como tú piensas. No fue un dolor del cuerpo… ni siquiera del alma como cuando uno sufre una pérdida… fue otra cosa…
fue como si me hubieran arrancado la última mentira con la que yo vivía en paz.

—¿Qué mentira?

—Que yo lo amaba.

(Silencio)

—¿No lo amabas?

—Creía que sí… ¡y estaba dispuesto a jurarlo!… a morir por Él… a defenderlo… a seguirlo donde fuera…
pero cuando se inclinó ante mí… cuando sus manos tocaron mis pies… entendí que mi amor… era todavía orgullo disfrazado.

—¿Orgullo?

—Sí… porque yo quería amar desde arriba… desde mi fuerza… desde mi fidelidad…
y Él…
Él vino a amarme desde abajo.

(Pedro aprieta los labios, como conteniendo algo antiguo.)

—Y eso es insoportable… ¿entiendes?… absolutamente insoportable para el hombre.

—¿Por qué?

—Porque nos desnuda…
porque deja al descubierto que no somos lo que creíamos…
que no somos fuertes…
que no somos fieles…
que ni siquiera sabemos amar.

(Silencio largo)

—Por eso le dije que no.

—“Jamás me lavarás los pies…”

—Sí… lo dije casi con violencia…
como si estuviera defendiendo algo sagrado…
pero en realidad… estaba defendiendo mi último refugio… mi imagen de mí mismo.

—¿Y qué ocurrió cuando Él te respondió?

—Cuando me dijo: “Si no te lavo, no tienes parte conmigo”…
sentí…
sentí algo terrible.

—¿Terrible?

—Sí… porque comprendí que no había alternativa…
o aceptaba ser amado así… o lo perdía para siempre.

(Pedro levanta la mirada, y hay en ella una mezcla de temblor y lucidez.)

—Y entonces… me rendí.

—“Señor, no sólo los pies…”

—Sí… pero no lo dije por generosidad…
lo dije por desesperación.

—¿Desesperación?

—Sí… la desesperación de un hombre que ha visto por un instante la verdad…
y sabe que ya no puede volver atrás.

(Silencio)

—Pedro…
¿y qué se queda en el corazón después de eso?

(Pedro sonríe, pero es una sonrisa herida.)

—Se queda una certeza que no te abandona… ni siquiera cuando caes más bajo.

—¿Cuál?

—Que Él te ha visto entero…
y no se ha retirado.

(Pausa)

—Y eso… es más difícil de soportar que el juicio.

—¿Más que el juicio?

—Mucho más…
porque el juicio te permite defenderte…
pero el amor…
el amor verdadero… no te deja ninguna excusa.

(Silencio denso)

—Pedro…
cuando lo negaste…

(Pedro cierra los ojos)

—Sí… dilo…

—¿qué pasó con todo eso?

—Nada… y todo.

—No entiendo.

—En el momento… nada…
porque el miedo es brutal… te reduce… te encierra… te hace pequeño… miserable…
y yo fui eso… absolutamente eso.

(Pausa)

—Pero cuando Él me miró…

(Su voz baja)

—ahí volvió todo…

—¿Todo?

—El agua… sus manos… su silencio…
esa manera de acercarse sin reproche…

—¿Y qué sentiste?

—Sentí que mi negación no era lo último…
que había algo más profundo…
algo anterior… algo que ya había sucedido…

—¿El lavatorio?

—Sí…
Él ya me había lavado… antes de que yo lo negara.

(Silencio largo)

—Pedro…

—Sí…

—¿Qué significa eso?

—Que mi traición no tuvo la última palabra.

(Pausa)

—Que mi miseria…
no pudo deshacer lo que Él ya había hecho.

(Silencio)

—Pedro…
si hoy Él se arrodillara ante mí…

—Se arrodilla… siempre lo hace…

—¿Qué debo hacer?

(Pedro me mira fijamente, con una gravedad que no admite evasión.)

—No intentes ser digno.

—…

—No intentes comprender del todo.

—…

—Y sobre todo…
no te defiendas.

(Silencio)

—Porque en el momento en que te defiendes…
lo rechazas.

(Pausa)

—Y entonces… te quedas solo con tu justicia…
que es lo más terrible que le puede pasar a un hombre.

(Silencio final)

Pedro se queda en silencio.
Y yo entiendo —no con la cabeza, sino con algo más hondo—
que aquella noche…

no fue Pedro quien fue examinado…

sino el amor mismo…

y nosotros…

no lo soportamos fácilmente.

△ P. Chacho ✍︎
“Pensar desde la fe, escribir desde el corazón”

Nunca te contaron esta parte de Getsemaní…No fue solo una oración…fue una lucha.Una lucha real.Profunda.Silenciosa.Jesús...
03/04/2026

Nunca te contaron esta parte de Getsemaní…

No fue solo una oración…
fue una lucha.

Una lucha real.
Profunda.
Silenciosa.

Jesús no llegó al huerto con paz automática…
llegó con peso.

Con angustia.
Con tristeza.
Con una carga tan fuerte… que su alma estaba quebrantada.

La Biblia dice que su sudor era como gotas de sangre.

Eso no es calma…
eso es presión.

Porque Getsemaní no fue un lugar de apariencia espiritual…
fue el lugar donde la voluntad humana de Jesús
se enfrentó con la voluntad de Dios.

“Padre, si es posible… pasa de mí esta copa.”

Ahí está la verdad que muchos no dicen:

Jesús también quiso evitar el dolor.

No porque fuera débil…
sino porque era real.

Sentía.
Sabía lo que venía.
Sabía el costo.

Y aun así… oró.

Pero no terminó ahí.

“Pero no se haga mi voluntad… sino la tuya.”

Y eso lo cambia todo.

Porque la victoria de Jesús no comenzó en la cruz…
comenzó en Getsemaní.

En ese momento donde decidió rendirse…
aunque doliera.

Y aquí es donde esto se vuelve personal.

Porque todos tenemos un Getsemaní.

Ese lugar donde sabes lo que Dios te pide…
pero te cuesta aceptarlo.

Donde entiendes el propósito…
pero no quieres pasar por el proceso.

Donde oras… pero en el fondo deseas otra respuesta.

Y no siempre es pecado…
a veces es simplemente lucha.

Lucha entre lo que quieres…
y lo que Dios sabe que necesitas.

Y ahí es donde muchos se rinden.

No porque no amen a Dios…
sino porque no quieren ese nivel de entrega.

Porque rendirse duele.

Decir “hágase tu voluntad”
significa soltar el control.
Significa confiar… sin garantías visibles.
Significa obedecer… aun cuando no entiendes todo.

Pero también significa algo poderoso:

Que no estás caminando solo…
estás caminando en propósito.

Jesús no evitó el Getsemaní…
lo atravesó.

Y gracias a eso…
vino la redención.

Hoy, quizás estás en tu propio Getsemaní.

Cansado.
Confundido.
Luchando por aceptar lo que Dios está permitiendo.

Pero este es el punto clave:

Tu mayor crecimiento no ocurre cuando todo está claro…
ocurre cuando decides confiar… en medio de la lucha.

Getsemaní no es el final…
es el lugar donde se define tu entrega.

🙏 Oración:

Padre, hoy reconozco que hay áreas en mi vida donde estoy luchando con tu voluntad.
Tú conoces mis miedos, mis dudas y lo que me cuesta soltar.

Dame la fuerza para decir “hágase tu voluntad”… aun cuando no entienda.
Ayúdame a confiar en que tu plan es mejor que el mío.

Sostén mi corazón en medio del proceso.
Y enséñame a rendirme completamente a Ti.

Aunque duela…
aunque no sea fácil…
quiero elegirte.

Amén.

“El beso de Judas"Judas nunca se dio cuenta queJesús ya lo sabía...¿Entiendes? A veces tenemos que fingir que somos tont...
01/04/2026

“El beso de Judas"
Judas nunca se dio cuenta que
Jesús ya lo sabía...
¿Entiendes? A veces tenemos que fingir que somos tontos solo para ver hasta dónde llegan las personas que se creen inteligentes…
Que el beso de Judas en tu vida no sea el símbolo de tu derrota, sino el recordatorio de que ni la traición más amarga puede apagar la dignidad, la luz y el amor verdadero que habitan en ti.🙏🏻

No soy el tipo de personaque espera que las cosas mejoren.Soy el tipo de personaque quema lo que no funcionaaunque todav...
22/03/2026

No soy el tipo de persona
que espera que las cosas mejoren.
Soy el tipo de persona
que quema lo que no funciona
aunque todavía esté adentro.
He tomado decisiones
que asustaron a todo el mundo.
Que nadie entendió.
Que nadie hubiera tomado.
Renuncié cuando no había nada seguro.
Me fui cuando todos decían que me quedara.
Solté cuando aferrarme parecía lo lógico.
No por valentía.
Por certeza.
Cuando sé que algo no es para mí
no espero el permiso de nadie
para saltar.
Aunque el barco todavía flote.
Aunque el fuego sea mío.
Aunque caiga al agua solo.
Subestimarme es el error
más caro que puedes cometer.

¿No te da miedo absorber la carga negativa de los pacientes?Pues, te digo ...... no, ¿qué me podría pasar, si la fuerza ...
18/03/2026

¿No te da miedo absorber la carga negativa de los pacientes?
Pues, te digo ...... no, ¿qué me podría pasar, si la fuerza de los espíritus de mis ancestros me protegen?
Y .... todo curandero sabe muy bien , cómo transformar, mover energías ..... y ponerlas en equilibrio.

Ayudar a sanar a nuestros hermanos es nuestra misión y lo hacemos con mucho amor .
Después de todo ..... es el camino que elegimos.

El miedo también es energía.
El miedo también es un maestro, te enseña a ser cauto .... no puedo dejar que el miedo me limite y me someta ..... no somos enemigos tan sólo nos respetamos.


!!!Mitakuye oyesin !!!!!

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