07/09/2018
ORACIÓN DEL PSICÓLOGO
Permiteme padre tener presente el dia y la noche que no solo tengo el poder concedido por ti de vencer la angustia ajena, sino también el de corromper lo más extraordinario de tu creacion con una sola palabra torpe: la mente.
Hazme humilde y graba en mi alma que no soy dueño de una verdad absoluta, ni mi paciente el mentiroso total. Debo entender que si miente es por miedo o timidez: No permitas que eso me irrite y dejame desentrañar la verdad de la mentira.
Deja que mis problemas personales esperen afuera de mi consultorio y que me dedique en cuerpo y alma a los conflictos de mis pacientes que recurren a mi cuando sienten que se les escapa de las manos el timón de su vida.
Dame valor para mi mismo y para contagiarselo a la mujer que no logra perdonar el adulterio de su marido, el hombre que llora como una criatura al recordar los golpes que su padre le dio hace cuarenta años y al viejo que tiembla por la cercania de la muerte.
Ayudame a enseñarle al asesino a que se perdone a si mismo como lo perdonas tu y dejame borrar sus pesadillas.
Dame el sentido de la oportunidad que se necesita para elegir el instante preciso en que mi paciente pueda extraer de si mimo la verdad o tomar la decision respecto a su vida.
Concedeme oido atento y paciencia infinita para los repetitivos y los que discuten circularmente sin que, al parecer, pueda empujarseles a ninguna conclusión.
No permitas que acumule en mi alma dolores ajenos ni que mi cerebro archive para sí las pesadillas de mis pacientes. La carga sería tal, que me hundiría en un instante.
No me quites la sencillez espiritual necesaria para seguir disfrutando las cosas como el pan, la risa y el amanecer sin recordar en ellas la demencia, el dolor y la muerte.
Dame, Padre, más cordura que sabiduría. Más sentido común que inteligencia y déjame señalarles el camino a la libertad serena, a la que se gana sin arrancar o mutilar.
Que así sea