10/12/2025
El cuerpo humano es un templo perfecto de conexiones. Cada órgano, cada sensación y cada emoción forman parte de una misma arquitectura interior, un entramado sutil que enlaza la mente con cada rincón de nuestra existencia.
Así como en toda obra bien construida, las columnas sostienen y distribuyen la fuerza, en nuestro interior la columna vertebral origina caminos que viajan hacia ojos, pulmones, corazón, estómago, intestinos, riñones y más.
Es un trazado simbólico que muestra por qué una tensión en la espalda puede influir en la digestión, o cómo el desorden emocional puede alterar nuestra respiración.
Cuando una parte se desequilibra, toda la obra lo resiente.
Cuando se armoniza, todo el templo se ilumina.