23/01/2026
“No me voy a volver loca”: la mentira más grande que me contó el TAG...
Hay un pensamiento que muchas personas con Trastorno de Ansiedad Generalizada hemos tenido alguna vez: “me estoy volviendo loca”.
No aparece de golpe. Llega después de días o meses de sentir cosas raras en el cuerpo, de tener pensamientos que no se callan, de vivir en alerta constante sin entender por qué. Y cuando llega, asusta mucho.
La ansiedad no solo genera nervios o preocupación. También genera interpretaciones catastróficas sobre lo que nos está pasando. Cualquier sensación se convierte en amenaza: cansancio, mareo, pensamientos repetitivos, dificultad para concentrarse. La mente ansiosa empieza a decir “esto no es normal”, “algo anda mal”, “antes no era así”, “y si pierdo el control”.
Lo que casi nadie explica es que el TAG funciona como un círculo. Aparece una sensación, la interpretas como peligrosa, el cuerpo entra en alerta y entonces los síntomas aumentan. Eso confirma el miedo inicial y te hace vigilarte todo el tiempo: tu respiración, tus pensamientos, tu cuerpo, tus reacciones.
No porque estés perdiendo la razón, sino porque tu sistema nervioso está hiperactivado.
Aquí viene algo importante: las personas que realmente pierden la razón no tienen miedo de hacerlo. El miedo a “volverte loca”, a perder el control o a no poder con lo que sientes, es una señal de que tu mente está funcionando, solo está asustada.
El TAG no te quita la razón. Te quita la calma. Y vivir sin calma por mucho tiempo cansa, desgasta y confunde. Por eso muchas personas con ansiedad terminan creyendo que están rotas, cuando en realidad están agotadas de vivir en modo supervivencia.
Cuando ese pensamiento aparezca, intenta decirte: “esto es ansiedad hablándome, no es la verdad sobre mí”. No quita el miedo de inmediato, pero abre un espacio para empezar a calmarte.
Si te sentiste identificada, quiero que sepas algo: no estás sol@, no estás perdiendo el control y no te estás volviendo loc@. Estás atravesando ansiedad, y eso se puede entender, trabajar y sanar.